El PSC jalea una participación alta el 14-F para evitar la victoria de ERC o JxCat

El PSC asume que solo con una participación superior al 60% puede aspirar a ganar este domingo

Se acerca la hora de la verdad, la hora de las elecciones catalanas, y ya hay quien empieza a torcer el gesto. Las encuestas lo han aguantado todo; el resultado electoral no lo hará.

Sin una participación alta, camino del 70%, no habrá victoria posible de los socialistas. Lo admiten los propios dirigentes del PSC, que ha optado por quemar sus últimos cartuchos para arrastrar a su electorado a las urnas.

A falta de solo cinco días para el 14-F, el PSC busca a los suyos —afiliados, simpatizantes y electores que hayan entregado sus datos al partido— mediante llamadas telefónicas y correo postal, según ha podido saber Economía Digital. Todo ello con la idea de despertar a quienes se inclinan por ignorar la jornada electoral y de subrayar que “el voto es seguro”.

Las encuestas no coinciden en señalar a un vencedor, sino que, por el contrario, han concluido que puede haber hasta tres ganadores (PSC, ERC y Junts per Catalunya). Y ha sido así, en buena parte, porque ningún estudio demoscópico es capaz de asegurar el dato de participación.

La diferencia entre una participación del 50% y una del 60%

En las últimas elecciones de 2017, la participación fue excepcionalmente alta (79%), mientras que en las de este domingo, 14-F, podría ser excepcionalmente baja. Y ya no solo por el contexto de pandemia, sino porque la probabilidad de lluvia en municipios como Barcelona, Badalona y L’Hospitatet de Llobregat es del 95%.

El parte meteorológico se ha convertido en la última preocupación de los socialistas, convencidos de que solo arrastrando de forma masiva a los electores a las urnas hay posibilidades de emular lo sucedido en 2017, cuando Ciudadanos se alzó con la victoria en escaños (36) en Cataluña.

¿Qué puede pasar si, tal y como parece, la participación no es muy alta? “Hay dos escenarios: si es muy baja, es decir, si se sitúa en torno al 50% el gran favorecido será Junts per Catalunya porque es quien tiene una base más alta de votantes fieles. Si la participación, en cambio, es más bien cercana al 60% quien sale ganando es ERC“, calculan dirigentes con decenas de campañas a sus hombros.

El CIS ha sido quien ha insistido en pronosticar la victoria del PSC y quien más aire ha dado al llamado efecto Illa. Pero lo cierto es que la mayoría de partidos políticos recibió con enorme escepticismo las conclusiones de sus estudios puesto que, entre otras cosas, el CIS basó sus estimaciones en una tasa de participación del 67%.

El voto sobrerrepresentado del PSC

La cifra resulta inverosímil para la mayoría de partidos, puesto que si algo provoca la pandemia es ahuyentar a los electores de las urnas por miedo a contagiarse en un acto masivo.

Basta con fijarse en el total de 25.540 miembros de las mesas que han presentado alegaciones para ser eximidos de esta obligación, lo que supone más del 30 % de las personas elegidas por sorteo.

A pesar de una pista tan elocuente respecto a las reticencias a la jornada electoral, el CIS no se ha movido en sus previsiones de un dato del 67% de participación que está por debajo de las cotas alcanzadas en 2017 (79,09%) y 2015 (74,95%), cuando el procés alcanzó su momento más álgido, pero está bastante por encima de la media histórica de las elecciones autonómicas (en torno al 60%).

La consultora especialista en campañas electorales Redlines, dirigida por César Calderón, ya advirtió que los métodos empleados por el CIS para sus cálculos habían sobrerrepresentado el voto del PSC.

Con las técnicas que se empleaban anteriormente, el PSC lograría un 20,8% del voto —y no el 23,9% que Tezanos estimó en su último estudio— mientras que ERC debería conformarse con el 19,4% en vez del 20,6% otorgado. Junts per Catalunya, en cambio, obtendría el 18,5% del voto —y no el 12,5% que el CIS proyectó—

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