La tienda autónoma de Amazon Go inaugurada en Seattle en 2016
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Jeff Bezos sabe que quiere más tiendas automatizadas Amazon Go, pero duda entre centrarse en la comida preparada o agregar alimentos frescos

Barcelona, 21 de septiembre de 2018 (09:46 CET)

Jeff Bezos, el magnate del comercio online, apuesta duramente por el ladrillo. No es suficiente con la veintena de librerías de Amazon en EEUU o la fuerza con la que la compañía se hizo con la cadena de supermercados orgánicos Whole Foods.

Amazon Go, el establecimiento fetiche del principal minorista del mundo, podría protagonizar una expansión extraordinaria en los próximos años según fuentes de la empresa, que afirman que hay un plan para construir 3.000 tiendas automatizadas en 2021.

La primera tienda autónoma de Amazon (sin colas ni cajas) abrió en 2016 y desde entonces se han sumado tres más. El primer establecimiento de Amazon Go abierto al público general debutó en Seattle a comienzos de año, y si el plan filtrado por las fuentes anónimas fructifica a finales de 2018 habrá unas 10 tiendas automáticas más que pasarán a ser aproximadamente 50 en las principales ciudades estadounidenses en 2019, con el ambicioso objetivo de llegar a 3.000 en 2021.

Según dijeron las fuentes a Bloomberg Bezos está obsesionado con la eficacia. Su visión pasa por ahorrar tiempo y brindar calidad a los consumidores a la hora de almorzar, y de paso mantener una mano en el mercado de ladrillo donde aún sucede la mayor parte del gasto.

El fundador y consejero delegado de Amazon debe decidir ahora si se enfoca en las comidas preparadas de alta calidad para satisfacer el almuerzo de los consumidores o si incorpora productos frescos, como en las tiendas de las gasolineras.

Es decir, que Bezos debe decidir si quiere competir contra tiendas de alimentación o contra cadenas de comida preparada e incluso con las de comida rápida. Las tiendas de Amazon Go existentes son el campo de prueba de los experimentos que le ayudarán a tomar la decisión. Mientras algunas tiendas solo ofrecen una selección limitada de ensaladas, bocadillos y snacks, otras también ofrecen una pequeña cantidad de alimentos.

Amazon Go, practicidad sobre variedad

En esencia las tiendas de Amazon son de uso rápido, sin que medien cajeros o colas (aunque su inauguración en Seattle probó que cuando muchas personas quieren ver lo mismo lo más probable es que va a haber cola). 

Basta con tener descargada la app de Amazon en el móvil para que los clientes puedan entrar, identificarse automáticamente, coger los productos que desean y marcharse sin mayor problema, a sabiendas de que el cobro se realizará automáticamente.

Un coro de sensores, cámaras y otras herramientas de hardware se encargan de automatizar todo el proceso. No obstante la novedad de esta tecnología exige que Amazon tenga que gastar cerca de un millón de dólares en cada tienda automática. "Limitar el enfoque a la comida preparada reduciría el coste inicial de la apertura de cada tienda ya que requeriría menos cámaras y sensores", explica Bloomberg. Además la comida para llevar tiene mayor margen de beneficio.

Todo apunta a que Amazon terminará apostando por las comidas preparadas y no por la alimentación, en línea con su preferencia por la practicidad cuando de tiendas físicas se trata.

Ese ha sido su modus operandi en las liberías, también: utilidad sobre variedad. Bezos ha dicho que Amazon está muy interesada en los establecimientos físicos, pero solo si son para ofrecer algo que nadie más ofrece. "De lo contrario no funcionará", agregó.

La sola posibilidad de que el minorista inaugure hasta 3.000 tiendas Amazon Go en tres años debilitó las acciones de supermercados y tiendas de alimentación como Walmart, Target y Kroger. En EEUU hay unas 155.000 de estas tiendas, de las que 122.500 están en gasolineras, por lo que el rumor de que una empresa ajena al negocio planee abrir 3.000 de golpe tiene al sector en ascuas.

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