La Esquina y Hotel Regina: dos oasis en medio de la vorágine de Barcelona

El bar-restaurante renueva su carta con una apuesta por las brasas, y el centenario hotel invita a desconectar frente al ritmo urbano de la ciudad

La Esquina conserva un espíritu de taberna de pueblo. Foto: Alex Froloff.

Hay locales donde parece que el tiempo se ralentiza. Y La Esquina es como una burbuja en medio de uno de los puntos de mayor movimiento de Barcelona. Ubicado en el estratégico cruce de Bergara 2 con Pelai, desde sus grandes ventanales se ve una marea de personas, autobuses, bicicletas, coches y patinetes que se mueven a velocidad de fast forward. Pero dentro reina la calma: la luz del sol baña las barras de mármol, la música llena discretamente los silencios y, en la mesa, llega un desfile de entrantes y platos que reivindican la cocina de barrio.

Desde que el cocinero Luis Cors tomó las riendas de La Esquina en 2023, le dio una identidad más cercana a la de un bistró clásico. En un entorno de locales de comida rápida, franquicias de café de filtro y bares pensados para turistas, logró que La Esquina se convirtiera en un agradecido paréntesis para comer bien, beber sin prisas y pasar un buen rato.

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En los últimos tiempos se ha puesto el acento en los platos a la brasa. Foto: Alex Froloff.

Apuesta por las brasas

En los últimos meses, Cors renovó la carta con la incorporación del horno Josper, por el que se preparan carnes a las brasas como la chistorra de vaca vieja, el muslo de pollo deshuesado, y cortes premium como el solomillo o el lomo de vaca; así como frutos del mar como el calamar de playa o las brochetas de corvina.

Con la incorporación del horno Josper, la propuesta de La Esquina ha puesto el acento en las carnes, pescados y arroces a la brasa

Pero no nos adelantemos, que aquí tanto se puede venir para el tapeo como para comer con ganas. Si se va con el primer plan, o para abrir el apetito, el bar-restaurante ofrece un buen surtido de tapas frías como la gilda, el tomate de Barbastro con cebolla de Figueres o la alcachofa a la brasa con steak tartar. Y si se opta por las calientes, apunten a los futuros clásicos: la bomba de patata, las bravas La Esquina, las croquetas de cocido con tres carnes, el pincho de tortilla o las berenjenas fritas, entre otras.

La Esquina, un bar donde se ve pasar la vida. Foto: Alex Froloff.

Guisos, arroces y buenos vinos

Productos de temporada y de proximidad, cocina sin artificios, en una propuesta que sube de peldaño con platos más contundentes como las albóndigas con alcachofas o el fricandó de ternera con setas. O para quienes prefieran los arroces, hay que prestar atención al arroz a la llauna con calamar y gamba roja, o a la cazuela de arroz meloso con pollo y calçots. Y con el remate de la cocción a la brasa, claro.

La carta de vinos está bien nutrida, con una cuidadosa selección de bodegas pequeñas e innovadoras. Hay que prestar atención a las sugerencias que se renuevan cada quince días y que se apuntan en las pizarras de las paredes.

Cocina tradicional con un toque de audacia. Foto: Alex Froloff.

Un hotel centenario

Un pasillo detrás de la barra, como un acceso medio clandestino, conduce al Hotel Regina. Aunque técnicamente puede considerarse el restaurante de este emblemático establecimiento, La Esquina tiene autonomía propia. De todas formas, siempre es interesante conocer la rica historia de este hotel.

Abierto en 1917, como ilustra la colorida vidriera modernista que da la bienvenida en Bergara 4, este cuatro estrellas cuenta con varios hitos que lo distinguen del resto: fue uno de los primeros hoteles de Barcelona en tener teléfono, en contar con un ascensor para comunicar sus cinco plantas y en disponer de algo que hoy nos parece lo más normal del mundo: que todas las habitaciones tengan baño privado.

La entrada modernista al Hotel Regina. Foto: Hotel Regina.

Durante décadas fue el hotel favorito de estrellas del espectáculo, deportistas e incluso miembros de la realeza, como Alfonso XIII, que solía alojarse allí cuando visitaba la capital catalana. A diferencia de tantos hoteles de cadena, su pertenencia al grupo Pulitzer le ha dado una autonomía que conserva el espíritu joven a sus 109 años.

La renovación

En 2024, el hotel se sometió a una profunda reforma en la que el estudio WIT le dio una estética donde la modernidad se combina con la tradición: muebles de elegancia discreta, colores cálidos, espacios diáfanos y bien iluminados. Características que se repiten en las habitaciones, en el Gina’s Salon —recomendable para tomar alguno de sus cócteles de autor— o en el comedor donde se sirve un desayuno bastante completo, con carta de huevos y una tentadora selección de quesos, embutidos, frutas y panadería.

El hotel pasó por un profundo proceso de renovación en 2024. Foto: Hotel Regina.

Afuera, la ciudad se despierta y entra en su ritmo habitual: residentes que van a trabajar y turistas que, aún con sueño, empiezan a disparar fotos de forma compulsiva. Pero en los salones de este hotel, o en la barra de La Esquina, la vida transcurre más lentamente.

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