Manda Huevos, el nuevo templo de la tortilla y los platillos tradicionales de Les Corts

En este local, abierto en junio, el cocinero Ot Salvanas y su compañero Víctor Martinez se divierten creando variantes de tortillas, gildas y otros platos de toda la vida

Las tortillas son de degustación obligada. Pero hay más por descubrir. Foto: Manda Huevos.

El casco antiguo de Les Corts, con esas encantadoras calles de pueblo alrededor de la plaza de la Concòrdia, es uno de esos oasis urbanos a los que siempre vale la pena volver. Y en una de esas ocasiones, uno se encuentra con sorpresas como Manda Huevos (Travessera de Les Corts, 277, Barcelona), un local abierto en junio del año pasado, de aires desenfadados que juega con el doble sentido, que reivindica la cocina de toda la vida y el tapeo a través de un ingrediente que actúa como hilo conductor: el huevo.

Manda Huevos cuenta con dos salas, con capacidad para 42 comensales, mesas pequeñas y una decoración marcada por el color naranja corporativo. La idea de sus creadores, Ot Salvanas (con una sólida trayectoria como cocinero, tras pasar por casas como DiverXO, Celler de Can Roca o Disfrutar) y Víctor Martínez, se refleja en una carta de precio accesible (ticket medio: 35 euros), que cambia cada tres o cuatro meses, y en la que se le da un giro a la cocina tradicional, con platillos pensados para compartir y pasar un buen rato.

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Huevos rellenos de buey de mar con chiles fermentados. Foto: Manda Huevo.

Platos de ayer con la creatividad de mañana

Eso se percibe, por ejemplo, nada más abrir la carta: de entrada, uno se topa con seis variedades de gilda —con huevo de codorniz, pulpo, triple boquerón, ahumada, de esqueixada de bacalao o de queso riojano—, y fue precisamente esta última la que más nos sorprendió.

En Manda Huevos hay ocho tipos de tortillas para elegir, a cada cual más creativa

En los platillos empieza a sentirse la predominancia del huevo, que proviene de la empresa Cobardes y Gallinas (¡qué buen nombre!), que, según nos explican, cría a estas aves siguiendo criterios ecológicos. Así se aprecia, por ejemplo, en los huevos rellenos de buey de mar con chiles fermentados o en los rotos con atún, dentro de un apartado en el que también conviven el divorcio de anchoa, boquerón y salmorejo, el pepito de pastrami o el crudo de pescado de roca.

Los macarrones del nieto, un futuro clásico. Foto: Manda Huevos.

El cuidado por el producto que aplica Salvanas en los fogones se percibe claramente en el steak tartar, sazonado con la grasa de chuleta que ha pasado por una maduración de tres años. Fabuloso. También dimos cuenta de una recomendable alcachofa confitada con torta del Casar y miel de trufa, y nos tentó comprobar que en la carta figuran platos como el pollo relleno de cigalas, el mar y montaña extremo (con gamba y su suquet, oreja de cerdo y brioche), el tuétano de vaca con tartar de vieiras, el salpicón de bogavante azul y la picaña madurada 100 días.

Culto a la tortilla

Si vienen con hambre, no se pierdan los macarrones del nieto (otro nombre genial), en los que esta pasta de toda la vida se acompaña de butifarra ibérica, chorizo de León, culata de vaca vieja y queso parmesano.

La sala, con tonos naranjas, es un espacio desenfadado e informal. Foto: Juan Pedro Chuet-Missé.

Pero siempre hay que dejar sitio para las tortillas, donde las ocho opciones se sirven en tres tamaños (mollete, mediana y grande). Solo con la tradicional, con una deliciosa cebolla caramelizada, ya quedamos más que conformes. Pero no podíamos dejar de pensar en la Betanzos, semilíquida y con patata agria; la ibérica, con virutas de jamón; la balear, con sobrasada; la de tres trufas; o la carbonara, con guanciale y pecorino.

En los postres, los huevos también dicen presente con el bizcocho fluido de yemas y praliné de avellanas, en un cierre final en el que también aparecen unas milhojas de fresas, el xuixo Mont-Rodon relleno de crema o la tarta de queso de gorgonzola, entre otros.

La carta de vinos apuesta por bodegas pequeñas con propuestas audaces. Foto: Manda Huevos.

Al momento de brindar, hay media docena de vermuts y otras tantas de cócteles clásicos. Si se trata de vinos, uno se puede poner en manos del personal y dejar que traigan copas de su elección, o navegar por la carta que ofrece interesantes opciones de bodegas pequeñas de diversas DO españolas, ya sea de La Mancha, Bierzo, Ribera de Duero, Montsant, Tenerife o Penedès a otras de latitudes más lejanas, como la Eos Samos de Grecia, la Mosel de Alemania, la Borgoña de Francia o la Cerreto Sannita de Italia, entre otras.

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