Mas recuperará sucesiones en el último minuto para satisfacer a Esquerra

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DERECHO A DECIDIR

23 de octubre de 2013 (21:18 CET)

El Govern de CiU sigue muy pendiente de los pasos de Esquerra Republicana. La intención es que los republicanos entren en el Ejecutivo, y asuman una parte del desgaste que supone la gestión en un momento en el que la Generalitat está colgada del Fondo de Liquidez Autonómica, y vive día a día como puede. Y una de las cuestiones que siguen pendientes es el impuesto de sucesiones, que Esquerra reclamó como una cuestión esencial en el acuerdo de gobierno.

El President Artur Mas quiere asumir personalmente la recuperación del impuesto, y, aunque un equipo de negociadores de CiU y de ERC están en ello, junto con todo el paquete de propuestas para elaborar el presupuesto de 2014, la fórmula podría pasar por un decreto ley, sin incorporar la medida en la ley de acompañamiento o de Medidas Fiscales, según fuentes del Ejecutivo catalán.

La situación se alarga, pero se demora porque la propia negociación de los presupuestos y de la incorporación de Esquerra al Govern se complica.

Pregunta y fecha

Los republicanos desean cuanto antes que se fije la pregunta y la fecha de la consulta soberanista. El diputado de Esquerra en el Congreso, Alfred Bosch, aseguró este miércoles que es “cuestión de semanas”. Pero eso no será tan sencillo. Mas, y el conseller de Presidència, Francesc Homs, presionados por Josep Antoni Duran Lleida, el líder de Unió, se han comprometido a pactar las condiciones de la consulta “como mínimo con ERC, CDC, Unió e ICV”, en palabras de Duran. Y, si puede ser, con el PSC.

Por tanto, todo camina en paralelo: las negociaciones sobre presupuestos, la medida del impuesto de sucesiones, y la incorporación al Govern por parte de los republicanos, todo ello bajo el envoltorio de una fecha y una pregunta clara sobre el referéndum de autodeterminación, condenado a no celebrarse porque el Gobierno central no lo permitirá.

Se trata, por tanto, de una especie de ficción, a la que Mas parece dispuesto a seguir jugando.

Por ello, Mas podría aprobar la reforma del impuesto a través de un decreto ley, que era la idea inicial cuando el Govern de CiU vio muy complicado aprobar los presupuestos de 2013.

150 millones de ingresos

El objetivo, sin embargo, sigue siendo el mismo. La previsión, tras la aprobación de una moción en el Parlament en junio de este año, es ingresar unos 150 millones de euros con el impuesto. La idea es volver a la situación inicial, antes de que Artur Mas accediera al Govern por primera vez en 2010. No se pretende modificar la reforma que ya acometiera el tripartito, y que supuso una enorme rebaja del impuesto, hasta dejarlo prácticamente inexistente para las rentas más bajas y medias.

Entonces, en junio, la pretensión era cobrar el impuesto entre enero y febrero de 2014, es decir, seis meses después de aprobarlo, porque ese es el lapso que tienen los ciudadanos para cumplir todos los trámites para pagar la tasa.

Ahora ese calendario sería muy diferente. En el mejor de los casos, la Generalitat podría cobrar sucesiones en el segundo semestre de 2014.

Mas nunca quiso el impuesto

Esquerra no pretende cambiar la reforma del tripartito, pero negocia, según fuentes del Govern, algunos aspectos concretos sobre las herencias entre distintos tipos de relaciones familiares.

Esas dificultades en las negociaciones, y, en realidad, la idea de que todo forma parte de un acuerdo global, han llevado a un hecho muy concreto: la reforma de Sucesiones no aparece en la Ley de Medidas Fiscales, que ya ha sido enviada al CTESC (Consell de Treball Econòmic i Social) para que la evalúe.

Mas tendrá la última respuesta, consciente de que, en realidad, nunca quiso recuperar el impuesto, y fue lo primero que eliminó cuando accedió a la jefatura de la Generalitat en 2010.
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