Colau crea una grieta en la patronal catalana

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PUGNA ENTRE ORGANIZACIONES

Cristina Farrés

De izquierda a derecha, el presidente de Pimec, Josep González; la líder de BComú, Ada Colau; y el presidente de Foment del Treball, Joaquim Gay de Montellà
De izquierda a derecha, el presidente de Pimec, Josep González; la líder de BComú, Ada Colau; y el presidente de Foment del Treball, Joaquim Gay de Montellà

en Barcelona, 09 de junio de 2015 (20:14 CET)

Ada Colau ha abierto viejas heridas en la patronal catalana. La historia entre las dos organizaciones empresariales, Pimec y Foment del Treball, incluye capítulos en todos los sentidos; desde los tres intentos de fusionarse a pelear en los tribunales por el reparto de sillas en los órganos de debate de los agentes sociales. Los últimos hitos han propiciado mayor tensión en unas relaciones que la futura alcaldesa ha empañado al señalar por dónde discurrirán las futuras relaciones entre el consistorio y las organizaciones empresariales.

La preferida es la patronal encabezada por Josep González. Así lo manifestó la futura alcaldesa al repasar las entidades con las que se sentaría antes de la constitución del Ayuntamiento tras las elecciones municipales y así se concretó este martes en un encuentro bilateral entre BComú y Pimec.

Encuentro en un "clima de cordialidad"

Colau se hizo acompañar por sus dos hombres fuertes, Gerardo Pisarello y Agustí Colom, en una reunión que duró poco más de una hora y se celebró en la sede de la patronal, en la nueva izquierda del barrio del Eixample. González también estuvo rodeado de las principales figuras de la institución: el secretario general, Antonio Cañete; el responsable de comercio, Alex Goñi; y el presidente de jóvenes empresarios, Miquel Camps.

Se abordaron varios temas en un "clima de cordialidad", según fuentes presentes en el encuentro. Hubo cuatro cuestiones especialmente remarcadas: la necesidad de tomar medidas ante los altos costes energéticos a los que deben hacer frente las pymes; la morosidad del Ayuntamiento; la contratación pública y, la cuestión más conflictiva, la necesidad de incluir a Pimec en el Consejo Económico y Social de Barcelona.

La patronal presidida por González transmitió la petición al aún alcalde en funciones, Xavier Trias (CiU), pero se quedó fuera del organismo en la última legislatura. Sólo los miembros de Foment del Treball participan en este foro, algo que desde Pimec esperan que cambie con el desembarco de Colau en plaza Sant Jaume.

Intercambio de 'gestos' entre BComú y Foment

En Vía Laieta, sede de la patronal presidida por Joaquim Gay de Montellà, encajaron el "gesto" de la futura alcaldesa. Fuentes de la organización aseguraron que no existe "ni inquietud ni indiferencia" ante la señal que se mandó desde el equipo de BComú.

Un día antes, era Gay de Montellà quien mandaba "señales" a Colau al reclamar a los futuros gobernantes de Barcelona que mantuvieran un modelo de ciudad que nació de la sociedad civil (grupo en el que también se incluyen los empresarios) a partir de los Juegos Olímpicos y que el presidente patrona calificó de "éxito".

Voto de confianza a Colau

El discurso de Foment del Treball ha virado en las últimas semanas. Si tras el 24M destacaron la inquietud real que existía entre el empresariado catalán por el cambio de signo político en el Ayuntamiento, poco después afirmaron que no existía ningún temor a BComú y moderaron la alarma. Ahora, recuerdan que la patronal nunca se ha opuesto a un partido en concreto, sino a determinadas políticas, y esperan conocer al detalle la hoja de ruta de la futura alcaldesa.

Pimec fue más prudente en calificar la victoria de Colau. Tras su encuentro, la cúpula de la patronal mantiene esa actitud. No le dan carta blanca, pero sí un voto de confianza para conocer las primeras medidas económicas que implementará en Barcelona.

Colau tiene sus 100 días de gracia, cuando sea elegida este sábado alcaldesa de la ciudad. 
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