Vuelve la fiesta sin fecha fija pero con reconocimiento Unesco que viste con un millón de flores este pueblo portugués

Después de una década de espera, vuelven las Fiestas de las Flores que transforman en un efímero jardín esta histórica villa alentejana

Fiestas de las Flores. Foto: VisitAlentejo.

Fueron inscritas como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en 2021, y eso a pesar de que no se celebraban desde 2015. Sin duda, ser imprevisible y siempre sorprendente es un rasgo único de las Festas do Povo (Fiestas del Pueblo) o también llamadas Fiestas de las Flores de Campo Maior, una localidad alentejana que, este año sí, cubrirá con un millón de flores el municipio, convirtiéndolo en un maravilloso y efímero jardín.

Ubicado a una veintena escasa de kilómetros de Badajoz, merece la pena acercarse entre el 8 y el 16 de agosto a conocer este espectáculo que nadie sabe cuándo volverá al calendario.

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Sin fecha ni periodicidad concreta, son los vecinos de la localidad los que deciden cuándo y cómo se celebran las Fiestas de las Flores, los que escogen la temática y los que elaboran con sus manos los cientos de miles de flores y ornamentos de papel con los que llenan de color y tradición su pueblo.

Nadie sabe cuándo será la próxima edición de las Fiestas de las Flores. Foto: VisitAlentejo.

En su reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad, la Unesco valoró precisamente que la festividad “fomenta la creatividad de los participantes y fortalece su sentimiento de pertenencia a la comunidad”.

Distribuidos en comisiones por cada calle del pueblo, los cerca de 8.000 habitantes de Campo Maior trabajan durante meses, de forma totalmente voluntaria y casi en secreto, para moldear y ensamblar millones de flores, guirnaldas y otras coloridas decoraciones que convertirán la localidad en un museo al aire libre.

De sus manos, pero también del cariño, la dedicación y la maestría que acumulan, florecen rosas, claveles, tulipanes glicinias o amapolas en esta localidad del Alto Alentejo. Todas las generaciones participan en largas tardes y noches de trabajo manual, empleando técnicas que han ido trasmitiéndose a lo largo del tiempo y manteniendo viva esta tradición tan particular.

Los vecinos de cada calle organizan y elaboran su decoración. Foto. VisitAlentejo.

Cómo son las Fiestas de las Flores de Campo Maior

Tras meses de trabajo, llega la puesta en escena: la noche previa al comienzo de las fiestas, los vecinos adornan las calles entre músicas y canto a modo de antesala de las grandes celebraciones de los días posteriores.

Es lo que se conoce como la ‘enramación’: sumando miles y miles de flores que coloca cada comisión, la gran obra colectiva toma su forma final.

Al día siguiente, Campo Maior amanece más bello que nunca. Calles enteras decoradas, pasillos floridos, guirnaldas multicolor, techos blancos, amarillos o azules que cobijan a quienes pasean, asombrados, por cada rincón del municipio, especialmente el casco antiguo, en una explosión de color que contrasta con las casas encaladas y un recorrido que llegan a sumar 10 km de paseo.

También se conocen como Festas do Povo (del Pueblo. Foto: VisitAlentejo.

En el ambiente, una alegría contagiosa se mezcla con la satisfacción de los vecinos y el asombro de los visitantes. La banda sonora la ponen la vivaces melodías de las ‘saias’, la música tradicional de zonas como Ribatejo y el propio Alentejo, con castañuelas y panderetas, y muchas veces acompañadas de bailes con animadas coreografías en círculos. Los fados y otras músicas populares se cuelan también en esta ‘playlist’ improvisada.

Qué hacer en las Fiestas de las Flores

Con 137 años de historia, estos festejos nacieron vinculados a San Juan Bautista, patrón de la localidad, si bien recibieron el nombre de Festas do Povo (Fiestas del Pueblo) en justo reconocimiento a la implicación de los vecinos, que son los verdaderos artistas de cada una de sus ediciones.

Cada rincón explota de flores. Foto: VisitAlentejo.

Además de recorrer el pueblo y maravillarse ante los arreglos, que muchas veces llegan a confundirse con flores naturales, las Fiestas de las Flores son también una excusa perfecta para descubrir la esencia de la localidad (y de toda la región).

Para conocer más del origen de esta original tradición, hay que visitar el centro de interpretación de Casa das Flores, ubicado en el Museu Aberto, que ofrece un recorrido panorámico sobre la historia de esta fiesta, su organización, la magia de la noche de las decoraciones y la artesanía tras la elaboración de las flores.

También hay que recorrer con calma el patrimonio histórico local encabezado por su castillo, de origen musulmán y elevada en un cerro, que durante siglos desempeñó un importante papel defensivo, o la muralla y los bastiones, que dejan ver la antigua fortificación de la ciudad.

Vista de Campo Maior. Foto: VisitAlentejo.
Capilla de los Huesos. Foto: VisitAlentejo.

El Museo de Arte Sarco, la iglesia de San Juan Bautista y la Capilla de los Huesos, junto a la Iglesia de Nossa Senhora da Espectação, una inquietante capilla recubierta de huesos y calaveras que supone uno de los ejemplos más significativos del arte funerario en Portugal, son otros de los imprescindibles.

Por supuesto, no hay que dejar de disfrutar de la gastronomía, muy marcada por productos locales, y del tradicional recetario de la región, así como de los reconocidos vinos alentejanos, producidos en los terrenos colindantes por bodegas como Adega Mayor. Con diseño del arquitecto Siza Vieira, se trata de la primera ‘bodega de autor’ en Portugal, inconfundible por su diseño contemporáneo. Elaborador de vinos y aceites a partir de sus fincas de 350 hectáreas de viñedos, dehesas y campos agrícola entre las Herdades das Argamassas, Godinha y Monte da Pina, la bodega ofrece también y visitas y todo tipo de experiencias enoturísticas.

Foto: Adega Mayor.

También merece la pena acercarse al Centro de Ciência do Café, un espacio interactivo, en marcha desde 2014, que sirve para explicar por qué esta localidad es epicentro de la industria cafetera lusa. Y es que aquí nació, en 1961, la archiconocida firma Delta Cafés, hoy una de las principales del mundo, de la mano de Rui Nabeiro quien, con apenas 17 años, empezó a tostar y moler café con un par de máquinas en su pequeño almacén. El actual Centro de Ciência do Café es, de hecho, la culminación de su sueño de crear un Museo del Café del aquel precursor que hoy sigue siendo presidente de Delta Cafés.

Interactivo, didáctico, científico, pero también cultural y divertido, el espacio permite acercarnos a la cultura del café, aprender sobre procedencias, tipologías, tostados y elaboración de bebidas y, por supuesto, degustarlas. Además de ser un espacio museístico, el espacio aloja también una Academia del Café, con todo tipo de formaciones y cursos de barista. Un lugar que nos deja el mejor sabor de boca a este recorrido por Campo Maior.

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