Torres (ESAT): «No falta personal, falta talento preparado para producir valor desde el primer día»
El director general de ESAT analiza la evolución de la formación creative tech, el impacto de la inteligencia artificial y los retos para conectar talento, industria y empleabilidad en un sector en plena transformación
Jaime Torres, director general de la Escuela Superior de Arte y Tecnología (ESAT)
La formación especializada en tecnología, diseño y videojuegos ha pasado en dos décadas de ser un negocio de oferta a uno basado en el valor demostrado y la empleabilidad, en un contexto marcado por la irrupción de la IA y la creciente demanda de perfiles híbridos.
En este escenario, Jaime Torres, director general de la Escuela Superior de Arte y Tecnología (ESAT), sostiene que en esta entrevista con Economía Digital que lo que escasea no es tanto personal en general sino que “falta talento preparado para producir valor desde el primer día”, al tiempo que defiende la necesidad de anticiparse a la industria, reducir la distancia entre formación y realidad productiva y consolidar a Valencia como polo creativo-tecnológico.
En un sector tan cambiante como el de la formación ligada a tecnología, diseño y videojuegos, ¿cómo se consigue seguir siendo relevante durante 20 años?
Siendo capaces de cambiar antes de que el mercado te obligue. En un sector como el nuestro, la relevancia no se hereda: se renueva cada año. En ESAT hemos entendido desde el principio que no competimos solo en educación, sino en anticipación. Nuestra obligación es leer hacia dónde va la industria, detectar qué competencias van a ser críticas y adaptar la formación antes de que ese cambio llegue al aula tradicional. Quien espera, llega tarde.
Desde el punto de vista económico, ¿cómo ha cambiado el negocio de la educación superior especializada en estos 20 años?
Ha pasado de ser un negocio de oferta a ser un negocio de valor demostrado. Antes bastaba con tener una propuesta diferencial; hoy hay que acreditar impacto real: empleabilidad, conexión con la industria, internacionalización, actualización tecnológica y capacidad de generar retorno profesional al alumno. El mercado se ha sofisticado mucho. El estudiante ya no compra solo formación; compra proyección, posicionamiento y futuro.
¿Qué tipo de salidas profesionales están funcionando mejor ahora mismo para los alumnos de ESAT?
Los perfiles que combinan especialización técnica con capacidad de adaptación, es decir, perfiles híbridos con especialización profunda, pero capaces de colaborar en pipelines complejos y adaptarse rápido en campos como la Programación, Arte digital, Technical art, Diseño interactivo, UX/UI y producción de contenido en tiempo real.
Pero lo más importante no es una salida concreta, sino una tendencia: los perfiles creative tech ya no pertenecen solo al videojuego. Hoy se proyectan hacia múltiples industrias donde creatividad, software, experiencia de usuario y tecnología convergen.
Las empresas hablan continuamente de falta de talento y de personal. ¿Cómo lo están viendo en su sector?
Lo que falta es talento preparado para producir valor desde el primer día. Las empresas no necesitan únicamente conocimiento teórico, sino personas con criterio, disciplina de trabajo, visión de pipeline, capacidad colaborativa y comprensión real del entorno profesional. Ahí está el gran reto: reducir la distancia entre formación y realidad productiva. Esa es una de las grandes responsabilidades de escuelas como ESAT.

¿Cómo ha impactado la IA en el sector y cómo cree que puede afectar en un futuro próximo? ¿Habrá menos trabajo?
La IA no es una anécdota ni una moda: es una transformación estructural. Está redefiniendo procesos, tiempos, costes y perfiles profesionales. Mi visión es que no va a destruir el valor creativo, pero sí va a penalizar el trabajo indiferenciado. Habrá menos espacio para tareas repetitivas y más demanda de perfiles con criterio, supervisión, capacidad de integración y pensamiento estratégico. La pregunta no es si habrá trabajo, sino qué tipo de profesional seguirá siendo imprescindible. Y la respuesta es clara: el que sepa dirigir la tecnología, no solo usarla.
¿Qué profesiones van a ganar peso en los próximos años dentro del ámbito creativo-tecnológico?
Van a crecer los perfiles híbridos y los perfiles frontera. Profesionales que conecten creatividad, tecnología, datos, automatización y producto. Veremos ganar peso a technical artists, especialistas en IA aplicada a producción, expertos en real time 3D, UX/UI avanzado, perfiles de cloud y sistemas interactivos, diseñadores de experiencias complejas y profesionales capaces de traducir una necesidad de negocio en una solución creativa y tecnológica. El futuro pertenece a quien conecte disciplinas.
¿Qué decisiones está tomando ESAT hoy para no quedarse atrás en los próximos cinco años?
Estamos tomando decisiones de fondo, no cosméticas. Estamos revisando contenidos con una lógica de futuro, integrando IA de forma transversal, reforzando nuestra relación con la industria, impulsando perfiles híbridos y elevando nuestro nivel de internacionalización. También estamos poniendo el foco en algo esencial: formar no solo ejecutores, sino profesionales con capacidad de liderazgo, emprendimiento y adaptación. En los próximos años no bastará con saber hacer; habrá que saber evolucionar.
Valencia ha ganado visibilidad como polo tecnológico y creativo. ¿Se nota también en vuestro día a día?
Sí, y se nota de manera clara. Valencia está consolidando una identidad mucho más fuerte como entorno creativo, tecnológico e innovador. Eso genera atracción de talento, mayor dinamismo empresarial, más interlocución entre actores del ecosistema y una ambición colectiva distinta. Para ESAT, estar en Valencia hoy significa formar parte de una ciudad que está acelerando y que quiere jugar un papel relevante en la economía del conocimiento.
Después de 20 años, ¿qué ambición tiene ESAT para la próxima década?
Nuestra ambición es ser mucho más que una escuela consolidada: queremos ser una institución de referencia europea en creative tech. Eso significa liderar en calidad, en conexión con la industria, en capacidad de adaptación y en formación de los nuevos perfiles que van a definir la próxima economía creativa y tecnológica. No queremos limitarnos a acompañar el cambio; queremos contribuir a liderarlo.
¿Qué les pedirían a las administraciones?
Les pediríamos que entiendan que este sector no es periférico: es estratégico. La formación en tecnología, creatividad, contenidos digitales e innovación debe ser tratada como una palanca de competitividad del país. Hace falta más agilidad administrativa, más seguridad jurídica, más apoyo al crecimiento de proyectos sólidos y una visión institucional alineada con la realidad económica que viene. Si queremos talento, industria y empleo de alto valor, hay que apostar de verdad por este ecosistema.
¿España es país para creadores de videojuegos o tienen que acabar fuera en la mayoría de los casos?
España tiene talento de sobra para ser país creador, no solo país exportador de profesionales. El problema no está en la capacidad creativa ni técnica; está en la escala del ecosistema. Necesitamos más financiación, más ambición empresarial, más estabilidad y más apoyo estructural para que ese talento pueda desarrollarse aquí en toda su dimensión. Hay una base muy buena. El reto ahora es convertir esa base en industria con mayor músculo y mayor proyección internacional.