La Generalitat privatiza a precio de derribo la planta de Constantí

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INFRAESTRUCTURAS

El consejero de Territori i Sostenibilitat, Santi Vila | ED

02 de octubre de 2014 (21:05 CET)

La Generalitat vuelve a la carga con la privatización de la planta de residuos de Constantí (Tarragona). Se trata de la segunda vez que el Ejecutivo catalán abre este proceso en la legislatura después de que en marzo de 2013 se declarase desierto el anterior. Para evitar un nuevo fracaso, los departamentos de Territori i Sostenbilitat y de Economia han rebajado ostensiblemente el precio de licitación. El centro de incineración de residuos especiales ha sido tasado en 7,37 millones de euros, cuando hace dos años su precio ascendía a 42 millones de euros.

La planta de residuos de Constantí es un referente en España. Se trata de uno de los pocos puntos del Estado donde se pueden tratar ciertos componentes industriales con altos índices de toxicidad. De hecho, a principios de este año, el centro cobró notoriedad pública porque fue uno de los candidatos a destruir armamento químico procedente de Siria.

Rebaja de precio

La rebaja del precio de salida se debe principalmente a dos factores. En el primer proceso, Territori i Sostenibilitat incluyó un crédito de 25 millones de euros suscrito por el Ecoparc de Residus Industrials (ERISA), nombre que recibía la planta, según fuentes financieras. La Generalitat decidió en un acuerdo de Govern disolver la sociedad propietaria de los activos e integrarla en la Agència de Residus de Catalunya (ARC). De esta forma, el préstamo suscrito con el Institut Català de Finances, La Caixa, BSHC, BBVA y Catalunya Caixa con fecha de 12 de junio de 2006 quedó subrogado. La rebaja del precio también se ha conseguido eliminando del pack un terreno adyacente a la planta.

El segundo motivo por el que se ha rebajado el precio ha sido gracias a la intervención de la conselleria de Economia. El 28 de mayo, el departamento que dirige Andreu Mas-Colell encargó un informe a la empresa pública Infraestructuras de la Generalitat de Catalunya con el objetivo de encontrar una salida a este proyecto atascado. La tasación estimada son los 7,37 millones de euros.

Concurso fallido

El primer proceso de privatización fue polémico. La oposición criticó al Govern por malvender una planta que había costado 100 millones de euros. En este sentido, indicaron que la Generalitat tuvo que suspender la declaración de bien público de la planta para proceder a su venta.Tal vez por eso, en un primer momento se llegó a encandilar a ocho candidatos. Entre las interesadas en la compañía, se encontraban Ferrovial, Abengoa, Suez Environnement y Comsa Emte.

No obstante, finalmente sólo la firma Tradebe presentó oferta en firme y por un valor mucho menor del que solicitaba el Govern. Santi Vila, consejero del ramo, declaró desierto el proceso.

El diputado del PSC, Xavier Sabaté, ha criticado que la Generalitat vuelva a reactivar este proceso. El parlamentario recuerda que esta planta realiza un trabajo muy sensible para el medioambiente y señala que la administración pública no puede dejar en manos privadas esa responsabilidad. “Es un asunto de interés público con el que no se debería hacer negocio”, ha asegurado a este medio.
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