Cuatro brunchs en hoteles de Barcelona para vivir un fin de semana diferente

En terrazas o en el interior, informal o elegante, a la carta o en buffet: un finde siempre es diferente con un brunch de hotel

No hay una estación para disfrutar del brunch. Pero en primavera saben diferente. Foto: Veraz.

El buen tiempo ayuda a disfrutar del sábado y el domingo recorriendo la ciudad, donde una recomendada parada técnica son los brunchs que ofrecen estos hoteles de Barcelona. Hay de todo para elegir: propuestas de elegancia discreta, los que juegan la carta del buffet, los que prefieren los platos a la carta, los que tienen el valor añadido de las vistas panorámicas desde su terraza, etcétera. Veamos estas cuatro propuestas de brunchs en hoteles de Barcelona.

Intercontinental

El brunch del Hotel Intercontinental (Rius i Taulet 1-3) es una muestra que la abundancia no tiene por qué estar reñida con la calidad. La propuesta del restaurante Arrels se realiza solo el primer y tercer domingo de cada mes, a un coste de 75€ por persona, y presenta un despliegue de dulces, salados, platos calientes y fríos que parece no tener fin.

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La variedad de dulces y salados de la mesa central parece no tener fin. Foto: Intercontinental.

Ya la mesa central atrapa las miradas, donde se acumulan las bandejas de jamones ibéricos, quesos locales, ahumados mediterráneos, steak tartar de ternera, ostras, mariscos, cruasanes de sabores, puddings, galletas tipo cookies, como cinco tipos de panes, mermeladas, frutas y verduras para hacer ensaladas.

La mejor estrategia para el brunch del Intercontinental es organizarse en tres pases: entrantes, platos calientes y dulces

Y todo eso para empezar, porque aquí la mejor estrategia es hacer tres pases: el primero, entre los entrantes y desayunos, puede tener una selección de los platillos descriptos. O también se puede estirar a algunos de los huevos preparados en el momento.

El restaurante Arrels acoge el brunch el primer y tercer domingo de cada mes. Foto: Intercontinental.

Para el segundo pase, ya en plan comida dominical, hay platos calientes como los exquisitos gnocchis con guiso de rabo de vaca, las gyozas de pollo y verdura, la romescada de rape y gambas, el risotto de setas, el lomo de ternera o la lubina salvaje a la sal, entre otros; que vienen con diversas guarniciones, y presentadas con un showcooking frente a los comensales.

El tercer pase, como corresponde, es el capítulo dulce, elaborados por L’Atelier y con una selección de tartas, pasteles (magnífico el de pistacho), macarones, torrijas, pancakes, y sigue la lista. Este pantagruélico brunch se acompaña de zumos y cafés, pero también de vinos blancos y tintos de la bodega Perelada, así como por cócteles elaborados con Saint Germain, para beber mientras se disfruta de la pausa dominical con la elegante música en directo.

Verduras y tarrinas de ensaladas en el brunch. Foto: Juan Pedro Chuet-Missé.

Contraban

Me gusta cómo se presenta este brunch: «No se trata de comer, sino de vivir la experiencia». A diferencia de otras propuestas similares, en el pequeño restaurante del hotel boutique Wittmore (Riudarenes 7, Barcelona) no hay buffet libre. Todo el ambiente invita a estar relajado: ya sea en los sillones bajos, en las mesas interiores o en el oasis verde del diminuto patio interior, ya sea por su decoración de elegancia clásica o por la luz tenue; en Contraban la tranquilidad y el silencio son importantes valores añadidos.

Su brunch (45 € por persona, sábados y domingos al mediodía) gira en torno a una carta organizada por capítulos tan sugerentes como Despertar, Disfrutar, Gozar y Saborear. Veamos: tras un bol de frutas a modo de bienvenida, el primero presenta una cesta de bollería y panes artesanos, así como cafés e infusiones acompañados de zumos (el de manzana y espinacas es muy recomendable en plan detox) o de mimosa.

La bienvenida se da con zumos, bollería y panes artesanales. Foto: Contraban.

A continuación, se trata de elegir entre diferentes tipos de huevos (tortilla, revueltos, fritos, benedictinos…) con acompañamientos que van desde champiñones hasta aguacate o beicon; o bien optar por embutidos o quesos; por la tostada con berenjena, ricotta y tomate confitado, o por la coca con aguacate, tomate y yogur.

En Contraband, el restaurante del hotel Wittmore, el brunch se realiza en un espacio relajado, silencioso y de elegancia discreta

El siguiente apartado, Gozar, ya se aleja del concepto de desayuno y entra de lleno en platos propios del almuerzo. Nadie debería perderse los macarrones del cardenal con secreto ibérico, ni el canelón de rustido con trompetas de la muerte. Pero también se puede ir por algo más contundente, como la hamburguesa de ternera con queso, bacon y tomate, o por una opción más ligera, como el salmón marinado o las zanahorias a la brasa con arroz basmati.

Muchos de los platos están pensados para compartir. Foto: Contraban.

El cierre dulce ofrece media docena de postres para elegir: la potente torrija caramelizada con plátanos asados y yogur, la tarta de queso con mermelada, el yogur artesano con granola, la chía con leche de coco y el gofre de manzana y chantillí.

Bonavista

Con 500 m², es una de las terrazas más grandes de Barcelona. Pero ojo: no siempre se usa el 100 % del espacio de Bonavista, el rooftop del hotel Moxy (Mallorca 1), en el barrio de Sants. Por lo pronto, para la primavera tienen abierta la parte central, donde presumen de una colorida estética que homenajea a los años ‘80, como si uno estuviera en medio de la serie Corrupción en Miami.

La colorida estética retro prima en Bonavista. Foto: Bonavista.

Uno de los puntos fuertes de Bonavista es su vista panorámica, que se despliega sobre la mancha verde de Montjuïc. Por ello, su lema es «Brunch en las alturas», siempre amenizado por sesiones en directo de DJs. Gran parte del restaurante se ubica al aire libre, pero si el clima primaveral traiciona y trae viento frío y nubes, hay un amplio sector cubierto donde está la barra.

La carta de Bonavista gira en torno a grandes tostas, contundentes postres y una variada lista de cócteles, muchos de ellos sin alcohol

Si bien el horario de la terraza para comer y beber es de 11:00 a 17:00, el brunch propiamente dicho se sirve hasta las 14:00. Después, entra en vigor la carta de comidas y bebidas habitual.

Los platos juegan a la innovación en la primavera. Foto: Bonavista.

Su brunch, con un precio medio de 25 € por persona, cuenta con platos contundentes que se pueden compartir sin reparos y que, por su vistosa presentación, harán las delicias de quienes gustan de fotografiar hasta la última nuez para Instagram.

Se puede empezar con alguna de las ocho formas de presentar los huevos: el interesante shakshuka con pita, los muffins benedict con salmón, aguacate o bacon, los rancheros o tres tipos de tortillas.

También hay tostadas (con tomate y aguacate, con pollo desmechado o la versión vegetariana con burrata y rúcula), boles saludables (con yogur y granola, o con açaí) y, para terminar, dulces como los pancakes, los gofres y la tarta de zanahoria.

El brunch apuesta por los sabores mediterráneos. Foto: Bonavista.

La carta de cócteles merece atención, con opciones para disfrutar bajo el sol como el Bloody Valentina, el Golden Spritz, el Vice Am, el Silk Heat, el Orange Empire o el Sun Linen. Y si la idea es apostar por una experiencia más saludable, hay varios combinados sin alcohol, distintos tipos de kombuchas y cuatro variedades de matcha.

Veraz

Veraz, se presenta cada domingo con una propuesta de brunch en clave de lujo discreto, como para hacer una escala gastronómica antes de acometer una comida más abundante. En este sentido, el restaurante del hotel The Barcelona Edition (Francesc Cambó, 14) ofrece una propuesta de vermut Padró i Família, mimosa o cava (sin límite por dos horas), dos platos por comensal y café de especialidad, a 42€ por persona.

Opciones saladas y dulces, saludables o calóricas para elegir. Foto: Veraz.

Entre los sándwiches y tostadas, están el bagel de salmón ahumado, el pastrami sándwich (exquisito, la verdad), la pita de falafel, la tostada de calabacín y dos tipos de hamburguesas: la de ternera con queso, o la vegana de soja.

El brunch de Veraz consta de dos platos, café y cava o vermut sin límite durante dos horas (42€ por persona)

Si se trata de huevos, en el Veraz se ofrecen los clásicos benedict (acompañado de bacon, lacón o salmón), la tostada de aguacate con dos unidades, las patatas rotas con jamón ibérico y huevos fritos, o los curiosos huevos turcos. Estos no tienen más acompañamiento que una salsa agria de espinacas y hierbas frescas, pero son muy ricos.

Los huevos benedict con tostada son una de las opciones más contundentes. Foto: Veraz.

Otros platillos para el picoteo ligero son la sakshuka vegetal, el poke bowl de quinoa y la pequeña burrata con anchoas del Cantábrico. Y para cerrar la experiencia, opciones dulces como la tostada con helado de vainilla, el gofre de plátano, el cruasán caramelizado (fabuloso, no se lo pierdan) y el bowl de açaí.

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