Pablo Iglesias y Ada Colau en un mitin de Barcelona en Comú, el 19 de mayo de 2019. EFE/AG
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Sobreviven dos de los siete ayuntamientos del cambio. Joan Ribó (Valencia) y Kichi González (Cádiz), cada vez más lejos de Podemos, seguirán siendo alcaldes

Alessandro Solís

Economía Digital

Pablo Iglesias y Ada Colau en un mitin de Barcelona en Comú, el 19 de mayo de 2019. EFE/AG

Barcelona, 27 de mayo de 2019 (02:05 CET)

Hace cuatro años, la política municipal entró en un torbellino nunca antes visto. Tras la irrupción de Podemos en las europeas de 2014, las confluencias de izquierdas que optaban por el municipalismo y la descentralización sintieron aquello como un trampolín para un proyecto mayor que cobijaron bajo el manto de la transformación, o al menos la promesa de. En 2015, nacieron siete ayuntamientos del cambio.

Rebobinamos cuatro años. De los siete llamados ayuntamientos del cambio, han sobrevivido apenas dos, y otros ceden el poder a los socialistas. Es decir, más de la mitad de los municipios que hace un cuatrienio apostaron por las nuevas izquierdas han decidido bajarse del tren tras una única legislatura. Y la vieja izquierda se impone en algunos consistorios del cambio a los que España aún no despide.

Ada Colau lo tiene muy difícil para repetir como alcaldesa de Barcelona, situación que da paso a un complicado ajedrez para formar gobierno en la ciudad condal. Su amiga, Manuela Carmena, tampoco cantará victoria. Las tres derechas tienen la mayoría, y la utilizarán para despedirle de la oficina. Y en Zaragoza, Pedro Santisteve dejará de ser el alcalde y la derecha también se abrirá paso.

En A Coruña han ganado los socialistas con 9 escaños, pero necesitan apoyos; se los puede dar Marea Atlántica, una de las alianzas territoriales de Podemos, por lo que Xulio Ferreiro dejaría previsiblemente el gobierno. Lo mismo sucede en Santiago de Compostela, con 10 concejales socialistas que necesitan a los seis de Compostela Aberta, la candidatura del actual alcalde Martiño Noriega Sánchez.

Así las cosas, los únicos alcaldes del cambio que se mantienen en el puesto son Kichi González en Cádiz (Adelante Cádiz ganó con 13 representantes en el ayuntamiento) y Joan Ribó en Valencia (Compromis ganó con 10 regidores y ahora deberá pactar con los 7 de los socialistas). Estos dos municipios representan menos del 30% de los ayuntamientos del cambio, y llevan a Pablo Iglesias a una nueva crisis.

Pablo Iglesias, el gran derrotado

El ayuntamiento del cambio que más holgado se mantiene es el de Cádiz, liderado por José María González, más conocido como Kichi, cuya candidatura consiguió 13 concejales de los 14 que requiere la mayoría absoluta, que se podrá superar con los 5 del PSOE. Kichi, al frente de Adelante Cádiz, ha tenido algunos enfrentamientos con la cúpula de Podemos en Madrid.

De hecho, Pablo Iglesias no participó en su campaña. Las razones oficiales pasaban por el calendario: ya no había espacio para más actos, decían. Pero hay otras razones que no se comentan en público. Como que la pareja de Kichi, Teresa Rodríguez, está en contra de que Podemos entre en un Gobierno nacional con el PSOE. O que Kichi discrepó con la compra del chalé de Iglesias.

Ribó, el alcalde valenciano que se presentó por Compromís, se mantiene alejado de Podemos e Iglesias desde hace mucho tiempo ya. También ha criticado la compra del controvertido chalé, y pese a concurrir Compromís junto con Podemos en las generales de 2016, las formaciones se separaron para estos comicios.

También sale derrotado Iglesias en Barcelona, evidentemente. El líder de Podemos visitó la capital catalana para apoyar a Colau, pero no dio frutos. En Madrid decidió no presentarse para apoyar indirectamente a Carmena, y tampoco. Y Zaragoza en Común, con la que Podemos rechazó presentarse esta vez, sufre un vuelco en la ciudad; juntos, suman 5 escaños (2 de Podemos y 3 de ZeC) y gana el PSOE.

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