Colau y Carmena en un acto en Madrid, el verano pasaado. EFE

Colau, Carmena, 'Kichi' y otros alcaldes de Podemos que se la juegan

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El 26-A supone la reválida para los alcaldes de las confluencias de izquierdas que hace cuatro años irrumpieron en el mapa municipal

Barcelona, 11 de mayo de 2019 (04:55 CET)

Año 2015. Syriza era entonces el patrón oro de la nueva izquierda europea, la que en España había brotado del 15-M como respuesta a los recortes dictados por Europa. Podemos hacía un año que había irrumpido en las elecciones europeas, y las municipales de 2015 eran el primer gran paso adelante de esas confluencias que se querían municipalistas y descentralizadas, pero también cabeza de puente de una gran transformación política a escala continental. El éxito fue indiscutible, con Ada Colau en Barcelona y Manuela Carmena en Madrid como insignias de lo que se dio en llamar los "ayuntamientos del cambio".

Cuatro convulsos años después, ya nadie, al menos entre la izquierda, pone a Syriza como modelo de nada, y aquellas nuevas formaciones han tenido que asumir el abrupto paso de la teoría a la práctica, del activismo a la gestión, de los sueños a la prosaica realidad. A base de gobernar, les ha tocado madurar de golpe. Y a golpes, en algunos casos, y que se lo digan si no a Colau, a quien, con un gobierno más minoritario que nunca en Barcelona, la oposición la ha sometido a un via crucis de castigos políticos y reprobaciones (con récord incluido). 

No ha estado exento ese tránsito tampoco de convulsiones internas. Frenado el arreón inicial, el magma que integraban Podemos, los comunes, las mareas y otras confluencias ha ido resquebrajándose, en un proceso de descomposición y cainitismo que ha convertido en tópico recurrir como símil al genial gag de La Vida de Brian sobre el Frente Popular de Judea y la miríada de facciones en las que se divide esa exigua resistencia a los romanos incapaz de ponerse de acuerdo en nada.

Ese proceso de atomización y batallas internas se tradujó en las generales del 28 de abril en un franco retroceso de Podemos y sus adláteres, que consiguieron 42 diputados, lo que significaba perder 29 de los que tenían hasta entonces. Más de una tercera parte. Si el PP de Pablo Casado fue el principal derrotado del 28-A, el segundo gran perdedor fue Pablo Iglesias. Ahora, la incógnita es cómo aguantarán en plena dinámica bajista los ayuntamientos que hace cuatro años fueron la palanca de cambio en la que se apoyaron Podemos y compañía para dar el salto al Congreso.

Madrid: Carmena sí puede

En Madrid, el cambio se llama Manuela Carmena. Desmarcándose de Podemos y estrenando marca propia, la alcaldesa afronta la campaña con unas expectativas que para nada indican la crisis que se ha llevado por delante a Ahora Madrid, la marca, esa sí liderada por Podemos, con la que hace cuatro años consiguió 20 concejales y accedió a la alcaldía.  

Con el partido morado acogotado y renunciando a presentarse para no competir con ella, el CIS le pronostica a Más Madrid, que así se llama ahora la formación de Carmena, entre 21 y 23 ediles que le permitirían además convertirse en primera fuerza, relegando a la segunda posición a un PP que, según ese mismo sondeo, cosas de la fragmentación de la derecha y el empuje de Vox, perdería entre 5 y 7 de sus 21 concejales.

Barcelona: Colau, amenazada por ERC

Ada Colau, la más mediática de entre los nuevos líderes de la izquierda del cambio, no tiene sin embargo el tirón de Carmena en su ciudad. Colau llega a trompicones a final del mandato, con una candidatura en la que solo repiten tres de los 11 concejales con los que entró el Ayuntamiento de Barcelona. Y su victoria tampoco está nada clara. Las encuestas hablan de un empate técnico entre los comunes y la ERC liderada por Ernest Maragall, por lo que el resultado no podría ser más incierto.

En todo caso, si Colau gana, podría ser que lo hiciera incluso con algún edil menos de los que tiene ahora, lo que la abocaría a un segundo mandato que en solitario la condenaría a gobernar en condiciones todavía más precarias que el primero. Si pierde, la duda es si la alcaldesa estará por la labor de quedarse en el consistorio para ejercer de oposición.

Zaragoza: Santisteve, víctima de la fractura

El PP podría conservar el rol de primera fuerza en Zaragoza. Precisamente por la fractura en el seno de la confluencia que gobierna desde hace cuatro años con nueve concejales, segmentada ahora en dos candidaturas, la de Podemos y Equo por un lado y la de Zaragoza en Común por otro, que, encabezada por el alcalde, Pedro Santisteve, no pasaría de los seis ediles en el mejor de los casos, según el CIS.

Sea como fuere, la demoscopia también vaticina que los populares seguirían sin poder gobernar, porque los números son los que son, y las formaciones de izquierda sumarían más. Pero la atomización en modo Vida de Brian de la coalición de gobierno apunta a un cambio en la alcaldía. En estas circunstancias la favorita para alcanzarla es la socialista Pilar Alegría, con la que los socialistas la recuperarían cuatro años después de cederla a los comunes.  

Valencia: Ribó busca otro tripartito

En Valencia, como en Madrid, la crisis del PP apunta, según los sondeos, a una victoria de  Compromís, al que el CIS concede entre 9 y 11 concejales, mientras que los populares pasarían a ser tercera fuerza, por detrás del PSOE. El horizonte más avistable es el de una reedición del tripartito de izquierdas, no siempre bien avenido, que este mandato, Compromís y los socialistas conformaron junto a la marca valenciana de Podemos, València en Comú, y a cuatro años más con Joan Ribó como alcalde.

Santiago y A Coruña: las mareas, revueltas

Compostela Aberta, la confluencia de izquierdas que gobierna en Santiago, ha sobrevivido como candidatura municipal a la decisión de las dos formaciones que la integran, En Marea y En Común-Unidas Podemos, de concurrir por separado a las generales del pasado 28 de abril. Pero el CIS pronostica una victoria del PSOE, que según el sondeo, pasaría de tercera a primera fuerza.  

En A Coruña, el alcalde Xulio Ferreiro, de Marea Atlántica, partida también en las generales del 28-A, se juega igualmente la reelección con la perspectiva de, si gana, seguir en minoría o pactar un bipartito con el PSOE. El CIS no hizo prospección electoral sobre la capital gallega, donde la victoria se la disputan el PP, la Marea y los socialista.

Cádiz: Kichi, marca registrada

En Cádiz, el carismático José María González, más conocido como Kichi, apodo que ha conseguido convertir en marca y colocar incluso en la papeleta electoral, es favorito para repetir como alcalde al frente de Adelante Cádiz, la coalición integrada por Ganemos Cádiz y Por Cádiz Sí Se Puede.

El CIS tampoco hizo sondeo en este caso, pero un sondeo efectuado para el periódico Viva Cádiz y cuyos resultados se publicaron el martes asigna a Adelante 11 concejales, uno más de los que tiene ahora y pronostica un empate a seis ediles entre PP, que perdería así 4, y PSOE, que ganaría uno. Si se cumple la previsión, Kichi encararía un segundo mandato más cómodo que el primero.

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