La aventura de ir a hacer la compra en Madrid tras el paso de Filomena

Ir a hacer la compra en Madrid se convierte en toda una aventura (tortuosa para algunos). Muchos comercios no han podido reponer, por lo que la clientela se enfrenta a pasillos vacíos tras días sin poder salir de casa

El paso de Filomena por Madrid impide la reposición en la reposición en los supermercados y comercios./ Noelia Tabanera

El paso de Filomena por Madrid impide la reposición en la reposición en los supermercados y comercios./ Noelia Tabanera

Filomena ha provocado que ir a hacer la compra en Madrid se convierta en toda una aventura representada en un escenario apocalíptico propio de una película de Roland Emmerich. Y aunque no hay ni zombis ni extraterrestres por los pasillos del supermercado, la escena evoca igualmente al fin del mundo, como ya es un habitual en esta época que vivimos.

Tras un fin de semana de confinamiento obligatorio por el temporal, llega el lunes y los menos precavidos se habían quedado sin previsiones. Algunos ya intentaron ir el domingo a arrasar con las estanterías de las pocas tiendas que estaban abiertas, pero las colas para acceder al interior del local llegaban a durar horas.

Entrar en el Carrefour 24 horas de Príncipe de Vergara no era tarea fácil. La fila era tal que incluso giraba la calle y subía por López de Hoyos, donde alrededor de un centenar de personas esperaban su turno.

Fila para entrar al Carrefour de la calle Príncipe de Vergara, en Madrid./ Noelia Tabanera
Fila para entrar al Carrefour de la calle Príncipe de Vergara, en Madrid./ Noelia Tabanera

Al menos, pudieron disfrutar del sol y del paisaje de una ciudad completamente cubierta de nieve que había dejado sepultadas carreteras y aceras. Pero en cualquier caso me alegré de que no me tocará a mí tener que guardar la cola y volverme a mi casa cargada de bolsas -ir con carrito era prácticamente imposible- haciendo malabares para no resbalar con el hielo.

Aunque ese momento tenía que llegar. Tras varios días tirando de despensa, me decidí a ir al super este martes a por alimentos frescos. Qué ilusa. Elegí una buena hora sin mucho colapso y me equipé con una mochila enorme para poder llenarla hasta arriba.

Me alegró ver que la mayoría de los establecimientos estaban abiertos, cosa que me preocupaba, pero al llegar y dar un paseo por los pasillos del supermercado me tuve que volver a casa con las manos totalmente vacías y contando cuántos días más podría sobrevivir sin comprar.

Supermercado vacío tras el paso de Filomena, que ha impedido la reposición./ Noelia Tabanera
Supermercado vacío tras el paso de Filomena, que ha impedido la reposición./ Noelia Tabanera

Un murmullo recorría el supermercado: “¡Si no hay de nada!”. Cada vez que los clientes se cruzaban mientras divagaban en busca de cualquier producto que les pudiera servir intercambiaban miradas de desesperación, e incluso hubo alguna que otra competición por hacerse con los últimos pepinos que quedaban en el pasillo de fruta y verdura.

Lo bueno es que la bodega todavía tenía suficiente suministro, por lo que me hice con un buen vino antes de que se agotaran las existencias y pude pasar la tarde disfrutando de él mientras leía una novela. Y a pesar del frío, durante un ratito deje la ventana abierta. Solo se oían las pisadas de los viandantes en la nieve. Ni un solo coche. Alguna ventaja tenía que tener la nieve además de dejar un paisaje bonito.

La lenta vuelta a la normalidad de los supermercados

Se espera que esta situación se revierta ya a partir de este miércoles. Las máquinas quitanieves trabajan sin descanso para despejar las calles y que cada establecimiento pueda recibir suministro. Y mientras tanto, la Asociación Española de Supermercados incluso pidió a los ciudadanos no hacer acopio de alimentos.

Mercamadrid, el mayor mercado mayorista de Europa, tras permanecer cerrado durante tres días, recibió este martes más de 16 millones de kilos de alimentos, por lo que la situación irá volviendo poco a poco a la normalidad, aunque dependerá también de que los compradores minoristas puedan desplazarse y de que el hielo no entorpezca el proceso.

Supermercado vacío tras el paso de Filomena, que ha impedido la reposición./ Noelia Tabanera
Supermercado vacío tras el paso de Filomena, que ha impedido la reposición./ Noelia Tabanera

Y como no, Twitter se hacía eco de esta situación. Los usuarios de la red social la usaron como desahogo tras los intentos fallidos de hacer la compra. La escena recordó al inicio de la pandemia de coronavirus, cuando se veían los carros llenos de paquetes de papel higiénico.

Pero el panorama no es el mismo. En aquel momento los servicios esenciales estuvieron en funcionamiento, y ahora, el temporal ha sido una situación excepcional que ha impedido que los camiones llevaran el suministro a los locales para reponer. Ir a la compra ha sido una aventura para muchos, pero, por suerte, esto ya termina. A ver qué más nos depara el 2021.