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Iberpotash intenta evitar in extremis la ejecución de la sentencia que le obliga clausurar el vertedero de residuos mineros del Cogulló antes del 30 de junio

Josep Maria Casas

Economía Digital

Un grupo de ingenieros de la planta de sal vacuum de Iberpotash en Súria. La empresa solicita al juez una moratoria para su escombrera de Sallent. / ICL

Barcelona, 08 de junio de 2017 (06:55 CET)

Iberpotash presentará en los próximos días una incidencia de ejecución de sentencia para evitar la clausura judicial de la escombrera del Cogulló, donde vierte los residuos salinos procedentes de la explotación de la mina de potasa de Sallent (Barcelona).

Los vertidos deben cesar el próximo 30 de junio, tal como establece el pacto que la empresa minera alcanzó con la Generalitat para cumplir con una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) de 2014. Iberpotash, del grupo israelí ICL, intenta conseguir una moratoria hasta principios de 2019. Entonces planea cerrar su mina de Sallent para trasladar toda la producción a la localidad vecina de Súria.

Fuentes de la empresa precisan que, hasta principios de 2019, tan sólo realizarían vertidos salinos en un área “acotada” de la escombrera del Cogulló, de manera transitoria y por un volumen que a lo sumo sería la mitad de lo que actualmente están depositando a diario.

Huelga minera

Los mineros de Sallent se declararon este miércoles en huelga para exigir a Iberpotash y a la Generalitat que se mantengan sus puestos de trabajo. Temen que, si el juez clausura la escombrera del Cogulló, la empresa reduzca la extracción de mineral y, en consecuencia, recorte la plantilla. David Ruiz de Valdivia, delegado de CC.OO, considera que la moratoria garantizaría sus puestos de trabajo.

Iberpotash: los mineros temen que cerrar una escombrera suponga recortar producción y empleados

Iberpotash cuenta con 1.200 empleados, que se reparten casi a partes iguales entre las minas de Sallent y de Súria. Además, la actividad minera genera otros 3.000 puestos de trabajo indirectos.

En realidad, en la sentencia del TSJC de 2014 no se establece ningún plazo para cesar los vertidos en el Cogulló, si bien emplazó a Iberpotash y a la Generalitat a llegar a un acuerdo para clausurar esta escombrera. Pusieron este 30 de junio como límite. La empresa estaba convencida de que en esa fecha habría finalizado la construcción de las infraestructuras mineras de Súria que permitirán absorber la producción y la plantilla de Sallent. No ha sido así. Han surgido problemas técnicos en la ejecución de un túnel rampa que se adentra a una profundidad de 900 metros. Las obras acumulan un retraso de 18 meses.

Colaboración con Akzo Nobel

Desde la empresa se asegura que minimizan el impacto de los residuos salinos y que han puesto en marcha alternativas. Para la obtención de una tonelada de potasa, se generan otras tres de sal, que en una gran parte acaban en las escombreras porque hasta ahora no tenían salida en la industria. Esta situación está cambiando. Ha entrado en funcionamiento la primera de las dos plantas de sal vacuum, de alta pureza. En este proyecto también participa la multinacional holandesa Akzo Nobel. Precisamente, esta semana ha empezado el empaquetado de sal para consumo humano.

Iberpotash cuenta con otra escombrera, el Fusteret, en el municipio de Suria. Esta no está amenazada de cierre, pero no puede asumir los vertidos de Sallent porque deberían trasladarse por carretera. El tráfico incesante de camiones la convertiría en un infierno.

En la documentación que Iberpotash presentará al juzgado argumentará que no le ha sido posible terminar las instalaciones de Súria en la fecha prevista y, por lo tanto, clausurar la mina de Sallent y su escombrera. Si el juez insiste en el cierre, la Generalitat podría salir en auxilio de la empresa minera. Podría acelerar el plan director urbanístico, aún pendiente de aprobación, que ampararía esta actividad, según apuntan las fuentes consultadas.

La entidad ecologista Prou Sal exige el cierre del Cogulló este 30 de junio. Además, insiste en que se deben ejecutar todas las sentencias sobre la minería de la comarca y empezar con el plan de restauración de la escombrera. El conflicto sigue.

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