El 'comercio social' existe bajo el principio de que lo social es inherente a lo comercial. Foto: Pixabay
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El 'comercio social' se erige como la evolución natural del comercio electrónico y no deja de crecer: Instagram inspira el 72% de las compras online

Alessandro Solís

Economía Digital

El 'comercio social' existe bajo el principio de que lo social es inherente a lo comercial. Foto: Pixabay

Barcelona, 07 de marzo de 2019 (16:43 CET)

El "social commerce" (o comercio social) es la evolución natural del comercio electrónico. El término implica que el componente social activado a través de redes como Instagram y Facebook es decisivo en el proceso de compra de los consumidores, y se presenta como el futuro inevitable al que se dirige el comercio por internet.

Si bien el término fue acuñado desde la mitad de la década de los años 2000, no ha sido hasta después de que el e-commerce se convirtió en un fenómeno global –que transformó la venta minorista presencial y la economía mundial– que la teoría de que lo social es inherente a lo comercial se ha puesto a prueba.

Poshmark es, por decirlo de alguna manera, el Amazon de este concepto. Se trata del marketplace social líder del momento, que tras un año de alto crecimiento de este modelo de comercio digital ha realizado un estudio para poner en contexto el rol de las redes sociales en las compras en internet, y cómo aprovecharlo.

El comercio social expande la huella del e-commerce

En un momento en el que el 40% de los humanos están en una red social, y cuando se prevé que el 70% de las personas harán compras a través del móvil en 2021, la importancia de conocer la relación entre estas plataformas y los estímulos sociales del comercio no es baladí, en especial porque –a juicio del sector– hacia allí se está moviendo el mundo.

Por ejemplo, el estudio de Poshmark encontró que el 72% de sus clientes se inspira en Instagram para salir de compras, y el 74% de los millennials dice que las redes sociales median en sus decisiones de compra. Esto quiere decir que los consumidores de la actualidad son móviles y sociales, "dos características únicas con profundos impactos en los hábitos de consumo", dice el informe.

Lejos de los patrones de comportamiento, los intereses de los consumidores igualmente acusan transformaciones acordes a los tiempos. Por ejemplo, el 25% de los compradores de la plataforma afirma que prefiere no adquirir nada a tener que lidiar con un proceso de pago largo y tedioso. Y el 66% prefieren minoristas con buenas opciones de entrega.

El tejido social es más arraigado que los dispositivos y las costumbres de navegación de los usuarios: el 56% de los consumidores de Poshmark lee reviews de productos antes de comprarlos, el 74% cree que la selección de productos es importante, y el 59% tiene expectativas de servicio al cliente más altas que hace un año.

Una vez superada la fiebre de internet como catalizador de oportunidades para el mercado minorista, el resto del sector empieza a entender la importancia de la socialización. Si en 2017 solo el 17% de las plataformas de comercio online tenían una estrategia social, en 2018 incrementaron hasta el 33%. Y seguirá creciendo, advierten desde Poshmark.

"En esencia, el comercio social aprovecha las interacciones humanas destacadas en las redes sociales para impulsar transacciones más personales y envolventes, y generar una experiencia de compra sin igual", dice la compañía. "Permite que se realicen conversaciones sobre compras que simplemente no son posibles en otros modelos de comercio electrónico".

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