Pablo Iglesias, secretario general de Podemos, durante el desayuno informativo con Isabel Serra, candidata por Unidas Podemos-Izquierda Unida-Madrid en Pie a la Presidencia de Madrid

Iglesias da un paso decisivo para repartirse las sillas con Sánchez

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Iglesias anticipa un gobierno de coalición de izquierdas después de alcanzar un preacuerdo para dominar con el PSOE la Mesa del Congreso

Marcos Pardeiro

Economía Digital

Pablo Iglesias, secretario general de Podemos, durante el desayuno informativo con Isabel Serra, candidata por Unidas Podemos-Izquierda Unida-Madrid en Pie a la Presidencia de Madrid

Barcelona, 13 de mayo de 2019 (21:00 CET)

Aunque PSOE y Podemos se resisten a anunciar su gobierno de coalición, Pablo Iglesias no deja lugar a dudas sobre el desenlace. El líder de Podemos habla con la confianza de quien tiene el acuerdo en el bolsillo, sobre todo después de dar este lunes un paso decisivo para el entendimiento con el PSOE.

PSOE y Podemos explicaron este lunes que han alcanzado un preacuerdo para dominar la Mesa del Congreso, un organismo que siempre refleja quién tiene el poder durante la legislatura. A finales de esta misma semana, PSOE y Podemos mostrarán todas las cartas del trato en el Congreso, el único que harán público antes de las elecciones municipales, autonómicas y europeas del 26 de mayo.

Las partes intentan mantener el misterio del gobierno de coalición, pero a Iglesias le cuesta morderse la lengua porque se sabe ganador de esta batalla. El PSOE de Pedro Sánchez querría gobernar en solitario, pero no tiene la fuerza parlamentaria para imponer sus deseos. No hay ministros independientes que valgan para dar a torcer el brazo de Iglesias, un firme convencido de que la política es poder y poco más.

Pero la campaña electoral obliga a retrasar el anuncio del gobierno coalición para no facilitar la vida a PP y Ciudadanos. Entretanto, Iglesias se divierte ironizando con los medios que hablan "del empeoramiento" y de "la muerte" de Podemos. Palabras que, vino a decir el líder de Podemos, algunos tendrán que zamparse con vinagre de módena o con el aliño que les apetezca. "Estoy convencido de que vamos a ponernos de acuerdo y vamos a gobernar juntos", anticipó Iglesias.

"El cielo no se toma por consenso, se toma por asalto"

El líder de Podemos compareció tras la noche electoral del 28 de abril con un gesto de moderada satisfacción para proclamar una verdad como un puño. Quizá el resultado no era todo lo bueno que hubiera deseado, pero era "suficiente". Suficiente para tomar el cielo del Consejo de Ministros por asalto, aunque el asalto sea educado.

El PSOE teme las consecuencias de un gobierno de coalición. Teme que los ministros de Podemos sean la perfecta munición para la oposición y teme que los poderes económicos reaccionen con espanto ante los nombres que Iglesias ponga sobre la mesa. 

Por eso, los socialistas intentan dar un perfil bajo a sus conversaciones y acuerdos con Podemos. No hay ganas de fotografías con el socio necesario, y menos las hay a las puertas de unas elecciones que pueden conceder al PSOE un poder inimaginable en 2011, cuando los socialistas se hundieron.

Ahora el PSOE sueña con que España entera se tiña de rojo a excepción de unos pocos territorios. Aspira el PSOE a imponerse sin dobleces y a convencer a Podemos de que no es momento para pifiarla. El problema es que Iglesias tiene ganas de soltarse. 

 

 

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