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El grupo taiwanés HTC ultima la venta de su negocio de smartphones a Google después de años de caída en las ventas y deterioro de la marca

Economía Digital

El histórico fabricante HTC se echa en manos de Google. Presentación del HTC One en Nueva York, en 2013. EPA/PETER FOLEY

Barcelona, 08 de septiembre de 2017 (13:00 CET)

Google no desfallece en su intento de convertirse en un fabricante de móviles relevante. Y no sólo para la crítica, sino también para el consumidor final, el que de verdad vale. El gigante estadounidense está cerca de hacerse con la división de smartphones del grupo taiwanés HTC, un histórico del sector de la telefonía móvil que pasa por sus horas más bajas.

Google acumula en los últimos años planes, intentos y estrategias diversas para lograr el éxito con alguno de sus terminales propios (si se habla de software, en cambio, ya es líder absoluto de la mano de Android). El movimiento más reciente y sonado tuvo como protagonista a Motorola, marca que la firma que hoy dirige Sundar Pichai adquirió en 2011 por 12.500 millones de dólares y que acabaría vendiendo a Lenovo tres años después por una quinta parte de lo pagado.

El gigante de Mountain View confía en que la historia no se repita gracias, en parte, al pasado (y presente) que une a ambas marcas. HTC estuvo por ejemplo detras de la fabricación del Nexus One, uno de los primeros teléfonos con los Google se lanzó al mercado de los smartphones. Lo mismo ocurre con la nueva gama de terminales Pixel, la colección que la firma estadounidense estrenó el año pasado, y en cuya fabricación han participado ambas compañías.  

Las renovadas ambiciones de Google en el campo de los smartphones contrastan con los graves problemas que atraviesa la misma división en HTC. Según publicaba a finales de agosto Bloomberg, el grupo taiwanés trabaja desde hace semanas en una profunda reorganización corporativa. Entre los movimientos apuntados ya figuraba la posible venta del negocio de fabricación de terminales. Como se barrunta desde hace años, HTC pretende centrar por fin sus esfuerzos en la realidad virtual, un campo en el que ha invertido una gran suma de dinero recienteemnte con mejores resultados a los obtenidos en su negocio tradicional.   

Caída imparable

Tras años como fabricante subsidiario de otras marcas, HTC lanzó a finales de la primera década de los 2000 sus primeros terminales propios. La buena acogida del mercado lo situó rápidamente como una de las marcas líderes bajo el sistema operativo Android. El último lustro, sin embargo, ha transcurrido por la dirección contraria. Los números de la casa taiwanesa no han dejado de empeorar en los últimos tiempos ante la dictadura de Samsung y de los fabricantes chinos. Los últimos resultados anuales (2016) reflejaron una caída de sus beneficios de más de un tercio respecto al ejercicio previo.

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