Pandemias a causa del HIPPO

Con la destrucción del planeta, estamos ante un “cuadro clínico” global muy preocupante que nos ha llevado, directa o indirectamente, hasta la pandemia actual del Covid-19

Con la destrucción del planeta, estamos ante un “cuadro clínico” global muy preocupante que nos ha llevado, directa o indirectamente, hasta la pandemia actual del Covid-19. EFE/Miguel Toña

Imagen de un hospital EFE/Miguel Toña

En una analogía médica sería ridículo relacionar una infección vírica, como la que estamos padeciendo a nivel mundial, con una sintomatología como la del hipo, caracterizado por las contracciones involuntarias del diafragma cuando respiramos. Pero si hacemos referencia a lo que engloban las siglas de esta palabra, entonces la vinculación entre pandemias como la actual e HIPPO aparece nítidamente, ya que estas iniciales se refieren básicamente al grado de destrucción que estamos produciendo en este planeta, con consecuencias de las que todavía no parece que seamos suficientemente conscientes y que, entre otros problemas, nos ha llevado a que un reservorio vírico instalado en una parte de la naturaleza lo hayamos puesto en circulación entre nosotros mismos.

Con la nomenclatura hecha desde la sociobiología y en inglés, como ocurre con otros tantos nuevos conceptos, la H viene a significar la pérdida de hábitat que nuestra actividad causa por doquier (Habitat loss). La I representa a las especies invasoras, normalmente foráneas y que acaban con las autóctonas (Invasive species); tal y como se puede aplicar en nuestro propio caso, ya que estamos continuamente invadiendo los espacios de muchas especies, tanto animales como vegetales. La P hace referencia a la polución (Pollution); siendo que en el idioma en que están referidas estas siglas (en inglés hipo se traduce como hiccups), se incluye otra P para señalar a la superpoblación humana (human over Population). Mientras que la O, de Overharvesting, alude a la explotación excesiva, incontrolada y de todo tipo que hacemos “en” y “de” este planeta.

Así es como esta “sintomatología” en forma de HIPPO tiene mucho que ver con el problema actual del Covid-19 y con otras pandemias también devastadoras. Por ejemplo, estas siglas sirven para indicar que la pesca excesiva (O) ha arrasado los fondos marinos (H). Lo mismo que pasa con otros hábitats que estamos degradando o extinguiendo, como en el caso de los bosques, ríos, arrecifes, etcétera; lo que reduce el espacio de múltiples especies, haciéndolas más vulnerables a las enfermedades y a las invasiones de otras especies (I), entre ellas la nuestra, en la que esa invasión ya parece habernos pasado factura de diversas formas (sida, ébola, gripe aviar, gripe porcina, vacas locas, superbacterias…) y que seguimos pagando por no corregir ni parar nuestros abusos. Todo ello inmerso en un proceso de contaminación (P) sin pies ni cabeza, ya que también somos víctimas de la misma, como evidencian los datos de muertes por esta causa que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), suponen otra pandemia, con unos 7 millones de fallecimientos al año en todo el mundo por la polución que causamos y, concretamente, unos 10.000 muertos en España (al mismo nivel que la diabetes, el cáncer de colon o la hipertensión) por esta causa evitable, como todas las referidas si nos los proponemos y asumimos culturalmente.

La demencia podría triplicarse en las próximas tres décadas y afectar a más del 70% de la población.

En cambio, seguimos sin poner remedio a estos síntomas y, a consecuencia de ello, ya estamos ante nuevos riesgos y más enfermedades; incluso lo que puede convertirse en primera causa de fallecimientos y detonante de un nuevo caos mundial, debido a la resistencia a los antibióticos y a las llamadas superbacterias, con unas previsiones de más de 10 millones de muertes por este motivo, 700.000 ya contabilizadas en los últimos años. Unos escenarios descritos por las investigaciones científicas, como las que están llevando a cabo en la Universidad de Oxford y en la Complutense de Madrid, y que la propia OMS señala para llamar la atención sobre otras enfermedades, como la demencia, que podría triplicarse en las próximas tres décadas y afectar a más del 70% de la población.

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Todo ello, principalmente, porque le estamos haciendo padecer HIPPO al planeta, nosotros incluidos, con los plásticos incontrolados y otras múltiples formas en que contaminamos de todo, al retrasar las energías limpias o continuar quemando combustibles fósiles, al sobreexplotar todo lo que se nos pone por delante y tenga cierto interés material o económico (incluyendo algo tan terrible como a los propios congéneres, como es el caso incalificable de la llamada “trata de blancas”, aunque la mayoría de estas mujeres sean precisamente de otras etnias). Pero sobre todo, estamos haciendo padecer a la vida en general, empezando por la propia (es decir y como alude el dicho, “tirando piedras contra el tejado propio”), con nuestro característico consumismo abusivo y compulsivo.

En definitiva, estamos ante un “cuadro clínico” global muy preocupante, eminentemente provocado y descrito por este HIPPO, propio de nuestra autollamada civilización y que nos ha llevado, directa o indirectamente, hasta la pandemia actual del Covid-19 y a otras como la contaminación, el estrés, la obesidad, el hambre, las alergias, la diabetes, las depresiones, los suicidios (tanto directos como indirectos, como en el caso de los que se juegan la vida emigrando), incluidas posibles guerras (tanto actuales como futuras, como por ejemplo la que se vaticina por el agua), etcétera. Debemos también tener en cuenta que, además, de todo esto se derivan ámbitos y escenarios menos estables y más peligrosos, tanto para las actuales generaciones como para las venideras. Todo ello debido a cómo estamos haciendo globalmente las cosas y que este HIPPO, mejor dicho sus siglas, refleja muy bien, ya que describen y sirven para “diagnosticar” lo mal que tenemos la prevención y cuidado de la “salud” del planeta y, con ella, también la nuestra, nuestro estado (de salud, mental, etcétera) como especie.

Parémonos a pensar lo que estamos haciendo mal en conjunto y que puede derivar en algo catastrófico, como es la actual pandemia

Por supuesto que mi intención con esta analogía es la de llamar la atención para que seamos conscientes de lo que estamos haciendo entre todos; para que le demos la importancia, relevancia y trascendencia que implican nuestro comportamiento como especie en el conjunto de un planeta único, como no hay otro en todo el espacio conocido. Por eso que el propósito de este artículo sea que cada vez que pensemos en un síntoma sin importancia, como puede ser a nivel personal el hipo, sin embargo nos paremos a pensar lo que podemos estar haciendo mal en conjunto y que puede derivar en algo catastrófico, como es la actual pandemia o todo lo que nos puede estar esperando a consecuencia de nuestras frivolidades, descuidos e inconsciencia a la hora de velar por nuestra salud y la de nuestro entorno, que están indisolublemente unidas.

Ante lo cual y como posible planteamiento de especie autodenominada sabia (sapiens), que vive en este entorno que llamamos Tierra, puede que no se trate tanto de que dejemos un planeta mejor a nuestros hijos sino, más bien, de dejar unos hijos mejores para el planeta, como ha dicho recientemente el actor y director de cine Clint Eastwood; del que también aprovecho el título de una de sus mejores películas y del género far west para terminar diciendo que, de lo contrario, nuestro paso por este mundo sería también Sin perdón.

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