EiDF estalla contra Greening por los cambios en la OPA: «No favorecen un proceso ordenado»

La compañía de autoconsumo denuncia que las modificaciones se basan en datos ya conocidos y advierte del perjuicio que la incertidumbre está causando a su negocio y financiación

Eduard Romeu, presidente de EiDF.

Eduard Romeu, presidente de EiDF.

La tensión entre Energía, Innovación y Desarrollo Fotovoltaico (EiDF) y Greening Group ha alcanzado un nuevo máximo tras la última revisión de la oferta de adquisición. El consejo de administración de EiDF ha emitido esta semana un duro comunicado en el que critica abiertamente la gestión de la OPA (oferta pública de adquisición) por parte de Greening.

En concreto, la dirección de la compañía gallega considera que las continuas variaciones en la ecuación de canje y las prórrogas de los plazos están dañando la estabilidad corporativa, generando desconfianza entre sus socios estratégicos y financieros.

El detonante de este enfrentamiento ha sido la decisión de Greening de endurecer nuevamente las condiciones para los accionistas de EiDF. Según ha informado la sociedad al BME Growth, el oferente ha modificado la contraprestación, que ha pasado de la propuesta original de una acción de Greening por cada tres de EiDF, a una relación de una por cada 3,894 títulos.

Esta nueva valoración supone un deterioro significativo respecto a la modificación intermedia comunicada el pasado 2 de febrero, que ya había elevado el ratio a una acción de Greening por cada 3,122 de la adquirida.

El órgano de gobierno de EiDF, en este sentido, se ha mostrado tajante respecto a la justificación esgrimida por la compañía granadina para este recorte en la valoración. En su comunicación al mercado, el consejo ha señalado que las modificaciones no responden a circunstancias nuevas, sino «en datos y operaciones que ya eran públicos y conocidos por el mercado, al haber sido mencionados en las cuentas anuales de EIDF».

Para la directiva de EiDF, esta estrategia de revisión constante de precios basada en información histórica es inaceptable. El consejo ha reprochado que dichos datos «deberían haberse previsto por el oferente desde el inicio» y ha concluido que «las sucesivas modificaciones de la contraprestación anunciadas por el oferente no están favoreciendo un proceso ordenado y transparente de oferta y aceptación por los accionistas de EIDF».

Conflicto en un momento delicado

Más allá de la disputa por el precio, la compañía ha alertado sobre las consecuencias operativas de este proceso dilatado e incierto. El consejo de administración ha puesto de manifiesto «el perjuicio que el modo en el que se está desarrollando la oferta […] está provocando a EIDF, a su negocio y financiación».

Según han explicado, los constantes cambios de rumbo están «generando una situación de incertidumbre con sus clientes, proveedores y financiadores a la espera de conocer el resultado».

Ante este escenario, EiDF se ha reafirmado en su posición del pasado 29 de enero, insistiendo en que la valoración justa sigue siendo la original: el consejo «entiende que la contraprestación razonable es la de 1 acción de Greening por cada 3 acciones de EIDF». Asimismo, han recordado que esta ecuación debe extenderse a las nuevas acciones emitidas el 21 de enero de 2026 y que es imperativo que «se respeten los derechos de los tenedores, beneficiarios y/o acreedores de deuda convertible».

En relación con la deuda, EiDF ha revelado la existencia de tensiones con ciertos acreedores. La sociedad ha comunicado que ha recibido notificaciones de titulares de deuda que exigen «que se abonen los importes inicialmente adeudados en efectivo». De hecho, actualmente, según ha confirmado la empresa, existen «negociaciones abiertas al respecto» para resolver la situación de estos pasivos.

Respuesta ante un mercado tensionado

El contexto de esta operación se remonta a la necesidad estratégica de ambas compañías de ganar tamaño en un mercado eléctrico saturado. Greening justificaba la adquisición, en la última junta general extraordinaria de accionistas, como una respuesta a los «problemas estructurales que afectan al mercado eléctrico español, concretamente la falta de capacidad de la red de distribución».

Su objetivo es integrar la capacidad de generación y construcción de Greening con la red comercial y la presencia en autoconsumo de EiDF.

En dicha ocasión, se aprobaron ampliaciones de capital para financiar la operación, asegurando compromisos de inversión superiores a los 15 millones de euros. La entidad resultante busca consolidarse como líder en el servicio a empresas, bajo la premisa de que «el consumo eléctrico futuro esté impulsado principalmente por las compañías».

Sin embargo, la complementariedad operativa que defendían ambas firmas, donde Greening aportaba «la capacidad de generación y la experiencia en la construcción» y EiDF su «red de ventas consolidada», queda ahora en suspenso a la espera de si el oferente rectifica o si el consejo de EiDF toma nuevas medidas defensivas.

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