Enfermos de coronavirus en el hospital temporal instalado en el pabellón 9 de IFEMA, en Madrid. Foto: Efe/Kiko Huesca.

El estudio de inmunidad señala las carencias de la sanidad

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España se aleja de la inmunidad de rebaño con solo un 5% de contagiados de coronavirus, lo que le obliga a extremar la precaución

Xavier Alegret

Economía Digital

Enfermos de coronavirus en el hospital temporal instalado en el pabellón 9 de IFEMA, en Madrid. Foto: Efe/Kiko Huesca.

Barcelona, 05 de junio de 2020 (04:55 CET)

Solo un 5,2% de los españoles ha superado el coronavirus y ha generado anticuerpos contra el mismo, según el estudio de seroprevalencia que está realizando el Instituto de Salud Carlos III para el Ministerio de Sanidad. La cifra es inferior de lo que sería deseable, pues cuantos menos inmunes haya, más posibilidades de contagio y rebrote existen, y pone sobre la mesa las carencias del sistema de salud, que con una circulación baja del virus ya se vio superado.

Una sociedad se considera protegida ante una enfermedad cuando existe inmunidad de grupo o de rebaño. Eso implica que un porcentaje de la población esté protegida ante la patología. En el caso de la Covid-19, se ha establecido entre el 67% y el 70%. Ningún país, según los datos conocidos, se acerca a ella, pero en España la inmunidad es especialmente baja comparado con países como Francia y Alemania (14%), Reino Unido (15%), el área de Nueva York (20%) y Suecia (40%).

Por tanto, vista la evolución del estudio de seroprevalencia que actualizó este jueves Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad, que apenas arroja un avance del número de personas con anticuerpos, España no puede confiar en nada cercano a una inmunidad de grupo y no le queda más remedio que extremar la precaución hasta que aparezca la vacuna.

Mapa sobre la inmunidad en España a partir de la segunda ola del estudio de seroprevalencia / Gobierno de España

Este mapa muestra el grado de inmunidad al coronavirus por provincia

Los expertos que se han referido a este tipo de inmunidad hablan de ventajas e inconvenientes. El principal punto a favor es que protege a la sociedad ante un posible rebrote, mientras que juega en su contra que, en enfermedades con una alta mortalidad como es el coronavirus, el coste en vidas humanas es muy alto. El Reino Unido confió inicialmente en esta estrategia pero tuvo que rectificar, mientras que Suecia, que ha salido mejor parada, también ha vivido puntas de muertes.

Fernando Simón ha dicho públicamente que sería deseable alcanzar la inmunidad de rebaño pero descartó ya que España pueda llegar a ella sin vacuna y aportó un punto negativo que no es menor: "Suerte que no se ha contagiado el 70% de la población", dijo en el inicio del estudio, antes de tener datos, porque "el sistema nacional de salud debería haber hecho un esfuerzo muchísimo más grande del que ya ha realizado".

Dos investigadores de la Universidad Complutense de Madrid alertan en un estudio que “es un sueño de todos los epidemiólogos que se alcance la inmunidad de grupo en todas las infecciones y que los protegidos puedan impedir que los susceptibles se infecten”, pero “el problema está en que, si todo el mundo enferma a la vez, el sistema hospitalario tiene que estar muy bien diseñado para poder absorber a todos esos enfermos”.

Los problemas de la sanidad española

Este estudio, publicado a mediados de marzo, cuando el brote acababa de estallar en España, habla del caso de Reino Unido y apunta los riesgos que terminaron por hacer rectificar a Boris Johnson, pero también señala claramente las carencias del sistema sanitario español. Efectivamente, miles de personas enfermaron a la vez y los hospitales no pudieron absorberlas.

El problema es que en ningún caso se produjo algo parecido a un contagio masivo como para hablar de inmunidad de rebaño. Si con el 5% de la población infectada en tres meses, muchos de los cuales asintomáticos o que la pasaron en casa, el sistema saturó, cifras cercanas al 70% habrían sido inasumibles, otra muestra de que “la mejor sanidad del mundo” en realidad era muy vulnerable, en parte por los recortes –España tenía menos camas de UCI que la mayoría de sus vecinos– y también por la falta de protección de los profesionales sanitarios, cuya cifra de infectados supera los 52.000.

Ciudades como Madrid y Barcelona tuvieron que habilitar hospitales de campaña, en Ifema y Fira respectivamente, para incrementar las UCI, así como hoteles medicalizados para atender a los pacientes menos graves o en recuperación. Y es que el sistema se vio claramente superado a finales de marzo, cuando los contagiados subían a un ritmo de 6.000 a 9.000 diarios –y eso que solo se contaban los test PCR que se realizaban en los hospitales– y los fallecidos, de 700 a 900.

Extrapolando los datos del estudio de seroprevalencia, unos 2,44 millones millones de españoles ha pasado la Covid-19, de la que ha precisado hospitalización más de 124.000 personas; por tanto, uno de cada 20 enfermos. Si hubiera llegado a la inmunidad de rebaño, significa que 1,65 millones de personas habrían necesitado una cama en un hospital, algo completamente imposible. El número de víctimas mortales se habría contado por cientos de miles.

Con este escenario, España solo puede alcanzar un alto grado de inmunidad al coronavirus sin un coste inasumible en vidas humanas hasta que haya un tratamiento más efectivo y, sobre todo, con la vacuna. Es por ello que el Gobierno ha decidido que la nueva normalidad, con limitación de aforo en sitios y actos públicos, el uso de mascarilla y distancia física interpersonal, se dilate en el tiempo más allá de las fases hasta que haya una vacuna efectiva, probablemente a finales de año o principios de 2021.


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