La estrategia de Navantia siembra la discordia entre sus propios astilleros

CSIF insinúa que los astilleros de Puerto Real están discriminados en el plan industrial de Navantia y valora pedir el desvío de carga de trabajo de otros centros

La estrategia de Navantia siembra la discordia entre sus propios astilleros

Si en Ferrol llevan tiempo descontentos con la insuficiente carga de trabajo que llega a los astilleros mientras esperan para iniciar el programa de las F-110, tampoco en Cádiz parecen muy satisfechos con Navantia.

El centro de Puerto Real, que construirá un BAM para la Armada que sostendrá 1.100 empleos durante más de tres años, tiene una situación parecida a la que vivió Ferrolterra, pues comenzará a cortar chapa a finales del año que viene, pero no tiene un buque de transición que ofrezca carga de trabajo hasta entonces.

Eso asegura CSIF en el marco de una crítica más profunda a la estrategia de la dirección de Navantia, en la que advierte de un reparto “desequilibrado” de la carga de trabajo que penaliza a Puerto Real “frente a otros centros que tienen una actividad estable para los próximos años y que cuadruplican la inversión recibida”.

Este descontento con el plan industrial llevó a la plantilla y a la industria auxiliar a manifestarse el pasado jueves.

¿Desvío de carga de trabajo hacia Cádiz?

El sindicato plantea que la nueva organización del astillero favorece la construcción para la eólica marina, un área en la que Navantia está trabajando con fuerza en Fene. Sin embargo, CSIF alega que, siendo la eólica offshore un desarrollo importante para el centro, la estructura actual lo aleja de la construcción de grandes buques, condenándolo a mantener parte de su capacidad inactiva.

Ponen como ejemplo el programa BAM, por resultar insuficiente para cubrir las capacidades, frente a la previsión de construir dos buques de transporte para el Ejército de Tierra que estaban contemplados en el plan industrial y que “han quedado definitivamente aparcados al haber optado por el alquiler y adecuación de viejos buques ya operativos”.

No se descarta incluso reclamar la distribución de las producciones ya existentes, de la misma forma que en años anteriores, cuando uno de los nuevos BAM de la Armada fue asignado a Ferrol ante su situación de baja carga de trabajo”, dice el sindicato.

En realidad, estos desvíos no son extraños en el otro sentido. Por ejemplo, cuando parte de los trabajos para el flotel de Pemex se realizaron en tierras gaditanas o cuando una huelga en Ferrolterra en 2016 llevó carga de trabajo del área de reparaciones a la bahía de Cádiz.

Un nuevo buque recién firmado

Ferrol espera para poner en marcha el programa de las F-110, la inversión clave para la modernización y digitalización de los astilleros y para asegurar miles de puestos de trabajo, unos 7.000, en la comarca. Está previsto iniciar los trabajos en marzo.

Cádiz tendrá que esperar bastante más por un contrato mucho más pequeño. El viernes se firmó la orden para la ejecución del Buque de Acción Marítima de Intervención Subacuática (BAM-IS), presupuestado en 166,5 millones, frente al programa de las fragatas, que está valorado en más de 4.000 millones.

Aún así, el BAM permitirá sostener más de un millar de empleos durante tres años y medio.