Gatsby, el restaurante que revive en Barcelona el glamour de los locos años 20
En sus primeros 10 años de vida, este restaurante de la zona alta se ha consolidado con su elegante propuesta de cocina sofisticada y espectáculos de cabaret
La elegante propuesta de estética art-decó del restaurante. Foto: Gatsby.
Hace un siglo, cuando las armas de la Primera Guerra Mundial dejaron de disparar, Estados Unidos vivió una década de progreso económico y tecnológico, en la que la vida parecía bella para siempre y las oportunidades surgían en cada esquina… hasta que el crack del 29 evaporó el sueño. Fueron los Roaring Twenties, los locos años 20, retratados con sus luces y sombras por Francis Scott Fitzgerald en El gran Gatsby.
Hace diez años, en la zona alta de Barcelona, abrió un restaurante que recupera el espíritu de aquellas salas que ofrecían cenas con espectáculo musical y que alcanzaron su cumbre de popularidad en los años 60. El nombre ya lo dice todo: se trata de Gatsby (Tuset, 19), un amplio espacio con capacidad para 250 personas que, en su primera década de vida, se ha consolidado como un referente gastronómico y de ocio gracias a una glamorosa propuesta de decoración art déco, una cocina que presume de sofisticación y un continuo desfile de coreografías que amenizan la velada entre plato y plato.

Celebridades y espectáculos
Este restaurante, perteneciente al Grupo Sutton, también se ha convertido en un lugar de referencia para turistas de alto poder adquisitivo y celebridades. Según sus promotores, en algún momento de estos diez años han pasado por sus mesas Brad Pitt, Lionel Messi, Rosalía, Neymar y —vaya analogía— Leonardo DiCaprio.
Precisamente, las imágenes de este actor y Tobey Maguire aparecen de vez en cuando en las pantallas de una pared lateral, que alterna periódicamente fotogramas de El Gran Gatsby de 2013 con panorámicas contemporáneas de Nueva York. Grandes candelabros, abundantes detalles dorados, cómodos sillones y cortinas de terciopelo completan la decoración, pensada para que uno sienta que ha viajado a los salones de la Gran Manzana de los años 20.

Cada quince minutos, aproximadamente, el pequeño escenario cierra sus cortinas, apaga las luces y da paso a una troupe de siete cantantes y bailarines que, desde distintas plataformas, interactúan con el público en números musicales donde la estética de Los Bridgerton dialoga con el Vogue de Madonna, o en los que una tasca andaluza se transforma en una pasarela de moda.
Entre plato y plato, el escenario se transforma en una cantina andaluza, un palacio rococó o un cabaret de los años ’20, con siete bailarines y cantantes animando la escena

La experiencia gastro
La carta presenta una amplia selección de entrantes y platos elaborados con ingredientes de alta gama. Para abrir el apetito, se puede ir desde el foie mi-cuit artesanal con chutney de mango hasta el pulpo en tempura sobre parmentier de patata, pasando por el crocante de langostinos o el ravioli de confit de pato, pera y foie gras. Para quienes busquen algo aún más exclusivo, conviene prestar atención al caviar Amur Beluga de 30 gramos, al tartar de gamba roja o a la ostra Gillardeau nº 2, estos dos últimos también combinados con caviar.

En los principales, el listón se mantiene alto con propuestas como el rape envuelto en panceta ibérica, el salmón con verduras salteadas, el cordero deshuesado a baja temperatura, el solomillo de buey con foie o, para quienes quieran tocar el cielo con las carnes, el chuletón de rubia gallega de 1 kg, el tomahawk con salsa de setas, el buey premium con 90 días de maduración o el lomo alto de Wagyu A5 de 300 gramos; todos ellos elaborados en horno Josper.
Brindar con clase
En los postres, los amantes del chocolate deberían pedir el Maxi Ferrero relleno, el lingote de chocolate, coco y polvo de oro, o el soufflé de chocolate con sorbetes, entre otras opciones.

Para beber, y en sintonía con los platos, Gatsby cuenta con una interesante selección de vinos españoles y europeos, con un fuerte acento en cavas y champagnes de alta gama. También ofrece una quincena de cócteles clásicos y otros tantos de autor, algunos de ellos preparados con una dosis extra de espectáculo, en perfecta consonancia con el despliegue de música y glamour que define la experiencia de este restaurante.