El Gobierno exhibe su poder con el FLA, pero se presta a negociar ya con CiU

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DEBATE SOBERANISTA

Sáenz de Santamaría, en el Senado./EFE/Fernando Alvarado

19 de noviembre de 2013 (21:39 CET)

Los dos proyectos son similares. La distancia no es grande. Si la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, destacaba la reforma laboral emprendida por el Gobierno de Mariano Rajoy, que habría facilitado la solución del conflicto de la recogida de basuras, el conseller de Empresa i Ocupació de la Generalitat, Felip Puig, ha hecho lo propio en las últimas semanas, al señalar que ha evitado muchos despidos.

El PP y CiU han compartido las recetas para hacer frente a la crisis económica, pero les separa ahora el deseo del President Artur Mas, tras comprometerse electoralmente a ello, de convocar una consulta soberanista.

¿Es superable esa distancia? Para el Gobierno central, sí. Y para algunos sectores de Convergència, y, en mayor medida, de Unió Democràtica, también. La cuestión es cómo se puede preparar el terreno, y cómo, en los dos gobiernos, se puede contener a los sectores más ideologizados.

La soberanía española

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, ha conseguido una imagen de dirigente dialogante, y más práctica que guardiana de las esencias. Sin embargo, es abogada del Estado y hay principios que defiende de forma más convincente que otros miembros del Ejecutivo. Y, por tanto, la soberanía del Estado recae en el pueblo español, en su conjunto. Ello implica que no hay ningún espacio para una consulta que lo que pretende es crear un precedente jurídico, al entender que Catalunya es también un sujeto jurídico y político.

Por ello, Sáenz de Santamaría, le aseguró este martes al senador de CiU, Josep Lluís Cleries, que en la Moncloa existe “voluntad de diálogo”, y que “si en ese diálogo están dispuestos a respetar la Constitución será fácil encontrarse”.

Pero el ofrecimiento no esconde la firmeza. Y la vicepresidenta, que mantiene un diálogo fluido con Josep Antoni Duran Lleida, le recordó a Cleries que la soberanía española es irrenunciable. “Lo que no puede hacer es pedir al Gobierno que vulnere la Constitución reclamando a alguien un derecho que nadie puede darle porque es de todos los españoles y sólo a todos los españoles, a quienes corresponde”.

Cercanía ideológica

Y, a renglón seguido, el dato, para demostrar que la distancia ideológica entre el PP y CiU no es tan grande: 23 de las 91 iniciativas legislativas aprobadas hasta ahora las han compartido PP y CiU, y los nacionalistas sólo han recurrido 10.

Lo que ocurre es que CiU necesita el enfrentamiento. Y, tras recordar el senador de la federación nacionalista diferentes proyectos de carácter “recentralizador”, la vicepresidenta explotó por el flanco que más daño le hace a la Generalitat. “Les pido algo de coherencia. ¿Cómo es posible que el Fondo de Liquidez Autonómico (FLA) y el plan de pago a proveedores no sean recentralizadores y sí la deuda comercial o la autoridad fiscal?”, le espetó Soraya Sáenz de Santamaría. La Generalitat ha recibido 28.000 millones del FLA, porque no puede financiarse en los mercados internacionales.

Comisión bilateral

En eso está, por tanto, el Gobierno que preside Mariano Rajoy, con voluntad de acuerdo, según fuentes del PP, pero respetando los límites que marca la ley.

La decisión del PSC de no aprobar propuestas que sólo puedan provocar la frustración, apartándose de la senda que marca CiU y ERC, ha dejado al Govern de Artur Mas ante una difícil tesitura.

El portavoz del Ejecutivo catalán, Francesc Homs, aseguró este martes que la actitud del PSC no cambiará los planes, porque es la sociedad catalana la que empuja hacia la consulta soberanista.

Pero el clima ya está muy enrarecido. Y las posiciones se podrían aproximar. Sáenz de Santamaría ha tomado el primer paso, ofreciendo la convocatoria de la comisión bilateral Estado-Generalitat. En muchas cuestiones, las posiciones están cercanas. Eso sí, la Constitución no se toca.
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