3.000 etiquetas, 7 sumilleres y cero postureo: así es Berria, el templo del vino en Madrid
Consolidado como gran wine bar de la capital, Berria celebra su quinto aniversario con propuestas que van del brunch a los ‘viernes de grandes formatos’ pasando por un menú que recupera los grandes éxitos de su carta y de su cava
Junto a la Puerta de Alcalá, Berria es un paraíso para ‘winelovers’. Foto: Berria.
No hace falta saber de vino para disfrutarlo. Como tampoco es necesario ser capaz de descifrar en la copa variedades ni aromas terciarios -ni primarios ni secundarios-, memorizar etiquetas o utilizar lenguaje técnico. Y mucho menos soportar a un sumiller más interesado en escucharse a sí mismo que en conseguir despertar nuestra curiosidad o, simplemente, ayudarnos a escoger. Porque habitualmente vamos a un establecimiento a pasar un buen rato, no un examen, por mucho wine bar que sea.
Quizás por eso Berria (Plaza de la Independencia, 6) puede presumir de celebrar cinco años abierto y ser ya un referente en el circuito gastronómico madrileño. Seguramente no se debe solo a su bodega con más de 3.000 referencias, alrededor de 100 vinos por copas o su equipo de siete sumilleres. Sino a que consiguen hacer disfrutar de la cultura del vino, sin postureo ni exigencias.

Un wine bar para disfrutar
Enfrente del Retiro, en el cogollito que ahora mismo es la plaza de la Independencia y en pleno Paseo de la Luz madrileño, Berria es hoy el proyecto de vida de Gabriela Alcorta, aunque, cuenta ella sonriendo, no fue siempre así. Después de trabajar 16 años como diseñadora y escaparatista en Loewe y tras un parón profesional para el cuidado de sus hijos, “tenía la ilusión de crear algo propio”, cuenta a Tendenciashoy.
La pandemia dejó vacío el local que hoy es Berria “y todo se hizo más grande de lo que pensábamos al principio”. Ella misma, junto a una amiga interiorista, decoró en apenas un mes y medio el wine bar, al que bautizó con el nombre de la playa de Santoña que encierra para la familia de Gabriela, nacida en Vitoria, recuerdos muy queridos.

En el interior, de altísimos techos y estética moderna y elegante, dominan los materiales nobles, la madera, el metal y el cristal. Entre grandes espejos y una iluminación cálida, brilla especialmente la zona de la barra, tras la que luce una espectacular cava que acoge algunas de las referencias más exclusivas de las grandes bodegas de todo el mundo. Otras dos cavas en la planta superior albergan los tesoros de Berria: una dedicada a vinos tintos y blancos y otra a espumosos.
En Berria es posible escoger entre más de 3.000 referencias de vinos, 100 de ellos servidos por copas
Las cavas de Berria
En total, unas 3.000 referencias con mucha rotación que los clientes pueden escoger a través de una carta interactiva en soporte digital. Una oferta que le ha valido numerosos reconocimientos en su trayectoria, como distinciones de la publicación Wine Spectator o los premios a la mejor oferta de vinos austríacos, de espumosos y de vinos italianos.

Más valiosos si cabe que sus vinos, Gabriela no duda en señalar a su equipo de sumilleres, que lidera Mario Ayllón, cuya trayectoria incluye Mugaritz, y que incluye a Daniel Teruel, con experiencia en Nakeima y Roostiq. “Ellos son el alma de Berria”, afirma contundente, “representan el compromiso con la excelencia y la innovación en la enología y la hospitalidad”.
Perfeccionista y exquisita en los detalles, Gabriela busca “ofrecer lo que no tiene nadie”, algo que no solo se refiere a las etiquetas, sino a una experiencia completa que conjuga cultura vinícola, conocimiento, emoción y, por qué no, belleza.
Y, para ello, este joven equipo de sumillería -llámalo escuela o cantera, incluso- es la clave. Muy atentos a la experiencia de cada comensal, pueden guiar la visita hacia el descubrimiento de referencias valiéndose de su conocimiento, ofrecer vinos singulares, rarezas, proyectos exclusivos de pequeñas bodegas que trabajan desde la artesanía… o no.

Porque hay quien pide un Chateau d’Yquem (98 euros media copa) o un Rioja, quien viene buscando un champagne y se le recomienda un corpinnat o quien quiere un ribera clásico y acaba probando un dolcetto d’Alba. Con ellos, el vino deja de ser un producto para convertirse en una vivencia, un recuerdo, una conversación o un momento divertido. También pueden hacerse a un lado si el cliente no está interesado. Lo que no harán nunca, y podemos dar fe, es abrumar al comensal, aburrirlo, examinarlo.
“Hay quien está interesado en probar cosas nuevas y abierto a descubrir y quien no, y es misión de los sumilleres que todos se lleven la mejor experiencia”, recalca Gabriela de un equipo que, desde la apertura y durante tres años, dirigió Tomás Ucha, actual head sommelier en Diverxo.

Un brindis frente al Retiro
Para completar la experiencia, una carta sencilla y no muy extensa, pero con platos sabrosos, que priman el producto y el sabor, se puede disfrutar en horario ininterrumpido en su agradable sala, pero también en su amplia terraza, acondicionada para disfrutar de la luz de Madrid en cualquier momento del año frente al parque del Retiro y la Puerta de Alcalá.
Precisamente para celebrar su quinto aniversario, la carta recupera los ‘greatest hits’ de toda su historia en forma de diferentes menús (60, 75 y 95 euros) en los que se incluyen elaboraciones como la patata chip con anchoa y velo ibérico, unas muy recomendables croquetas de jamón ibérico, guisos reconfortantes como las albóndigas en salsa de cocido madrileño o el delicioso pepito de solomillo de ternera en formato katsu sando que, pese a su aparente sencillez, resulta delicioso por su jugosidad y el punto único de la salsa que lo acompaña.

Incluido en el precio, un maridaje de los vinos más vendidos de su cava seleccionados el wine director Mario Ayllón, que escoge entre un total de 7.300 referencias -de 28 países diferentes y 198 varietales distintos, que han pasado por Berria este último lustro.
Además, para celebrar sus primeros cinco años de vida, Berria tiene otras propuestas interesantes, como sus brunch que ha comenzado a organizar, o los ‘viernes de grandes formatos’. Porque qué hay mejor para empezar el fin de semana que descorchar magnums y otros grandes formatos y disfrutar descubriendo vinos singulares.
En paralelo, durante el mes de marzo, los winelovers que crucen las puertas de Berria podrán adquirir vinos especiales, difíciles de conseguir, a un precio reducido.