Abertis crea en Barcelona su filial para entrar en el negocio del mantenimiento de autopistas

La compañía controlada por los Benetton y Florentino Pérez funda Abertis Gestión Viaria para optar a la conservación de la AP-7 y la AP-2

Jose Aljaro, consejero delegado de Abertis. EFE

Con el Gobierno de Pedro Sánchez y la Generalitat desmontando el sistema de autopistas de peaje, Abertis, líder en España y también una de las grandes concesionarias a nivel mundial, busca alternativas de negocio. El mantenimiento, aunque no es muy rentable, es ahora la única opción a nivel nacional y el grupo de origen catalán se lanzará a ello de cabeza.

La compañía participada por la familia Benetton a través de Atlantia y Florentino Pérez con ACS y Hochtief ha dado otro paso más, este definitivo, para participar en los concursos para la conservación de autopistas y autovías. Como adelantó Economía Digital, la empresa lo valoró, pero ahora ya se ha inscrito en el registro para hacerlo.

Según ha podido saber este medio, el consejo de administración de Abertis, presidido por Marcelino Fernández Verdes y dirigido por José Aljaro, aprobó en enero la creación de una filial para optar al concurso que el Gobierno abrirá para la conservación y mantenimiento de la AP-7, AP-2 y el resto de autopistas que proceda.

En febrero, realizó dos inscripciones en el registro mercantil para andar ese camino. El día 8 inscribió una modificación de los estatutos de Abertis Autopistas España, la filial que agrupa todo el negocio concesional en el país, que amplía el objeto social para incluir “la gestión de la conservación y explotación integral de carreteras, autovías y autopistas mediante cualquier modalidad de contrato administrativo, ya sea de concesión o servicios”.

Peaje de Martorell, gestionado por Abertis, que desaparecerá en septiembre. EFE

También aprovechó para incluir, y no es baladí, la “gestión y explotación de redes de comunicaciones, telecomunicaciones y demás sistemas de información”, actividades ligadas a la cada vez mayor conectividad de las autopistas, para ofrecer mayores servicios, desde calidad de red móvil hasta información en tiempo real de tráfico y condiciones de la vía.

El pasado viernes 19 de febrero dio otro paso con la inscripción en el registro mercantil, esta vez en el de Barcelona, de una nueva sociedad. Se trata de Abertis Gestión Viaria, filial de Abertis Autopistas, que se dedica específicamente a “la conservación y mantenimiento de infraestructuras, tales como carreteras, autovías, autopistas, carreteras convencionales, puentes, túneles, y de sus respectivas instalaciones y demás elementos accesorios”.

La nueva filial de Abertis ya analiza opciones

Creada con un capital de 60.000 euros, tiene su sede en la Avenida Parc Logístic 12-20 de Barcelona, donde tenía el domicilio social Autopistas antes de su traslado a Madrid tras el referéndum del 1 de octubre de 2017 y al lado de donde estaba el de Cellnex y donde se encuentra el de Saba, antiguas participadas de Abertis.

Fuentes de la compañía que dirige José Aljaro han evitado dar más información acerca de la actividad de esta nueva sociedad, si bien admiten que efectivamente servirá para optar a los concursos de mantenimiento de autopistas y autovías, no solo o específicamente la AP-7 y la AP-2, cuyas licitaciones se producirán en agosto, cuando termina el contrato de Acesa, filial de la propia Abertis. Y, de hecho, ya analiza opciones.

Fuentes del sector explican que no esperan que la conservación genere un negocio importante para la compañía participada por Atlantia, ACS y Hochtief. Pero teniendo en cuenta que en enero de 2020 perdió Aumar, en agosto ya no tendrá Acesa –su concesionaria más rentable en España– y a finales de año tampoco Invicat, es una manera de mantener actividad en el país.

Desde que Pedro Sánchez y José Luis Ábalos decidieron que no renovarían la concesión de ninguna autopista de peaje y que solo licitarían la conservación, Abertis ha ido perdiendo sus filiales más importantes en el país. Inicialmente desechó presentarse al mantenimiento, un negocio de bajo valor añadido y que no es su especialidad, pero finalmente ha cambiado de opinión.