Fainé deja a los accionistas intrigados sobre su futuro

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El presidente de Caixabank celebra su más que probable última junta del banco sin desvelar si continuará o se quedará en la fundación

Isidro Fainé, en la que podría ser su última junta de accionistas como presidente de Caixabank / EFE

Barcelona, 29 de abril de 2016 (01:00 CET)

Isidro Fainé tiene hasta el 30 de junio para terminar de deshojar la margarita y decidir si mantiene la presidencia de Caixabank o la de la Fundación Bancaria La Caixa. El Banco Central Europeo (BCE) le obliga a elegir y Fainé se lo está tomando con calma. Si alguien esperaba respuesta a la gran pregunta en la junta de accionistas de Caixabank, se ha quedado con las ganas.  

Este jueves, Fainé se ha enfrentado a la junta del banco, la última que presidirá si deja el máximo cargo de la entidad y opta por la fundación, las informaciones de Economía Digital apuntan que esta opción es la más probable.

Quizá por ello, porque estaba ante los propietarios del banco que preside, se podía pensar que era el lugar y el momento para una despedida, pero esto no ha sucedido.  

El presidente de La Caixa ha pronunciado su habitual discurso de apertura de la junta de accionistas, ha repasado los resultados, ha hablado de estrategia, del dividendo y de la obra social, su ojito derecho. Incluso ha citado a Mahatma Gandhi, pero ni una palabra sobre su futuro.    

Control indirecto  

Quien sí que ha sacado el tema ha sido un pequeño accionista en su intervención ante la junta, que se ha alargado durante más de cinco horas. Le ha pedido a Fainé que siga llevando el control, algo que está asegurado.

Aunque deje Caixabank, se da por hecho que su sucesor al frente del banco será alguien próximo y que él continuará teniendo un gran ascendente sobre la gestión de la entidad.  

No hay que olvidar que la Fundación Bancaria La Caixa, que preside Fainé y que probablemente seguirá presidiendo en los próximos años, es la principal accionista de Caixabank a través de Criteria, que tiene más del 50% del banco. Fainé ha explicado que esta participación irá decreciendo paulatinamente para incrementar el free flow, pero siempre manteniendo el control.

Después de no desvelar su futuro en la junta de este jueves, Fainé tiene dos meses para hacerlo. Fuentes de la entidad aseguran que no lo tiene decidido y apuntan que no esperará al último día, sino que lo hará ante el órgano preceptivo, que es el consejo de administración.  

Críticas de minoritarios  

A pesar de recibir el cariño de algunos minoritarios, el presidente de Caixabank no se ha librado de las críticas, la mayoría de ellas por la venta de las participaciones en BEA e Inbursa a Criteria, que según dichos accionistas, favorecían a la matriz del banco. También ha sido preguntado por el papel de la infanta Cristina en la entidad, de la que actualmente está apartada por el juicio del caso Nóos.  

Los sindicatos tampoco han ahorrado críticas, en este caso por el convenio de cajas, que actualmente se está negociando. De hecho, CCOO se ha concentrado en el exterior del centro de congresos en el que se celebraba la junta.

Fainé, visiblemente molesto por las críticas laborales, ha respondido que la entidad ha tenido que hacer frente a una dura crisis y ha recordado a los sindicatos que los salarios en Caixabank están un 25% por encima de la media del sector.    

Cuarto dividendo  

La junta ha aprobado las cuentas de 2015, cuando ganó 814 millones de euros, un 31% más, y el dividendo anunciado por Fainé. En su discurso, el presidente de la entidad ha avanzado que pagará un cuarto dividendo en junio, de cuatro céntimos por acción. Tres de los pagos de 2016 serán en efectivo, y el cuatro a elegir entre acciones o efectivo.
   
Fainé ha asegurado que la entidad tiene el objetivo de "repartir al menos el 50% del beneficio en efectivo", manteniendo el "equilibrio entre la remuneración atractiva para el accionista y la prudencia en la gestión de la entidad".
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