Josu Jon Imaz y Antonio Brufau, consejero delegado y presidente de Repsol. EFE

Repsol estudia alternativas a X-Elio para crecer en renovables

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Repsol refuerza su equipo de renovables para estudiar compras de proyectos eólicos y fotovoltaicos en desarrollo en España

Barcelona, 17 de junio de 2019 (04:55 CET)

Repsol se ha marcado un nuevo objetivo. Tras entrar en la venta de electricidad y gas en los hogares, el siguiente hito de su plan estratégico es la apuesta por las renovables. La compañía, esencialmente dedicada hasta ahora a los combustibles fósiles, busca nuevos proyectos de energía eólica y fotovoltaica, y el revés de X-Elio no la va a hacer desistir.

El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, y su nuevo equipo de renovables, capitaneado por Joao Paulo Costeira, ya tienen sobre la mesa alternativas a X-Elio, de cuya puja se bajaron en el último momento por una cuestión de precio. Solo el fondo Brookfield ha cumplido las altas expectativas de KKR y Gestamp.

Fuentes del sector han explicado a Economía Digital que Repsol está estudiando varios proyectos para invertir los aproximadamente 2.000 millones de euros que quiere destinar a renovables hasta 2020. Probablemente no se gastarán todos de golpe, sino que negocia la compra de varios proyectos de menor volumen que cumplan con sus requisitos técnicos y financieros.

Para ello, la mayor petrolera española está contratando a profesionales del área de las renovables para reforzar este departamento, que depende de Repsol Gas y Electricidad, la filial surgida de la compra del negocio eléctrico de Viesgo. Entre los fichajes se encuentra precisamente Joao Paulo Costeira, exdirectivo de EDP Renovables y que ahora lidera el equipo encargado del giro verde de Repsol.

Las líneas rojas de Repsol con las renovables

Las exigencias que Imaz le ha marcado a Costeira no se lo ponen fácil, pero tiene presupuesto, algo que suele facilitar las cosas. La compañía que preside Antoni Brufau quiere proyectos propios, por lo que espera una nueva subasta de renovables este año, o proyectos que pueda desarrollar y operar desde el inicio. Nada de parques eólicos o solares ya en funcionamiento. Es por ello que está analizando algunos de los parques asignados en la subasta de 2017, ya que todavía no han echado a andar.

Fuentes de la compañía evitaron hacer comentarios y concretar si habrá compras o no, aunque admitieron el interés en crecer en renovables en España. La empresa aragonesa Forestalia, una de las grandes triunfadoras de la última subasta, negocia la venta de alguno de los proyectos que se adjudicó, y Repsol podría entrar en la puja, apuntaron las fuentes consultadas. Pero analiza también otros proyectos.

Repsol busca proyectos de renovables por desarrollar y que sean rentables; por eso salió de la puja de X-Elio

Otro de los requisitos que se marca la energética española en su apuesta por las renovables es la rentabilidad. En la presentación de su plan estratégico ya dijo a inversores, analistas y accionistas que esa iba a ser su mayor línea roja para decidir si entraba o no en un proyecto.  En concreto, una rentabilidad del 6%.

Para muestra, los movimientos que ha realizado en el último año, desde que presentara su hoja de ruta. Encontró la opción de un negocio rentable entrando en la venta minorista de luz y gas y lo hizo, pero que no vio posibilidad de ganar en X-Elio, por el sobreprecio, y prefirió esperar. Su salida de esa puja es la mejor prueba de que no va a comprar por comprar.

También ha empezado a dar pasos en el terreno de las renovables. Hace nueve meses anunció la compra, por 210 millones, de la planta de Valdesolar, 260 megavatios de energía fotovoltaica en Badajoz todavía por desarrollar. Este es el camino que seguirá, sin pagar sobreprecio pese a la inflación que vive el sector.

El petroleo todavía da margen a Repsol

Para seguir redirigiendo la petrolera —en realidad ya es más que una petrolera; sus negocios van del químico a la movilidad— hacia una empresa de renovables y cumplir su plan estratégico 2018-2020, necesita que el precio del petróleo se mantenga por encima de los 50 dólares el barril de media. Algo que parece garantizado este año. Todo lo que supere ese precio significará más margen para Repsol y por tanto más dinero para inversiones y para retribuir a sus accionistas.

Es por ello que el bache que vive el precio del barril de Brent no parece preocupar en los despachos de Brufau, Imaz y compañía. El crudo de referencia en Europa, que cotiza a 62 dólares el barril, ha bajado más del 12% en el último mes y cerca del 20% en un año. Pero sigue por encima de los 50 dólares y no parece que vaya a abandonar esa cota fijada por Repsol para autofinanciar su plan.

Las petroleras esperan buenas noticias de la OPEP, la unión de países productores de petróleo, antes de final de mes. En su reunión de junio, se cre que recortarán la oferta, siempre que Rusia termine por alinearse con el resto de países de la organización. Esta vez parece que así será. Bajar la oferta hará subir el precio, que los analistas prevén que se acerque a los 70 dólares. En caso contrario, si Rusia bloquea el acuerdo, el previo podría caer a la mitad. Al menos, esta fue la advertencia del ministro de Energía ruso.

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