Kalekói fabrica en Lalín la leche que se rebela contra las malas digestiones

Los yogures de la compañía pontevedresa están realizados a base de una leche con proteína A2, mejor para la digestión y más beneficiosa para la salud

Susana Aguiar y Álex Moure

Susana Aguiar y Álex Moure. Kalekói

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En Lalín se ubica una de las empresas que en 8 años ha conseguido hacerse un hueco en el sector de la alimentación ofreciendo una versión particular, y artesanal, de productos lácteos. Kalekói, compañía regentada por Susana Aguiar y Álex Moure, produce 250 toneladas anuales de yogur artesanal y otras tantas de leche pasteurizada. Con una plantilla de cinco personas, la firma pontevedresa consiguió una facturación en 2021 cercana a los 800.000 euros.

Fue en diciembre de 2015 cuando la compañía comenzó a dar sus primeros pasos. La firma empezó a comercializar sus yogures en pequeños comercios de la zona. Los productos no pasaron desapercibidos y poco a poco los clientes fueron mostrando un mayor interés por la materia prima, algo que les llevaría a incorporar la leche fresca dentro de la oferta de su catálogo. 

«Empezamos en tiendas pequeñas, en hostelería, luego fuimos ampliando el radio de acción y terminamos trabajando con cocineros que buscaban productos diferenciados –alguno con Estrella Michelín–; queríamos que nos dieran su punto de vista porque estábamos en una fase muy inicial», explican desde la compañía.  

Leche con proteína A2

El año anterior a la pandemia, en Kalekói estuvieron desarrollando un proyecto para elaborar yogur a partir de la conocida «leche A2». En la actualidad, toda su oferta de yogures se produce a partir de esta variedad. 

«Dentro de la leche hay una proteína que se llama beta-caseína y que está ligada directamente al gen de la productora. La presencia de ese gen va a depender de la genética de los progenitores de la vaca. La leche que la contiene se asemeja más a la que produce durante la lactancia humana y la digerimos mejor ya que provoca menos hinchazón o pesadez», exponen.

Para poder tratar la leche con esta proteína, el primer paso fue hacer un análisis del ADN de las vacas de su ganadería para saber si eran A2. «Hay tres posibilidades: que sean A1 A1, A1 A2 o A2 A2; dentro de estas tres posibilidades solo nos sirve la tercera». 

Una vez obtenidos los resultados, separaron a las vacas en función de su carga genética para hacer un tratamiento por separado de la leche, desde el ordeño, hasta la fabricación y distribución.

«Hay muchos estudios fuera de España sobre los beneficios del consumo de la leche A2, como en Nueva Zelanda, Canadá, Alemania, Holanda o Japón. Trasladamos los resultados de los estudios a un investigador de la Universidad de Vigo para que nos pudiese orientar y nos confirmó que este tipo de leche era más natural», apuntan. 

Compromiso con el entorno y la sociedad

En Kalekói quieren ser lo «más responsables» posible. «Desde hace unos años el sector ganadero se ha ido profesionalizando y en nuestro caso intentamos llevar a cabo prácticas para minimizar el impacto que pueda generar nuestra actividad en el entorno». Así por ejemplo, apuestan en productos como los yogures o el kéfir por envases de cartón 100% reciclado.

También muestran su compromiso a nivel social colaborando con campañas del Banco de Alimentos, de asociaciones locales que ayudan a personas desfavorecidas, así como con donaciones de productos a clubes y agrupaciones que «socialmente están haciendo un trabajo importante». 

Los planes de futuro de la compañía pasan por continuar el proceso de finalización de la marca y sacar nuevos productos para que los clientes tengan siempre distintas alternativas entre las que elegir. 

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