El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez. / EFE
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El líder del PSOE lanza una cortina de humo para desviar su aproximación a ERC y Bildu con vistas a su investidura

Barcelona, 21 de junio de 2019 (04:55 CET)

Pedro Sánchez se encamina hacia una investidura sustentada en una mayoría semejante a la que posibilitó su moción de censura. El PSOE mantiene conversaciones con ERC, según reveló la propia formación independentista, y también con Bildu, pero Sánchez intenta distraer la atención con apelaciones a la responsabilidad dirigidas a PP y a Ciudadanos, a quienes pide la abstención en la investidura.

Sánchez, desplazado a Bruselas, como Pablo Casado y Albert Rivera, pidió a "los partidos que se dicen de Estado" que faciliten su investidura y eviten un callejón sin salida que podría desembocar en unas nuevas elecciones. Pero PP y Ciudadanos no ven riesgo alguno de repetición electoral porque están convencidos de que los soberanistas abrirán paso a su reelección en el Congreso.

El presidente del Gobierno en funciones repitió desde Bruselas la obviedad que los socialistas han convertido en mantra estos días: la de que no existe ninguna otra alternativa a un gobierno de Sánchez que la repetición electoral. "No hay otra alternativa", insistió, y desafió a PP y Cs a que digan claramente si lo que quieren es volver a las urnas.

Sánchez y la presión sobre Ciudadanos

El presidente ha delegado en sus principales dirigentes de confianza (José Luis Ábalos, Carmen Calvo y Adriana Lastra) las conversaciones con Podemos y los soberanistas.

Mientras maduran intenta mostrarse centrista y conciliador, aunque los pactos que trabaja amenazan con desbordar su relato. Insiste Sánchez en que quiere entenderse "con todos" y en que puede compartir una agenda de regeneración democrática "con otras formaciones" que no sean solo de izquierdas, en un mensaje dirigido a Cs, donde sabe que hay marejada por el veto de Rivera al PSOE.

Sánchez ha hallado un terreno cómodo en las presiones sobre Ciudadanos. Porque estas presiones proceden de sectores de las propias familias de Ciudadanos, del exsocio convertido en bestia negra Manuel Valls e incluso del expresidente del Gobierno Mariano Rajoy

Sánchez y los pactos en Navarra

Pero ni Casado ni tampoco Rivera piensan dar cuerda a la posibilidad de una abstención en la sesión de investidura. Al ser interpelados por esa posibilidad, ambos se apresuraron a subrayar las alianzas que el PSOE ha establecido en Navarra con los soberanistas.

Los socialistas han favorecido que la presidencia del Parlamento navarro cayera en manos de los nacionalistas de Geroa Bai —la marca foral del PNV—, de tal manera que el terreno ha quedado abonado para facilitar que la presidencia de Navarra sea para los socialistas, algo que precisa de la abstención de Bildu. 

Casado consideró que, visto el caso navarro, "está claro" con quién quiere ser investido Sánchez. "Es imposible pactar con Bildu y al mismo tiempo intentar que el PP se abstenga en la sesión de investidura", zanjó. 

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