Iberdrola gana a Trump en los tribunales y reactiva su proyecto de eólica marina en Estados Unidos
El juez da la razón a la energética española y deja continuar con el desarrollo de Vineyard Wind de forma cautelar
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Iberdrola ha logrado su primera victoria judicial contra Donald Trump. La energética española puede reanudar su proyecto de eólica marina en Estados Unidos tras la decisión del juez y se suma así a las impugnaciones exitosas de Orsted, Equinor y Dominion Energy, las otras compañías afectadas por la paralización del Gobierno.
«El Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito de Massachusetts emitió este martes una decisión para permitir que Vineyard Wind reanude sus actividades completas en su área de arrendamiento en la Plataforma Continental Exterior», ha señalado la compañía.
Iberdrola, que opera en el país a través de su filial Avangrid, reclamó en el tribunal el pasado 15 de enero la suspensión emitida por la Oficina de Gestión de Energía Oceánica (BOEM) del Departamento del Interior de los EEUU el pasado 22 de diciembre de 2025.
La Administración Trump paralizó cinco proyectos, alegando entonces motivos de «seguridad nacional» por las supuestas interferencias que los molinos provocaban en los radares.
La energética que preside Ignacio Sánchez Galán consideró en su reclamación que la medida «viola la legislación aplicable» y argumentó que de no ser derogada provocaría «daños inmediatos e irreparables» a su proyecto.
La decisión del Tribunal anula la orden de suspensión de la BOEM de manera cautelar. «A medida que avance el proceso legal, Vineyard Wind seguirá colaborando con la Administración para comprender los asuntos planteados en la orden», ha explicado Iberdrola.
Asimismo, el proyecto se centrará en «trabajar en coordinación con sus contratistas, el gobierno federal y otras partes interesadas y autoridades relevantes para reiniciar las actividades de manera segura, mientras continúa brindando una fuente crítica de nueva energía a la región de Nueva Inglaterra».
El proyecto de Iberdrola
La sociedad Vineyard Wind, es propiedad de Iberdrola a través de su filial estadounidense Avangrid y del fondo Copenaghen Infraestructure Partners (CIP) a partes iguales.
Se trata de la primera y gran instalación eólica marina de Iberdrola en Estados Unidos y consta de una inversión de 3.000 millones de dólares (más de 2.700 millones de euros) garantizados mediante contratos con las tres principales empresas eléctricas del estado.
La compañía minimizó el impacto de la medida de la Administración Trump alegando que sólo afectaba a un 20% de su proyecto, ya que contaba con 44 de las 62 turbinas en total previstas para el proyecto ya operando y otras 6 listas para entrar en funcionamiento.
Más allá de Vineyard, Iberdrola cuenta también con otro megaproyecto en las costas estadounidenses. Se trata de New England Wind 1 y 2, sobre los que Trump también ha puesto el foco en los últimos meses retirando la autorización para poder construir, si bien en este caso ninguno estaba iniciado.
El desembolso anunciada para el desarrollo de estas instalaciones, según la propia Iberdrola, asciende a 8.000 millones de dólares (7.000 millones de euros) en «inversiones directas en toda la región».
Las eólicas afectadas reanudan sus proyectos
Cabe destacar que la acción judicial de Iberdrola llega tras las anunciadas por sus homólogas que también se vieron afectadas por la ofensiva de Trump contra la eólica marina en la costa oeste del país.
Skyborn Renewables (propiedad de Global Infrastructure Partners y Orsted), anunció el pasado 2 de enero su impugnación a la paralización de Trump en su ofensiva contra la eólica marina.
El organismo judicial ha validado la petición de la compañía en relación con la orden de suspensión y, según explicó recientemente, permitirá que su proyecto «reanude inmediatamente las actividades afectadas mientras avanza la demanda subyacente que impugna las órdenes del Director de la BOEM de los días 22 de agosto y 22 de diciembre de 2025″.
Por su parte, la noruega Equinor también había reclamado en tribunales la orden de suspensión, pidiendo una medida cautelar para reanudar el proyecto Empire Wind I.
Además de las compañías europeas, la estadounidense Dominion Energy también se vio impactada por la paralización y ha terminado ganando cautelarmente en los tribunales.