Alcoa, ganadora inesperada en bolsa por el conflicto de Oriente Medio: el aluminio se dispara por el cierre de Ormuz

El cierre del Estrecho de Ormuz golpea a los productores de Oriente Medio, dispara la cotización del aluminio hasta máximos de 2022 e impulsa un 25% a las acciones de Alcoa en lo que va de año

El CEO de Alcoa, Bill Oplinger, en una entrevista en el Melbourne Mining Club / Melbourne Mining Club

El CEO de Alcoa, Bill Oplinger, en una entrevista en el Melbourne Mining Club / Melbourne Mining Club

Alcoa acelera su escalada en bolsa. Las acciones de la multinacional con sede en Pittsburgh (Estados Unidos) cerraron la jornada inaugural de la semana con un nuevo rebote del 4,7% con el cual perforan nuevos máximos anuales y se instalan por encima de los 66 dólares, unos niveles no vistos desde el mes de abril de 2022.

Con esta nueva subida, Alcoa eleva hasta el 25,3% su revalorización en lo que va de 2026 y hasta el 6,4% su repunte desde el estallido de la guerra en Irán. Y es que la compañía que preside Bill Oplinger está rentabilizando en el parqué el encarecimiento que están registrando los precios del aluminio como consecuencia de este conflicto bélico.

No en vano, países como Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Catar, Omán o Arabia Saudí producen alrededor de 7 millones de toneladas de aluminio primario cada año. Firmas como Emirates Global Aluminium (EGA), Aluminium Bahrain, Qatar Aluminium, Sohar Aluminium y su exsocia Ma’aden son los principales puntas de lanza del sector en esta región. Alcoa controla en la actualidad apenas un 2% de su joint venture con Ma’aden después de que vendiese alrededor de un 25% por unos 1.300 millones de dólares en julio de 2025 (la operación había sido anunciada diez meses antes).

La escalada del aluminio

La plena disponibilidad de gas natural a precios reducidos ha servido de estímulo para que Oriente Medio haya tejido una red de fábricas de alúmina y aluminio que ahora, sin embargo, ven cerrados sus principales mercados como consecuencia del bloqueo del Estrecho de Ormuz.

Este escenario geopolítico ha acelerado la subida del precio del aluminio. Tras un 2025 en el que el precio de la tonelada escaló de los 2.500 a los 3.000 dólares, su cotización sigue al alza en este arranque de 2026 hasta alcanzar los 3.391 dólares actuales.

Hay que remontarse hasta abril de 2022 para encontrar el precio del metal en estas cotas. Por aquel entonces, el mercado padecía las consecuencias de la guerra entre Rusia y Ucrania y, al igual que ahora, esta subida en la cotización del metal se trasladó también a las acciones de gigantes del sector como Alcoa.

Con la guerra en Irán como telón de fondo, bancos de inversión como JPMorgan Chase han retirado su recomendación de venta sobre los títulos de Alcoa. La entidad se muestra ahora «neutral» tras revisar al alza su precio objetivo de 50 dólares a 68, otorgando así un potencial de revalorización cercano al 2%.

Los aranceles de Trump

De esta manera, Alcoa se posiciona como una de las firmas beneficiadas por el jaque a los productores de aluminio del Golfo Pérsico. De esta dinámica también sacan provecho sus homólogos chinos, que, a diferencia de los países árabes, venden el grueso de su producción dentro de sus propias fronteras y, además, no tienen prácticamente exposición al Estrecho de Ormuz.

La firma, que se ha dado de plazo hasta 2027 para decidir sobre una posible venta de la planta de aluminio de San Cibrao y un hipotético cierre de la factoría de alúmina, aprovecha esta coyuntura para estirar su capitalización bursátil hasta los 17.570 millones de dólares (unos 15.290 millones de euros al cambio actual).

Este empujón por la guerra en Irán ha tenido lugar después de que la administración Trump decretase nuevos aranceles para el acero o el aluminio. El Tribunal Supremo de Estados Unidos tumbó el pasado mes de febrero aquellos aranceles “globales o recíprocos”, pero no los sectoriales como los del acero y el aluminio.

El Gobierno estadounidense impuso estos gravámenes de entre el 25% y el 50% aferrándose a criterios de seguridad nacional bajo la Sección 232 de la Trade Expansion Act, quedando así al margen de la decisión del Supremo.

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