Estupor en la hostelería porque el Gobierno impida reabrir en 2020

En las patronales confían en que la parálisis sobre la reanudación de la actividad no se extienda hasta 2020

Estupor en la hostelería porque el Gobierno impida reabrir en 2020

Un local de hostelería cerrado

Pese a las palabras de la ministra de trabajo, Yolanda Díaz, que planteó que algunas actividades, como el ocio o la hostelería, se puedan ver afectadas hasta finales de 2020 por el coronavirus, en el sector confían en que el Ejecutivo dé marcha atrás. Consideran que se puede abrir la persiana mucho antes y recuperar cierta normalidad antes de que termine el año. 

Así lo comentan fuentes del sector de la hostelería y el ocio nocturno (España de Noche y Fasides) a este medio, que inciden en que un escenario distinto, en el que los ingresos continuaran paralizados sobrepasado el verano y los meses siguientes, tendría consecuencias sin precedentes. 

Es por eso que el Gobierno envió durante la noche de ayer, viernes, una aclaración sobre cómo se llevará a cabo la reanudación total de la actividad. La intención es hacerlo en dos tiempos: «Uno que abarcará los sectores productivos hasta el verano y otro que se extenderá hasta final de año».

Todo dependerá de la decisión final del Ejecutivo en torno a la estrategia para proteger la actividad y el empleo en sectores como el turismo y el ocio, actualmente paralizados por expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) por fuerza mayor.

En el Gobierno son conscientes de que los sectores mencionados «van a tener enormes dificultades», por lo que es necesario saber «cómo pautar las medidas para dar también amortiguación social a este proceso».

Es lo que también opinan voces de la patronal del ocio nocturno, que urgen a flexibilizar los expedientes de regulación de empleo porque son conscientes que una vez finalice el estado de alarma la normalidad no habrá vuelto a las empresas de la industria, que no podrán absorber el mismo número de trabajadores que antes.

Los bares y las discotecas fueron los primeros en cerrar por el estado de alarma y todo apunta a que serán los últimos en volver a abrir

Es por eso que la ministra de Industria, Reyes Maroto, explicó que se está trabajando en definir «planes de actuación concretos» con el objetivo de proteger la actividad de la restauración, hostelería y comercio que «definen la estructura productiva de España».

España, con más de 180.000 afectados por coronavirus, sigue en estado de alarma y con restricciones severas de movilidad, solo aceptada en ocho supuestos. El país está aplanado la curva, pero el temor a un brote persiste y todo apunta a que el desconfinamiento, tras una nueva prórroga, empezará a mitades de mayo y no el 26 de abril.

Los bares y las discotecas, para más inri, no serán, ni mucho menos, los que antes saldrán de esta situación excepcional, por lo que se entiende que la crisis se cebará con ellos y sus trabajadores, como ya demostraron los datos de desempleo de marzo.

Negociaciones en marcha

Desde Trabajo añaden que hay mesas de diálogo social con patronal y sindicatos y reuniones con los portavoces de los grupos parlamentarios para estudiar cómo continuar con los ERTE por fuerza mayor en esos sectores que «a día de hoy y hasta dentro de muchos meses van a continuar sin actividad».

Pero en el otro lado sienten que no se les escucha todo lo que se debería. Es lo que manifestó el jueves la patronal Hostelería de España, organización empresarial que representa a más de 270.000 restaurantes; AECOC, asociación empresarial que integra a más de 30.000 fabricantes, y Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB), que agrupa a 45 asociaciones sectoriales.

Las tres solicitaron conjuntamente al Gobierno su participación activa en el diseño del plan de reactivación y reconversión del sector que pondrá en marcha el Ejecutivo. Todas juntas suponen algo más del 29% del PIB y emplean a cerca de 7 millones de trabajadores, por lo que recordaron la particular fragilidad y vulnerabilidad de sus representados ante los ciclos y choques económicos como los derivados por el coronavirus.