Pascual elevó un 30% los beneficios antes del tijeretazo de la industria en el precio de la leche
El grupo logra un récord de facturación con 929 millones en 2025, un avance del 4%, y genera unas ganancias próximas a los 20 millones; apunta a que absorberá el alza de costes por el conflicto de Irán sin aumentar los precios al consumidor
Tomás Pascual y César Vargas, presidente y consejero delegado de Calidad Pascual, con una planta del grupo de fondo
Pascual ha cerrado el 2025 con un récord de facturación y pensando en alcanzar el club de los 1.000 millones de ingresos a partir de 2027. La compañía que dirige César Vargas ha valorado positivamente los resultados, que le permiten encadenar cuatro años de alza en la cifra de negocio. En el pasado ejercicio, la facturación se situó en los 929 millones, con un crecimiento del 4%. Esta evolución positiva se registra también en los beneficios, con un crecimiento del 30%, hasta situarse alrededor de los 20 millones. El resultado bruto de explotación (ebitda) se aproximó a los 69 millones de euros, un 3,85% más, pese a la presión de los costes, sobre todo de las materias primas.
Los buenos resultados de Pascual se hacen públicos en un momento de fuerte tensión entre la industria láctea y los ganaderos por la renovación de los contratos de abril, con recortes de entre tres y ocho céntimos por litro, según cifraron las organizaciones agrarias. El grupo que preside Tomás Pascual, de hecho, encajó protestas frente a su fábrica de Gurb (Osona) convocadas por Unió de Pagesos, que le reprochaban un recorte de entre cinco y seis céntimos por litro a Lactalis, Làctia y la propia Pascual.
Pascual: recuperación y transformación
El consejero delegado de Pascual, César Vargas, se ha congratulado por los datos registrados, pero reconoce que aún no se han recuperado los niveles de rentabilidad de pre-pandemia. «Son unas muy buenas cifras, con récord de facturación y que están ocurriendo en un contexto extremadamente difícil con enorme inflación, dificultad y complicación para defender los márgenes en alimentación. Todavía no hemos recuperado las cifras precovid, es un sentimiento agridulce, pero estamos en el buen camino«, ha asegurado en un encuentro con medios, donde ha confirmado que mantiene el objetivo de alcanzar los 1.000 millones de euros para 2026-2027.
Respecto a 2026, que ve como un año de «adaptación», Vargas ha indicado que será un ejercicio «complejo» por el contexto geopolítico actual y la incertidumbre por la inflación. La previsión de la compañía es mantener el «ritmo de crecimiento» registrado en los últimos años porque la «idea es mantener los niveles de rentabilidad». Así, Pascual aspira a crecer alrededor de un 4% en este ejercicio.
Pascual está impulsando un proceso de transformación con Aura, que derivará en dos compañías autónomas y especializadas. «Ya no somos rehenes de un sólo canal y un solo producto, somos multicanal, multicategoría y esa base de la diversificación es la base del proyecto Aura», dijo. «Es un cambio muy profundo con cinco compañías (café, hidratación, internacional, lácteos y la distribuidora Qualianza) donde cada una tiene su rol a jugar y con un director general en cada una de ellas y una gestión independiente, pero con un gobierno común con unos valores, procesos y gestiones que sí es trasversal para todos. Estamos obsesionados con que la gestión y la toma de decisiones sea completamente independiente y que tengamos un rol de liderazgo en las categorías en las que estamos», ha subrayado.
Pascual está de compras
Vargas ha avanzado la necesidad de «escalar los negocios como la única vía para seguir creciendo», por lo que ha reconocido que en los planes de la firma está el crecimiento vía adquisiciones, que serán clave en algunas categorías como el café, la hidratación y el internacional. «En algunas categorías vamos a ser muy ambiciosos, y en las cinco creemos que la consecución de la escala vendrá con alianzas estratégicas. Creemos que el futuro es trabajar con socios y en muchos niveles, en inversiones con socios industriales y comerciales. El foco de crecimiento de adquisiciones estará dentro del café, hidratación y en internacional, donde seremos muy activos», ha reconocido, mientras que ha avanzado que «no está encima de la mesa la venta de ningún negocio pero sí la entrada de socios de cualquier índole».
De esta forma, Vargas que ha señalado que Pascual es algo más que leche, un negocio en el que siguen enfocados, pero que va decreciendo en España, por la caída de la natalidad. «No hay niños, tenemos perros y gatos, pero el gran consumidor de la leche líquida son los niños y mientras siga cayendo la natalidad, el consumo de leche seguirá cayendo y la distribución seguirá creciendo. El lácteo cede peso en nuestro ‘mix’, pero vemos oportunidades de ser más rentables con innovaciones», ha indicado.
Fabricante de marca blanca para Lidl y DIA
No obstante y en pleno alza de la marca blanca en el sector lácteo, que ya tiene peso cercano al 70%, el consejero delegado ha reconocido que «todos los fabricantes fabrican para otros», reconociendo que ellos fabrican para Lidl y Dia.
Otra de las vías de crecimiento en el nuevo proceso de transformación del grupo es la firme apuesta por el café, que debe ganar escala para competir en un Horeca altamente profesionalizado, mientras que en el negocio de la hidratación, son líderes en alimentación y piensan «más allá del agua». «Queremos que sea nuestra punta de lanza en negocios más innovadores asociados a la salud y a la hidratación, donde trabajamos en alianzas dentro de la hidratación que daremos a conocer en un mes o así», ha avanzado.
También apuestan por su distribuidora Qualianza, una «gran oportunidad» y que necesita crecer para mantener relevancia en un mercado de distribución que se está concentrando. «Queremos ser el socio de referencia del hostelero», mientras que en internacional requiere una «estructura coherente» y donde mantiene el objetivo de alcanzar los 100 millones de euros.
El impacto de Irán
Por otro lado y en el volátil contexto internacional por el conflicto en Irán, que está elevando los costes, Pascual ha mostrado su intención de no trasladar este incremento al consumidor por el momento. «Hemos hecho cálculos de cómo nos puede afectar, porque estamos teniendo un impacto directo. Hemos decidido absorber el impacto de costes y no pasarlo mientras podamos al consumidor a costa de la rentabilidad a corto plazo. Trataremos de absorberlo y no pasarlo al consumidor hasta que no sea necesario», ha subrayado.