Las patronales díscolas de CEOE esperan un acercamiento de Garamendi para decidir si le apoyan

Garamendi, anunció esta semana su candidatura, en la junta directiva de la patronal, y marcó en el calendario el próximo 23 de noviembre, como fecha electoral

El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi. EFE/ Luis Millán.

Antonio Garamendi buscará su reelección como presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE). Garamendi anunció esta semana su candidatura, en la junta directiva de la patronal, y marcó en el calendario el próximo 23 de noviembre, como fecha electoral.

Tras cuatro años al frente de la organización y varios acuerdos en el diálogo social con el Gobierno y los sindicatos, el actual presidente considera que debe continuar «defendiendo los intereses de las empresas españolas». Para lograrlo, deberá contar con el apoyo de las patronales que todavía no se lo han manifestado y que, según fuentes empresariales, esperan movimientos por su parte.

ATA (autónomos), Confemetal (industria del metal), CNC (construcción), Ganvam (vendedores de vehículos) o Ceaje (jóvenes empresarios) ya han expresado públicamente el apoyo a Garamendi. Pero otras, como ANFAC (fabricantes de vehículos), se mantienen a la expectativa de lo que pueda derivar el proceso electoral.

Cabe recordar que ANFAC se abstuvo en la votación acerca de apoyar la reforma laboral impulsada por el Ministerio de Trabajo. Fuentes del sector señalan que la patronal no es crítica con la gestión de Garamendi y que si lo hubiera estado de la reforma lo habría manifestado en su voto. Sin embargo, se optó por la abstención en ese momento, porque consideraban que el cambio de contratos temporales a fijos discontinuos era perjudicial para la industria a la que representan.

En la misma línea se expresaron la patronal agraria Asaja, la madrileña CEIM y la catalana Foment del Treball. Fuentes de Foment también están a la expectativa y esperan un acercamiento por parte de Garamendi. El presidente de Foment, Josep Sánchez Llibre, revalidó su mandato en julio de este año, en unos comicios adelantados que reforzaron su gestión en la representación de las empresas catalanas.

Fuentes cercanas a Foment comentan que aunque Sánchez Llibre y Garamendi mantienen el contacto de forma habitual, no hay de momento prevista ninguna reunión en el marco de la campaña que pueda iniciar el presidente de la CEOE para recabar los apoyos. Desde CEOE no hay de momento actos previstos más allá de los que se puedan desarrollar en la agenda habitual de la patronal, es decir, descartan por ahora una campaña de Garamendi para recabar apoyos.

Desde CEIM tampoco han mostrado su apoyo público a Garamendi y es que, según avanzó La Información, el vicepresidente de la CEOE y presidente de CEIM, Miguel Garrido, lo habrían condicionado a tener más peso dentro de la toma de decisiones de la cúpula de la patronal. Tampoco Asaja ha celebrado públicamente la reelección de Garamendi.

Sin candidatura alternativa

Fuentes empresariales comentan que aunque ha habido cierta crítica a Garamendi y a los acuerdos que ha alcanzado durante los últimos meses con el Ejecutivo y los sindicatos, no se ha logrado encontrar a un candidato alternativo que pudiera competir la presidencia con él.

No obstante, según los estatutos de la CEOE, a Garamendi podrían aparecerle rivales hasta 15 días antes de las elecciones, es decir, hasta la primera semana de noviembre. Por ello, las mismas fuentes no descartan que aparezca otro nombre, aunque ahora mismo no lo ven fácil.

Negociaciones pendientes

Mientras recaba apoyos para revalidar la presidencia, Garamendi tiene en la agenda varios asuntos pendientes en el diálogo social. Desde la segunda parte de la reforma de las pensiones hasta la subida del salario mínimo interprofesional (SMI), que la patronal rechazará por muy moderada que sea la propuesta que plantee el Ministerio de Trabajo, tal como publicó este periódico.

Por otra parte y sin el Gobierno en la mesa de negociación, aunque impulsándola, la CEOE y los sindicatos están emplazados a lograr un pacto de rentas que contribuya a la moderación de los salarios, mientras se garantiza el poder adquisitivo de los empleados, a la vez que se insta a las empresas a regular sus beneficios. 

Garamendi tendrá que representar los intereses de las empresas y los empresarios a la vez que recaba los apoyos para continuar haciéndolo durante cuatro años más. De momento, si quiere lograr el apoyo de las patronales que se han salido del guion deberá acercarse a estas o mostrarles las cartas con las que jugará hasta 2026.