La vivienda inundable junto al barranco del Poyo se encarece un 30% desde la DANA
El fuerte arraigo de los propietarios y la parálisis del 20% del parque residencial elevan las valoraciones en Paiporta, Massanassa y Torrent, mientras las oportunidades de bajo coste quedan limitadas a inmuebles con problemas jurídicos
Casa en venta en Paiporta
El mercado inmobiliario en la comarca de l’Horta Sud atraviesa una fase de reconfiguración atípica. Tras las inundaciones del 29 de octubre de 2024, el comportamiento de los precios en los municipios que bordean el barranco del Poyo —Torrent, Picanya, Paiporta, Massanassa y Alfafar— desafía las leyes tradicionales de la gestión de riesgos. Lejos de producirse un ajuste a la baja por la exposición climática, el valor de los activos se mantiene al alza, impulsado por una escasez de oferta estructural y un arraigo social que contiene la diáspora residencial. Las viviendas valen ahora un 30% más que lo que costaban antes del 29 de octubre.
La dinámica actual muestra una dualidad marcada. Por un lado, el mercado de lujo y de viviendas unifamiliares en el corazón de poblaciones como Picanya o Paiporta sigue registrando cifras que rozan o superan el millón de euros. Adosados en el centro de Picanya se mueven en el entorno de los 900.000 euros, mientras que en Paiporta, una casa rural junto a las vías del metro alcanza una valoración de 1.800.000 euros.
Esta tendencia es confirmada por los datos del sector. Según Analú Soler, asesora inmobiliaria de Futurpiso, «el precio de la vivienda en los municipios valencianos afectados por la DANA de octubre de 2024 ha aumentado en 2025 alrededor de un 16% respecto al año anterior, situándose en unos 1.550 € por metro cuadrado». Esta subida media, sin embargo, se queda corta en los puntos de mayor demanda. Soler matiza que «en algunas localidades como Paiporta, Picanya, Catarroja, Benetússer, Albal y Massanassa, las subidas han llegado a superar el 30%, principalmente por la escasez de oferta disponible«.
La realidad técnica es que la inundabilidad no está operando como un factor de descuento directo en el precio de mercado, sino que la falta de producto nuevo y la parálisis de la rotación de inmuebles están forzando las valoraciones al alza.
El análisis de los portales inmobiliarios revela activos con precios sensiblemente inferiores, como inmuebles en Alfafar por 40.000 euros o plantas bajas en el barrio de El Molí (Torrent) por 57.000 euros. No obstante, estos valores no son consecuencia del riesgo hídrico derivado del barranco del Poyo. Los activos más económicos en zonas como El Xenillet (Torrent) o determinados puntos de Paiporta presentan estas cifras debido a su situación jurídica: se trata de viviendas okupadas o sujetas a contratos de nuda propiedad.
Este hecho subraya que el mercado sigue priorizando la seguridad jurídica y la disponibilidad inmediata sobre el riesgo geográfico. Una vivienda habitable y libre de cargas en la misma zona de exposición mantiene su valor de mercado, mientras que solo aquellas con problemas administrativos o de posesión sufren los descuentos observados.
Uno de los motores que sostiene estos precios es la negativa de la población local a abandonar el territorio. El componente emocional y familiar actúa como un suelo de mercado que evita la depreciación por pánico. Tal como explica Analú Soler, «la mayoría de los habitantes no ha abandonado estas áreas ni se ha trasladado a otros municipios, ya que tienen un fuerte arraigo en sus localidades. Además, confían en que se adopten medidas para que, en caso de repetirse una situación similar, los daños sean menores».
Esta confianza se traduce en una reinversión directa en el parque inmobiliario dañado. Muchos propietarios han optado por rehabilitar en lugar de vender a precio de saldo, lo que reduce todavía más la oferta de viviendas «de oportunidad» en el mercado secundario. «Muchas de las personas cuyas viviendas fueron arrasadas por el agua están actualmente reconstruyendo sus hogares», añade la experta de Futurpiso.
El contexto de reconstrucción no solo afecta a la compraventa, sino que ha generado un efecto de vasos comunicantes hacia el mercado del alquiler y la entrada de capital inversor. La destrucción de una parte del parque residencial ha desplazado a cientos de familias hacia el régimen de arrendamiento, disparando las rentas de forma proporcional a los precios de venta.
Ricardo Navarro, gerente en Futurpiso, aporta una visión técnica sobre este desequilibrio: «La reconstrucción tras la DANA de 2024 mantiene tensionado el mercado inmobiliario en l’Horta Sud, donde se estima que más de 3.000 viviendas resultaron gravemente dañadas y cerca de un 20% del parque residencial quedó temporalmente fuera de uso». Este escenario de excepcionalidad ha llevado a municipios como Paiporta, Catarroja o Massanassa a registrar «subidas en el alquiler de entre un 10% y un 18%».
Por otro lado, la catástrofe ha atraído a un perfil de comprador profesional. Navarro señala un «repunte de compras por parte de pequeños inversores, que ya representan en torno al 15% de las operaciones». Este fenómeno se produce en un entorno de «incertidumbre urbanística en zonas inundables», donde los plazos para la plena recuperación de la normalidad habitacional «superan en muchos casos los 12 meses».
El eje del barranco del Poyo se ha convertido en un caso de estudio económico donde la escasez de oferta y el arraigo demográfico pesan más en la balanza que el riesgo ambiental. Mientras los activos en buen estado en poblaciones como Picanya o Massanassa mantienen valoraciones que alcanzan los siete dígitos, los precios bajos detectados responden exclusivamente a patologías jurídicas (ocupación). El mercado inmobiliario de l’Horta Sud, lejos de contraerse, experimenta un proceso de inflación por necesidad, donde la reconstrucción y la falta de alternativas habitacionales siguen marcando la pauta de los precios en 2026.