El interior de un restaurante Tento, todavía con los precios antiguos.

Tento saca de la nevera los precios de sus platos preparados

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La cadena de platos preparados sube los precios ante la imposibilidad de rentabilizar su modelo de negocio. Se une a los problemas de Nostrum

Barcelona, 04 de febrero de 2018 (04:55 CET)

El negocio de la comida preparada no arranca en España. Si la falta de beneficios ya tenía en jaque a Nostrum, ahora es Tento la obligada a mover ficha con tal de garantizar su supervivencia: la compañía aragonesa se ha visto a obligada a subir los precios para mantener encendidos los fogones.

La empresa elevó el precio de los menús de 6,95 euros a 7,45 euros. Además, el medio menú saltó de 4,95 euros a 5,45 euros. Ambos, crecimientos que rondan el 10% y que suponen un esfuerzo para la clientela.

A pesar de que Tento no ha contestado las peticiones informativas de Economía Digital, fuentes del sector señalan que las dificultades económicas que atravesaba la sociedad fueron claves para tomar la decisión. Con márgenes tan ajustados, vender dos platos, postre y agua por menos de siete euros no salía rentable.

Los problemas de su gran competidor, Nostrum

Los problemas económicos no son exclusivos para Tento en el sector. El líder, Nostrum, arrastra quebraderos de cabeza desde hace años. Desde su debut en el MAB, en 2014, Nostrum necesitó ampliar capital en tres ocasiones por valor de 8,5 millones de euros.​ Las necesidades de liquidez son constantes en la sociedad catalana y, tras emitir pagarés en Luxemburgo, ahora buscan financiación a la estela de la fiebre del bitcoin. Será la primera empresa española en lanzar su propia criptomoneda, el Meal Token, con la que espera captar hasta 50 millones de euros.

En el primer semestre de 2017, la firma catalana empeoró sus cifras frente al mismo periodo del año anterior. La empresa elevó las ventas desde los 7,3 millones a los 7,8 millones, un crecimiento de apenas el 6%. Además, hizo hincapié en las pérdidas, que pasaron de 1,3 millones a 1,7 millones.

Y mientras los números rojos crecían, también lo hicieron las deudas. Por ello, los auditores ya están en alerta: “hasta que los hitos del plan de negocio no se materialicen, existe una incertidumbre material sobre la capacidad de la sociedad para realizar sus activos, en especial los de naturaleza fiscal, y atender los pasivos por los importes y plazos indicados”, señalan en el informe del primer semestre de 2017.

Para cuadrar las cuentas de 2016, incluso tuvo que recurrir a la venta de siete restaurantes a su directora de Expansión a pocos días de acabar el ejercicio.

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