Una imagen de la jornada en la que DIA salió a bolsa, en 2011. DIA

DIA se desangra en bolsa tras admitir sus verdaderas cuentas

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La cadena de supermercados cae más del 20% este lunes tras comunicar que sus beneficios del pasado año fueron inferiores a los declarados

Cristian Reche

Economía Digital

Una imagen de la jornada en la que DIA salió a bolsa, en 2011. DIA

Barcelona, 22 de octubre de 2018 (16:45 CET)

La cadena de supermercados DIA no consigue sacar la cabeza en bolsa. Tras perder la mitad de de su valor en tres días por el terremoto desatado la pasada semana, con el anuncio de un profit warning, la salida de su presidenta y la suspensión de su director financiero, entre otros, la revisión de las cuentas del pasado año, presentadas esta mañana, vuelven a pasarle factura. Este lunes cerró la sesión en el IBEX con una caída del 24,5%.

El motivo del nuevo desplome de DIA, cuya acción no cuesta ya ni un euro, ha sido la reformulación de sus cuentas del pasado año, en las que el beneficio neto declarado fue 20 millones superior al real (110 millones frente a 90 millones).

La compañía matiza que estas correcciones son todavía provisionales y tienen como objetivo imputar a cada ejercicio los ingresos y gastos que les corresponden. No obstante, siguiendo su versión, en ningún caso han supuesto movimientos de caja.

La jornada empezó mal desde primera hora. Las acciones de DIA se dejaban un 14,36% cercanas a las 13.30 horas, situándose a la cabeza de valores del selectivo con pérdidas. A estas horas, a falta de una hora para el cierre del IBEXDIA cae el 23% en el parqué, intercambiando los títulos a un precio de 0,66 euros.

La jugada de Fridman

El futuro más inmediato de la compañía apunta a que necesitará una ampliación de capital. El motivo de esta operación es que el magnate ruso Mikhail Fridman no tendría ninguna intención de reflotar el precio de la acción hasta que se haga con el control total de la compañía a través de una opa, prevista para principios de 2019, según barajan diferentes fuentes del mercado. 

Fridman, que controla el 29% de DIA a través del fondo Letterone, vería con buenos ojos la posibilidad de ampliar capital por dos motivos: subiría su participación a costa de quienes decidan no acudir y lo haría a precios muy bajos. Una opa, en cambio, le obligaría a ofrecer el precio más alto al que ha comprado los últimos seis meses, de acuerdo a la regulación establecida por la CNMV. En el caso de DIA son 2 euros por acción, más del doble de lo que cotiza ahora. 

El poder de Fridman en la compañía es casi absoluto. La crisis de la pasada semana, que se saldó con la salida de la presidenta Ana María Llopis, le ha servido para colocar a tres hombres de confianza más en la sala de máquinas de DIA. Ellos son Faustino Domínguez de la Torre, que entró en la compañía hace 26 años y a día de hoy es director ejecutivo de la marca en España; Alejandro Grande, actual responsable en Argentina y encargado de pilotar a partir de ahora la empresa a través de la nueva Dirección Ejecutiva de Recursos Humanos, y el actual director Jurídico y ComplianceMiguel Ángel Iglesias.

Meses antes, ya habían aterrizado sus los directivos más próximos a Fridman. El más importante es Stephan DuCharmeal que todo el mundo apunta como el encargado de reflotar la compañía. El otro es Karl-Heinz Holland, hombre experimentado en el sector de la distribución que trabajó para Lidl durante más de dos décadas. Llegó a ser consejero delegado del grupo alemán durante más de seis años durante una etapa que estuvo marcada por la expansión de la marca.

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