La cepa británica ya circulaba por el mundo cinco semanas antes de ser identificada

Un investigador de Estados Unidos halla pruebas sobre la existencia de la variante en California antes de que saltaran las alarmas

Vista de un aeropuerto en Estados Unidos. EFE/Etienne Laurent

Vista de un aeropuerto en Estados Unidos. EFE/Etienne Laurent

La expansión internacional de la cepa británica del coronavirus se produjo mucho antes de que las autoridades detectaran su presencia en el sur de Reino Unido y se activaran todos los protocolos para suspender el tráfico aéreo con el resto de países. Algunos científicos han comprobado que ya estaba presente en Estados Unidos cinco o seis semanas antes de ser identificada.

El biólogo de la Universidad de Arizona, Michael Worobey, ha explicado que hay pruebas que demuestran la existencia de la variante B.1.1.7 de la Covid-19 en el estado de California durante ese intervalo de tiempo, antes de que se despertaran todas las alertas sanitarias.

Puede haber estado circulando en los Estados Unidos durante casi dos meses antes de que se detectara por primera vez, el 29 de diciembre de 2020″, ha expresado el reputado científico, según ha publicado la cadena CNN.

Las investigaciones de los epidemiólogos británicos apuntan a que la nueva cepa, que se transmite un 70% más rápido que el modelo original del virus que llegó a Europa, podría haber comenzado a extenderse por el país en el mes de septiembre. Sin embargo, los países no comenzaron hasta hace pocas semanas a realizar las pruebas de secuenciación genómica necesarias para dar con ella.

La mayor parte de los contagios son brotes internos

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos han notificado hasta la fecha más de 120 infectados por esta nueva variante de la Covid-19 repartidos por 20 estados distintos del país. Sin embargo, estiman que su alcance es mucho mayor.

A pesar de estos datos negativos, Worobey ha señalado que la mayor parte de los contagios se han producido en entornos bien identificados, lo que puede favorecer la labor de rastreo para tratar de contener su rápida expansión.

“La gran mayoría (más del 90%) de los casos estadounidenses B.1.1.7 parecen generarse en estos brotes internos bien establecidos y no a través de introducciones relacionadas con viajes del Reino Unido u otros países afectados, aunque esos casos seguramente también están ocurriendo”, ha relatado.

España ya ha identificado más de 100 casos

Las autoridades sanitarias detectaron a finales de diciembre los primeros casos importados de la cepa británica pero desde entonces el número no ha parado de crecer. El ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha cuantificado el número de afectados en más de 100 personas, mientras que hay otras tantas calificadas como sospechosas, lo que podría hacer engrosar la lista rápidamente.

La Comunidad de Madrid fue la primera en detectar la entrada de la variante B.1.1.7 que había ingresado al territorio después de que dos jóvenes contagiados entraran al país por el aeropuerto de Barajas. Andalucía o la Comunidad Valenciana siguieron notificando más casos en los días siguientes.

La cepa se define por un conjunto de 14 mutaciones diferentes que han dado lugar a algunos cambios en la estructura del virus como su composición de aminoácidos. A pesar de estas alteraciones, la comunidad científica no ha encontrado pruebas de que desencadena síntomas más graves o que tenga asociada una mayor letalidad.

La gran dificultad radica en poder detectar los casos mediante las pruebas convencionales. Únicamente un tipo de PCR es capaz de apreciar los cambios en la codificación de la proteína espiga que evidencian la presencia de la cepa británica.

Por esa razón, la Organización Mundial de la Salud (OMS) lleva semanas haciendo llamamiento a todos loa países para que incrementen sus labores de secuenciación genómica con el objetivo de detener su avance y conocer el su impacto a nivel internacional.

Los investigadores detectan otras cepas en Sudáfrica y Brasil

Además de la cepa británica, los investigadores han localizado otras dos variantes distintas que también han presentado altos porcentajes de transmisibilidad. Los ojos están puestos en las mutaciones que han surgido tanto en Sudáfrica como en Brasil.

Por el momento, el Gobierno de Pedro Sánchez se ha negado a realizar nuevas restricciones en el tráfico aéreo con estos dos países y mantendrá su política de exigir una prueba PCR negativa a cualquiera de los viajeros que regresen desde territorios en riesgo epidemiológico.

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