La cepa británica es más contagiosa pero no más grave

Dos estudios publicados en la revista The Lancet concluyen que la variante B.1.1.7. no genera síntomas más graves en los pacientes de Covid-19

Personal sanitario realiza pruebas PCR del coronavirus en el centro de Londres. EFE

La comunidad científica ha arrojado algo de luz al comportamiento de la cepa británica del coronavirus, que ya se ha convertido en la variante dominante en toda España, después de su rápida expansión por el país. Dos nuevos estudios científicos han ratificado que es más transmisible pero que no provoca síntomas más graves que el modelo original que se secuenció por primera vez en China.

Los dos estudios han sido difundidos por la revista The Lancet en sus secciones de enfermedades infecciosas y de salud pública. En ambos casos, no se ha encontrado pruebas de que la variante, conocida científicamente como B.1.1.7., sea más grave, ni de que acarree un mayor riesgo de desarrollar un covid de larga duración para los pacientes.

Lo que sí que concluyeron los dos grupos de científicos es que tanto la carga viral como el ritmo reproductivo es mayor en los casos positivos que se han provocado por una infección derivada de la cepa de Reino Unido. Es decir, es más contagiosa que las anteriores variantes analizadas.

Un estudio con pacientes de hospital desarma la tesis de la cepa más grave

Durante las primeras semanas de expansión de la cepa británica, se especuló mucho sobre su posible impacto sobre la salud pública. Algunos científicos de Estados Unidos incluso llegaron a aventurarse a pronosticar que era más grave que sus predecesoras o que llevaba asociada una mayor mortalidad. Uno de los estudios que ha tirado por tierra estas hipótesis se ha llevado a cabo en los hospitales University College London y North Middlesex University de Reino Unido.

Los autores han secuenciado las muestras obtenidas en 341 pacientes de coronavirus que fueron atendidos por coronavirus, de los cuales el 58% eran portadores de la variante B.1.1.7. El resultado fue que un 36% de los que tuvieron contacto con la cepa británica desarrollaron un cuadro grave o fallecieron, frente al 38% de los que se infectaron con otra de las mutaciones. Es decir, no genera una mayor gravedad.

La importancia de la investigación es que se llevó a cabo a tiempo real en uno de los momentos más críticos del avance de la Covid-19 por Reino Unido, cuando la nueva cepa se estaba extendiendo de forma progresiva por el sur del país, provocando un aluvión de restricciones en el resto de países vecinos.

Un londinense se dirige a trabajar en bicicleta con mascarilla en la cara en Londres, Reino Unido. EFE/Tom Hevezi

A pesar del resultado contundente de las pruebas, los autores de la investigación han reconocido que en el estudio no se han tenido en cuenta algunos de los factores adicionales que pueden determinar la gravedad de un caso de coronavirus, como los tratamientos médicos recibidos o la puesta en marcha de respiración asistida.

Un estudio controla la evolución de 37.000 británicos

El otro estudio que ha aportado algo de luz sobre el tema lo ha desarrollado el Consorcio de Genética de la Covid-19 y el Public Health England. El objetivo era examinar algunos factores clave en la nueva variante como su alcance a nivel regional, la duración de la enfermedad, las tasas de reinfección o la transmisibilidad.

Para recabar la información se recurrió a los datos de 36.920 usuarios de la aplicación de estudios de síntomas de la Covid-19 que está en marcha en Reino Unido. Durante 13 semanas, los científicos estuvieron monitoreando su impacto.

Los autores concluyeron que la variante B.1.1.7 era más transmisible, pero que respondía de forma similar a las medidas de control sanitario como el confinamiento y que no era capaz de escapar de la inmunidad natural generada por la exposición al virus original.

El estudio no reveló cambios en los síntomas experimentados por los participantes ni en las posibilidades de reinyectarse. Apenas un 0,7% de la población volvió a contagiarse de la enfermedad en los 90 días posteriores a haber sido notificados como positivo por primera vez.

La evidencia más clara que encontraron es su capacidad para incrementar los contagios. Su ritmo reproductivo es 1,35 veces superior a la cepa original de la Covid-19. Los autores concluyen que detrás de esta alta transmisibilidad se encuentra el rápido aumento de casos en el país británico o la aparición de terceras oleadas en buena parte de Europa.

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