¿Retirada a tiempo de Sandra Ortega? La guerra se come el patrimonio de las sicavs de las fortunas gallegas

Las sociedades de inversión de capital variable de Luis Fernández Somoza, Rodríguez Cebrián, Josefa Ortega Gaona o Pedro Fernández Puentes cerraron el primer semestre del año con rentabilidad negativa, golpeadas por la inflación

Luis Fernández Somoza, Sandra Ortega y Juan Carlos Rodríguez Cebrián

Luis Fernández Somoza, Sandra Ortega y Juan Carlos Rodríguez Cebrián

Sandra Ortega, segunda fortuna de España y presidenta del holding Rosp Corunna, fue una de las empresarias que más madrugó a la hora de liquidar este año sus vehículos de inversión colectiva. La hija de Amancio Ortega y Rosalía Mera decidió trasformar su sicav Soandres de Activos y su sociedad de inversión libre, Breixo, en firmas de responsabilidad limitada, pasando a tener una tributación del 25%. Con un patrimonio conjunto de cerca de 470 millones, causaron baja como sociedades de inversión de carácter financiero en los registros de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) el pasado abril.

Su celeridad a la hora de poner fin a su experiencia con sicavs puede haberse convertido en una retirada a tiempo, teniendo en cuenta la rentabilidad negativa que acumulan otras sociedades de inversión de capital variable en lo que va de año debido al impacto de la guerra de Ucrania, la inflación y el alza de la energía en los mercados.

En la comunidad gallega, muchas otras fortunas de relumbrón anunciaron a principio de año su intención de liquidar este ejercicio sus vehículos de inversión colectiva, si bien sus juntas generales de accionistas aún no han activado el paso definitivo. Eso ha hecho que, a cierre del primer semestre del año, la mayoría de las sicavs de los ricos gallegos que continúan en activo presenten un notable retroceso en el patrimonio que mueven a través de estas sociedades.

Fernández Somoza

Al margen de la ya extinta sicav de Ortega Mera, dentro de la comunidad gallega, dos de los vehículos de inversión colectiva que acumulan mayor patrimonio están en manos de la familia de Luis Fernández Somoza, ex dueño de Transportes Azkar y un clásico de la lista Forbes. Bajo la gestión del Santander, Guntín de Inversiones cerró el primer semestre del año con una caída de rentabilidad de un 9,9%, mientras que Currelos de Inversiones retrocedió un 9,8%.

La primera cerró junio con un patrimonio de 128,6 millones de euros, frente a los 142,8 que presentaba a finales del año pasado, mientras que la segunda pasó de mover 76,6 a 69,1 millones de euros.

La gestora de ambas sociedades incide en el golpe que la guerra en Ucrania asestó a los mercados. “A cierre del segundo trimestre de 2022, el tensionamiento de las condiciones financieras derivado de las acciones de los bancos centrales llevará aparejada una desaceleración del ritmo de la actividad. Hay que señalar que el riesgo recesivo es más elevado que hace unos meses, pero no es nuestro escenario central”, explica sobre las previsiones para el resto del ejercicio.

Dolores Ortega y Rodríguez Cebrián

Otras dos sicavs en manos de empresarios gallegos que han visto retroceder su patrimonio este año son Silleiro y Vivero de Inversiones, del matrimonio formado por Dolores Ortega y su marido, Juan Carlos Rodríguez Cebrián, quien llegó a ser director general de Inditex.

La presidencia de Silleiro la ejerce Marlolan, uno de los brazos inversores de la pareja de empresarios. Su patrimonio se minoró en la primera mitad del año de 17,4 a 14,2 millones de euros, con una bajada de su rentabilidad de un 19%.

Viveiro está presidida por Dolores Ortega, conocida a nivel mediático por ser sobrina de Amancio Ortega. En diciembre de 2021 movía unos 22,2 millones de euros y el pasado año logró una rentabilidad del 9,15%. Sin embargo, este primer semestre ha desandado todo el camino: su patrimonio se queda en 18,5 millones, con una caída de un 16,51%.

Los administradores de Silleiro indican en la documentación remitida a la CNMV que el origen de la caída está en el vuelco que ha dado a los mercados “el aumento significativo de la inflación a nivel global como consecuencia, principalmente, de la escalada de los precios del crudo tras la invasión rusa de Ucrania y los cuellos de botella en la cadena de suministros debido a la política de cero Covid en China”. “En este contexto, el ritmo de subida de los tipos de interés se fue volviendo cada vez más agresivo (sobre todo por parte de la Reserva Federal), hasta que las sorpresas negativas en algunos indicadores de confianza intensificaron los temores a un escenario de estanflación”, apuntan.

Josefa Ortega

Aunque muchas sicavs han continuado operando esta primera mitad del año, su vida como sociedades de inversión colectiva es breve, ya que sus consejos de administración determinaron su cierre a lo largo de este año. El ejemplo más claro radica en Jogami de Inversiones, sicav pilotada por la familia de Josefa Ortega Gaona, hermana del fundador de Inditex.

El pasado día 22, la junta general de accionistas de Jogami acordó la disolución y liquidación de la sociedad, cuya gestora es UBS. La sicav cerró el primer semestre del año con un patrimonio de 8,9 millones frente a los 9,8 que movía el diciembre pasado (-8,43%).

“En términos generales, la aportación de la renta fija durante el primer trimestre del año a la rentabilidad de las sicavs ha sido negativa tanto en los bonos de gobiernos como en los corporativos de más calidad. El repunte en la inflación y el consecuente movimiento al alza de las curvas de tipos han provocado caídas considerables en los índices de bonos gubernamentales durante el trimestre. Los bonos corporativos también presentan un balance negativo a causa de las incertidumbres en las perspectivas económicas y empresariales y en cuanto a la renta variable, las acciones cotizadas en mercados desarrollados han tenido una potente tendencia negativa”, analizan sus administradores.

Pedro Fernández Puentes

A principio de este año se produjo un aluvión de anuncios de cierre de sicavs debido a la entrada en vigor de la Ley de Medidas de Prevención y Lucha contra el Fraude Fiscal del Gobierno, que introdujo la obligación de que los socios de estas compañías de inversión –que legalmente deben ser al menos 100– poseyesen una inversión mínima de 2.500 euros. Si cumplen con este requisito pueden continuar tributando a un tipo del 1% del impuesto de sociedades. Si no, deben o bien pasar a hacerlo al 25% o darse de baja en el registro de sociedades de inversión de capital variable.

En Galicia, una de las sociedades de inversión de capital variable que anunció ante el supervisor bursátil su intención de mantener su fórmula jurídica actual fue Ingercover, sociedad en manos de Pedro Fernández Puentes, presidente del grupo farmacéutico Zendal y vicepresidente de Pharma Mar.

En todo caso, esta sicav también vio cómo su patrimonio se reducía hasta los 17,3 millones en la primera mitad del año, acumulando una rentabilidad negativa en lo que va de año del 6,07%.