El turismo pide un PERTE de 15.000 millones para resucitar al sector

El sector aspira a una inyección de 1.500 millones a 10 años que irá acompañado de una inversión privada que generaría un efecto multiplicador de 3.000 millones

Las empresas turísticas piden al Gobierno claridad con la reforma laboral, ayudas directas para hacer frente al bache de la variante ómicron, un mejor reparto de los fondos europeos y un PERTE de 15.000 millones de euros para que permita al sector ser más competitivo y hacer frente a la recuperación económica tras la pandemia. 

Así lo expone este jueves el vicepresidente de Exceltur, José Luis Zoreda, al insistir en que a España “le hace falta una hoja de ruta estratégica” que defina el futuro de las empresas y destinos en un escenario post covid, y donde se utilice “lo mejor posible” los fondos que vengan, ya sean de Europa o España. 

Zoreda asegura que hay una “desilusión generalizada” en el sector empresarial por la adjudicación de fondos Next Generation al turismo, si bien, se ha optado por un reparto territorial que ha terminado en más de 600 proyectos “que sentimos van a tener un escaso poder transformador”. 

A su juicio, el destino de estos fondos debería ser la mejora competitiva y por eso sugieren que, de cara a los segundos tramos pendientes de adjudicar, estos recursos se puedan enfocar hacia pocos proyectos, “más que en proyectos de poco calado y en municipios muy pequeños”. 

El de Exceltur cree que “es legítimo” que participen los pequeños municipios, pero entiende que sus propuestas “van a tener un impacto transformador muy pequeño” en comparación con los grandes buques insignias del turismo español, los destinos de sol y playa. 

Asimismo, critica que el sector privado no haya podido intervenir en los proyectos finales de estos fondos. “Es difícil entender que un empresario no haya podido codecidir cuáles son las prioridades de esos fondos”. En su opinión se ha perdido la oportunidad de que los empresarios amplíen estos fondos en proyectos con más capacidad financiera. 

También pone de relieve que buena parte de los proyectos aprobados (casi un 30%) han sido dedicados a proyectos que deberían ser financiados por otros ministerios, y no por el turismo. Sería el caso del carril bici, más afín al ministerio de Transición Ecóloga o la digitalización de empresas, más dependiente del ministerio de Economía. Por todo esto, opina que “hay un enorme margen de mejora en la adjudicación de los próximos fondos”.  

Un PERTE de 15.000 millones 

Desde la asociación, a la que pertenecen más de una treintena de empresas, llevan solicitando al Ejecutivo desde hace más de doce meses un PERTE específico, similar al del automóvil, para la reconversión de destinos pioneros, si bien, el turismo es el principal sector de la economía española. 

En este sentido, Oscar Pereli, director de estudios de Exceltur revela que el Gobierno de Pedro Sánchez ha repartido masivamente millones “a municipios con escasa potencia transformadora”. Así, de los 615 millones, el 53% va a destinos de interior, un 28% al mediterráneo e islas, un 13% a destinos urbanos y un 6% a la costa cantábrica.  

Sin embargo, Exceltur apuesta porque el 60% de los fondos fueran a destinos de litoral, de sol y playa y critica que, de los 25 destinos españoles con mayor volumen de concentración turística, solo 17 vayan a recibir apenas un millón y 11 no tengan ni asignación en esta primera convocatoria.  

Por ello, proponen un PERTE, un plan estratégico concentrado en los destinos del litoral. Primero, “porque son los que más generan empleo y economía” y también, porque son los destinos más vulnerables al ser construidos hace más años, por lo que se enfrentan al reto de una nueva construcción.  

Pereli destaca que la reforma atraerá a un turista con mayor poder de gasto y a su vez, más empleo y de más calidad, con más cualificación. De hecho, asegura que en los lugares donde la iniciativa privada ya lo ha hecho, como en Ibiza, se han multiplicado por 3,5 los ingresos turísticos y en Magaluz, con la ayuda de Meliá, se ha duplicado el RevPar (los ingresos por habitación). 

Trasladar esa iniciativa a los 15 destinos permitiría incrementar casi un 10% el nivel del PIB turístico al año”. Esto sería una media anual de 7.816 millones por la inversión en mejorar la oferta, el mayor valor añadido inducido en el gasto y no por mayor afluencia.

Entre los destinos se encuentra la Costa del Sol, el sur de Gran Canaria y Tenerife, la Costa Brava, el este de Mallorca, la Costa Dorada, Benidorm, Ibiza, Lanzarote, Palma de Mallorca, la Costa de Castellón, Fuerteventura y la Costa de Cádiz, que suponen el 40% de la oferta alojativa reglada española.

Exceltur cree que el Gobierno debe considerar esta propuesta de PERTE para las próximas convocatorias, ya que en él se incorpora un sistema diferente de gestión donde participa el sector privado. En concreto, aspiran a una inversión pública cercana a los 15.000 millones de euros a 10 años, unos 1.500 millones de euros anuales. 

Y esto, a su vez, “generaría un efecto multiplicador de 3.000 millones porque por cada euro público se invertirían 3 privados”. El turismo también apuesta por sumar a los 15.000 millones una inversión posterior de 2.500 millones del nuevo Marco de Apoyo Comunitario, lo que elevaría el PERTE a 17.500 millones.

Según sus cálculos, se crearían 131.000 puestos de trabajo adicionales al año y se reducirían en un 0,5% los contratos temporales.

El sector quiere ayudas directas, como en Francia 

Zoreda recuerda que durante los peores meses de la pandemia muchas ayudas del sector turístico llegaron tarde y otras ni llegaron. Ahora que ómicron ha vuelto a provocar un aluvión de cancelaciones piden al Gobierno que apruebe ayudas directas como acaba de hacer Francia, para preservar la solvencia empresarial. “En España, que es líder turístico, sentimos que debería ser igual”.  

Además, exige al Ejecutivo que despeje dudas respecto a la reforma laboral. “Hay aspectos que tienen letra pequeña y confiamos que se puedan matizar para no dejarlos a interpretación de los tribunales”. En este sentido, Pereli explica que es un tema que ha preocupado mucho al sector porque el turismo genera mucho empleo y además estacional. 

“La valoración es positiva, pero hay una serie de cuestiones que todavía están por aterrizar y hay que saber cómo se va a aplicar”. Por ejemplo, la antigüedad sobre el fijo discontinuo. Al turismo le preocupa si la antigüedad va a ser de los días trabajados o los años computados, porque eso lleva un sobrecoste no esperado. Respecto a la temporalidad y si se promueve el fijo discontinuo, recuerda que en los hoteles se celebran eventos concretos como una boda o un congreso, y solo esos días necesitan más personal. 

Cristina Hidalgo