Un siglo de aceitunas rellenas de anchoa: la alcoyana Serpis, centenaria y en 50 países
El empresario de Alcoy (Alicante) Cándido Miró Rabasa las industrializó y comercializó por primera vez hace 100 años
Lineal de aceitunas de Serpis
El empresario de Alcoy (Alicante) Cándido Miró Rabasa industrializó y comercializó por primera vez hace 100 años las aceitunas rellenas de anchoa, creando así una nueva categoría en el mercado de consumo. En 1926 comenzó un legado gastronómico que actualmente es un clásico del aperitivo.
Las aceitunas rellenas de anchoa eran un aperitivo típico de Alcoy. Se consideraba un producto casi de lujo por su costosa elaboración manual en los bares o en las casas. En una tierra lejos del mar y sin tradición olivarera, Cándido Miró fue pionero al transformar una costumbre local en un producto que se consume en todo el mundo: las aceitunas rellenas.
En un pequeño local en la calle Sardina de Alcoy instaló la primera producción en cadena con una máquina que permitía deshuesar las aceitunas para luego poder rellenarlas. Las aceitunas rellenas de anchoa fueron el comienzo.
Después de estos cien años ofrecen la propuesta más extensa del mercado, con más de 600 referencias que acompañan momentos de disfrute en 50 países en todos los continentes, gracias a una gran capacidad de innovación y flexibilidad en la fabricación.
Además, la compañía está creciendo, con 60,96 millones de euros de facturación en el último ejercicio disponible, según las cuentas depositadas en el Registro Mercantil consultadas a través de Insight View, lo que supone un crecimiento en ventas de un 17,1%. A estas ventas les acompañó un beneficio en 2024 de 5,91 millones de euros, un incremento de un 55,9%.
En todo este tiempo han «evolucionado y revolucionado el sector con el mismo espíritu innovador» que su fundador, ampliando gamas, apostando por la sostenibilidad y alcanzando nuevos mercados.
A día de hoy, Alcoy continúa siendo el epicentro de la empresa. con unas instalaciones de más de 16.000 metros cuadrados, una producción de 50.000 kilos por turno y ventas de 12.000 toneladas de aceitunas al año.
Además, el arraigo territorial forma parte de su valor empresarial y lo trasladan a la relación con proveedores (el 95% son de territorio nacional) y empleados, aportando economía local.
Espíritu innovador
Pero la compañía, pese a su siglo de historia, sigue apostando por innovar, lo que se ha traducido en productos como Nature, la única aceituna en bolsa sin aditivos ni conservantes del mercado, que ha sido elegida Producto del Año 2026. Han creado, además una alternativa de ‘etiqueta limpia’ en este segmento con un envase de plástico totalmente reciclable.
Esta estrategia por aportar valor añadido a la categoría les ha llevado a colaborar a nivel mundial con la marca Tabasco; a crear la opción ‘Benefit’, las aceitunas rellenas de anchoa con menos sal del mercado; o ‘Let’s Go‘, aceitunas aliñadas conservadas sin líquido para poder consumir en cualquier lugar.