Así es el Hard Rock que ha reventado la política catalana: un descampado, un resort de Criteria y vecinos ‘proturismo’

El polémico casino levantado por la empresa estadounidense se ubicaría entre dos localidades cuya economía se nutre básicamente del turismo

Los terrenos donde se ubicaría el Hard Rock. Rut Font

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Hoteles por doquier, campings, parques de atracciones, campos de golf, urbanizaciones y resorts de lujo… Exceptuando un polígono petroquímico, la costa del Camp de Tarragona es toda una cuna del ocio y el turismo.

Con Port Aventura, la playa y el ambiente festivo como principales activos, Salou y Vila-seca son importantes puntos de atracción tanto para turistas en busca de fiesta y diversión, como para visitantes adinerados que quieran pasar sus fines de semana relajándose en un spa o dando swings en los campos de golf que rodean el famoso parque de atracciones.

En medio de este polo recreativo, se encuentra un descampado en desuso en el que se proyectó hace años el polémico Hard Rock, el macrocasino que ha reventado la política catalana en cuestión de días.

Revienta la legislatura

En Comú Podem, firme detractor del complejo, exigía al Govern impedir avances en su construcción a cambio de votar a favor de sus presupuestos, pero el ejecutivo de Pere Aragonès, pese a no ser entusiasta del Hard Rock, aseguró que no podía frenarlo por su amplio apoyo parlamentario. Además, la Generalitat se enfrentaría a toda una serie de indemnizaciones que deberían de abonar a los promotores del proyecto por incumplir el contrato de licencia. Sin los comunes, ERC no sumaba una mayoría en el Parlament que secundara sus presupuestos, lo que no le dejó otra que convocar elecciones anticipadas.

Pero, ¿qué es el Hard Rock? El casino que se alzará al lado de Port Aventura es lo que queda del ya polémico y diluido BCN World, impulsado entre otros por Enrique Bañuelos, un complejo mucho más extenso que el actual. La burocracia y la perdida de socios redujeron sus dimensiones entre 2012 y 2018, hasta que solamente quedó la empresa propiedad de la tribu de nativos americanos seminolas de Florida.

En 2018, la Generalitat otorgó al grupo Hard Rock la autorización para la instalación y explotación del macrocomplejo. La compañía siempre ha mantenido un perfil bajo y hace tiempo que no se pronuncia sobre su proyecto en Cataluña, pero su intención es alzar hoteles, un casino, espacios para entretenimiento y espectáculos, así como una avenida comercial con tiendas, todo ello con una inversión inicial de unos 700 millones que podría alcanzar los 2.000 millones.

Sin embargo, ahora mismo el proyecto está atascado por la burocracia. El Govern debe de tramitar un nuevo Plan Director Urbanístico (PDU) para regular los terrenos y marcarlos como una ubicación donde poder instalar una iniciativa privada. Esta diligencia está pendiente de un informe de impacto ambiental del departament de Acció Climàtica, que va con meses de retraso.

El papel de Criteria

De superar estos trámites, la iniciativa iniciaría en una nueva fase que daría entrada a una de las entidades más importantes de Cataluña: La Caixa. Los terrenos en los que se alzaría el Hard Rock son propiedad de CriteriaCaixa, que hace años pactó con el Govern véndeselos por 120 millones de euros a través del INCASOL. A partir de aquí, la Generalitat los traspasaría a Hard Rock, tal y como se estableció cuando ganó la licencia en la licitación pública.

Los terrenos en cuestión son propiedad de Infinitum Resort, SAU, una de las aventuras inmovilizares del holding de La Caixa, integradas en la filial Inmo CriteriaCaixa. Las parcelas están en desuso y sin edificar a la espera de su venta, pero hacen frontera con a todo un resort de lujo que Crieria tiene desplegado entre Salou y Vila-seca.

Infinitum Resort gestiona tres campos de golf y un beach club en la zona, mientras que se encuentra en pleno desarrollo de una promoción de viviendas de lujo. La empresa tiene permiso para alzar hasta 2.300 viviendas y en torno a 250.000m2 de uso hotelero y comercial. A cierre de 2023 se habían comercializado 138 viviendas de las 150 de la primera fase, mientras que se inició la construcción y comercialización de una segunda fase de 119 viviendas, según informa.

Una de las viviendas de Infinitum Resort. Infinitum

Se trata de viviendas de alto standing, cerca de la playa, pero lo suficientemente alejadas del núcleo urbano para tener la sensación de estar perdido en medio de la naturaleza, con jardinería recortada y zonas valladas de acceso restringido a residentes y socios. Entre las promociones actuales, están a la venta lujosos apartamentos de entre 80 y 160 metros cuadrados, con piscina y aparcamiento, a precios que parten de los 400.000 euros; o grandes villas adosadas de amplios jardines con más de 250 metros cuadrados por casi 900.000.

Este resort separa Vila-seca y Salou, dos municipios que saben que este es su negocio. Ambas poblaciones viven del turismo, con un sector servicios que supone el 68% y el 84% respectivamente de su VAB, según datos del Idescat. Entre las dos localidades suman 43 hoteles en una superficie de 43 kilómetros cuadrados. De hecho, Salou tiene más plazas hoteleras que habitantes, con 30.300 camas, frente a los 28.500 residentes.

El apoyo de algunos vecinos

Conscientes de ello, son muchos los vecinos de la zona que apoyan la construcción del Hard Rock. “Ahora mismo es un descampado desaprovechado. Crearía muchos puestos de trabajo y aquí ya vivimos de esto, ya hay casinos”, dice Mari Carmen, vecina de Vila-seca mientras pasea por la Playa de La Pineda, una pedanía integrada en el municipio que colinda con Port Aventura y a los terrenos del Hard Rock. Su acompañante, Antonio, también cree que parar el proyecto supondría perder una oportunidad.

A pocos metros, Montse, otra residente, considera que los esfuerzos de algunos partidos para frenar el proyecto son “una manipulación política”, a la vez que defiende que, si la ubicación elegida fuera Barcelona, “seguro que se haría”. “Es beneficio para la zona», añade Francisco, un jubilado de Salou acostumbrado a vivir rodeado de turistas.

Un hotel y un restaurante a primera línea de playa en La Pineda. Rut Font

De hecho, el Hard Rock también tiene el apoyo de los Ayuntamientos tanto de Salou como de Vila-seca. Recientemente, Pere Granados, el alcalde de Salou, aseguró que el municipio ha perdido una década, en la que el Govern no ha tenido “una visión clara para el progreso y para la mejora de la calidad de vida de sus habitantes”.

Como era de esperar, el tejido empresarial de la zona también reclama avances a la Generalitat, con reiteradas muestras de apoyo de entidades como la Cambra de Tarragona, la Confederación Empresarial de la Provincia de Tarragona o la Federación Empresarial de Hostelería y Turismo de la Provincia de Tarragona.

Eso sí, también existen los que rechazan taxativamente el proyecto desde fuera de la política. Desde que se anunció el BCN World, un grupo de vecinos se unieron bajo una plataforma que ha derivado en Aturem Hard Rock. Defienden que la implementación del complejo solamente traería desigualdades económicas y sociales y un fuerte impacto ambiental al Camp de Tarragona. La entidad vecinal fue la impulsora de todo un proceso judicial que declaró nulo un primer Plan Urbanístico aprobado en 2016, uno de los factores que ha retrasado todo el proceso y que llevó al Govern a emprender la maraña burocrática actual.

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