El Gobierno se aferra a sus socios tras el fiasco de la reforma laboral: «La estabilidad está garantizada»

El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, se compromete a agotar legislatura pese al choque con ERC, PNV y EH Bildu en el Congreso

La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz (i), y el ministro de Presidencia, Félizx Bolaños (d), abandonan el hemiciclo durante el pleno que se celebra, este miércoles, en el Congreso de los Diputados en Madrid EFE/ Chema Moya

El Gobierno de Pedro Sánchez ha dejado atrás las tesis de la geometría variable. Tras su intento fallido de recabar apoyos en la derecha para sacar adelante la reforma laboral, todas las voces vuelven a dirigirse a sus socios habituales. El objetivo pasa por reconstruir las relaciones con Esquerra Republicana, Partido Nacionalista Vasco y EH Bildu, que han demostrado ser imprescindibles para apuntalar sus iniciativas en el Congreso.

El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, ha desterrado la idea de unas elecciones generales anticipadas por la falta de apoyos de las formaciones nacionalistas y se ha mostrado dispuesto a mantener sus negociaciones. «El bloque de investidura está estable y convencidos de que nos quedan dos años de legislatura», ha expresado en una entrevista en la Cadena SER.

A pesar de que la reforma laboral salió adelante por el error de uno de los diputados del Partido Popular, la mano derecha de Pedro Sánchez se ha negado a retractarse sobre su estrategia de negociar con la Unión del Pueblo Navarro (UPN). Sus dos diputados decidieron saltarse a última hora la disciplina del partido y rechazar el texto del Gobierno.

«Si hubiéramos estado en manos de la mayoría de la investidura nos habríamos tenido que rendir y decir que no había votos suficientes para que la reforma laboral saliera adelante», ha justificado Bolaños.

«No me puedo arrepentir de practicar el juego limpio»

Félix Bolaños, ministro de la Presidencia

El ministro de la Presidencia ha reconocido que tener un acuerdo ya cerrado con la patronal y los sindicatos les colocaba en un «callejón sin salida» para tratar de negociar con sus socios habituales, que no estaban dispuestos a aceptar el texto íntegro si no podían incorporar sus modificaciones. «Era una negociación imposible y teníamos que ensanchar y buscar mayorías», ha alegado.

Pese al batacazo en la votación definitiva, Bolaños ha tratado de poner en valor las negociaciones con los grupos nacionalistas que ya han permitido sacar adelante 60 leyes en el Congreso en el último año. «No ha habido ninguna ruptura con nadie», ha sentenciado.

La reforma laboral se cuela en la campaña de Castilla y León

El objetivo de recomponer las relaciones parlamentarias se ha colado de lleno en la campaña electoral de Castilla y León que celebrará sus elecciones anticipadas este domingo. Bolaños ha utilizado la polémica por la votación para cargar contra el Partido Popular, al que acusa de poner en marcha una estrategia de «transfugismo» para cambiar el voto de los diputados de UPN.

«¿Por qué no ponemos el foco en los que están en las trampas, el juego sucio, en una maniobra con malas artes de última hora?», se ha preguntado el hombre de confianza del presidente del Gobierno.

Tras la búsqueda de apoyos a izquierda y derecha, ahora el PSOE ha llegado a las elecciones autonómicas con el objetivo de disputar también el espacio electoral del centro, después de que todas las encuestas privadas le dejan relegado como la segunda fuerza política y sin opciones de pelear la Presidencia con Alfonso Fernández Mañueco.

«Lo que tenemos que hacer es conseguir movilizar no solamente al votante progresista, sino al moderado, centrado para que apoyen a Luis Tudanca», ha reafirmado Bolaños.