El Corte Inglés incluye criterios de sostenibilidad en su nuevo plan de pagarés por primera vez en la historia

Los grandes almacenes se comprometen con sus acreedores a realizar una aportación a Grupo Sylvestris, centrado en la reforestación de bosques. La firma renueva su programa con otros 1.200 millones de euros

En la imagen, vista del centro comercial El Corte Inglés de Campo de las Naciones, en Madrid. EFE/Chema Angullo

En las oficinas de El Corte Inglés de la calle Hermosilla hace meses que el objetivo de reducir la deuda de los grandes almacenes está marcado en rojo en la lista de tareas de los principales ejecutivos. La compañía disparó su pasivo por la pandemia y a pesar de haber pasado ya la parte más dura no quiere renunciar a una herramienta como los pagarés para financiar su día a día. Dentro de su renovada estrategia de sostenibilidad, la organización incluyó criterios verdes en el programa por primera vez en su historia.

La empresa que preside Marta Álvarez presentó el pasado 10 de diciembre su nuevo programa de pagarés por valor de 1.200 millones de euros. La cifra es la misma que el paquete que tenía vigente hasta ahora; una cantidad que pareció extraordinaria cuando se registró en 2020, pero que se atribuyó a las incertidumbres causadas por el coronavirus. Antes, el paquete era solamente de 750 millones de euros.

El Corte Inglés sí incorpora ahora una novedad en el diseño de la renovada financiación: incorpora criterios de sostenibilidad dentro de los compromisos presentados el pasado mes de noviembre. De este modo, la empresa se compromete a realizar una aportación económica al madrileño Grupo Sylvestris, dedicado a la reforestación y la compensación de CO2 por parte de empresas.

Cuestionada por Economía Digital, una portavoz de la empresa no detalló la cuantía de la donación al cierre de esta pieza.

La inclusión de una contribución a una firma sostenible es un compromiso hecho público por los grandes almacenes hace dos meses inspirado en los bonos vinculados a la sostenibilidad. Así, adquirir un título contará como deuda verde para los nuevos acreedores. Este principio se incluirá también en futuras emisiones de bonos y obligaciones que El Corte Inglés lance al mercado.

El instrumento de deuda cotizará en el Mercado Alternativo de Renta Fija (MARF) y cuenta con la colaboración de Caixabank, Banc Sabadell, Banco Santander, Norbolsa, PKF Attest y el francés Bred Banque Populaire. El gigante de la distribución fue asesorado por el bufete Cuatrecasas para el diseño de la operación.

Más allá de los pagarés: El Corte Inglés debe a la banca y a los bonistas

En la presentación de resultados de su primer semestre fiscal –entre marzo y agosto–, la compañía hizo pública una deuda neta de 3.940 millones de euros frente a los 3.811 millones en los que terminó el ejercicio 2020/2021. El grupo sin embargo no tiene urgencias para sentarse con los acreedores para refinanciar el pasivo. Los 1.105 millones de euros obtenidos con la venta del 8% de su capital y el 50,01% de Seguros El Corte Inglés se destinarán principalmente a enjugar una deuda de la que no tiene prácticamente vencimientos hasta 2024. 

La única cita es el próximo 19 de enero por unos bonos emitidos en 2015 por Hipercor entre inversores privados por un importe de 600 millones de euros. La compañía aseguró en noviembre a los analistas que el dinero se devolverá con la liquidez existente, que al cierre del semestre alcanzaba los 2.697 millones.

Tras afrontar el pago, el gigante de la distribución no deberá volver a hacer frente a la deuda con los bonistas hasta marzo de 2024. Para entonces le espera un pago de 1.792 millones de euros que, a la espera de una mejora del negocio repentina, sí es probable que tenga que refinanciar. Se trata de tres emisiones de bonos, todas con un interés superior al 3%.

Además, la firma que dirige Víctor del Pozo adeuda otros 2.000 millones de euros a la banca por un crédito sindicado de 900 millones de euros y un préstamo anticoronavirus avalado por el Instituto de Crédito Oficial (ICO) de 1.119 millones de euros. La segunda línea tiene una carencia de dos años, por lo que la compañía con comenzará a pagarla hasta mitades de 2022.

Carles Huguet