Iberdrola y Repsol esquivan la ofensiva energética de Trump y se lanzan a conquistar máximos en bolsa

Las energéticas españolas viven un momento dulce en bolsa pese a los vetos e incertidumbres energéticas de EEUU

El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, y el presidente de Iberdrola, Ignacio Galán. Foto: Europa Press

Iberdrola y Repsol están esquivando el impacto de las decisiones de Donald Trump en materia energética y geopolítica. Las compañías españolas cosechan semanas y meses de importantes ganancias en el mercado, pese a los vetos petroleros en Venezuela y a la paralización de proyectos eólicos en Estados Unidos por parte del Ejecutivo norteamericano.

La eléctrica que preside Ignacio Sánchez Galán parece no tener techo en bolsa y en los últimos días ha llegado a alcanzar los 110.000 millones de capitalización.

Sus acciones se revalorizan un 23% en lo que va de año al calor de su ambicioso plan de expansión a través del negocio de redes, así como la remuneración al accionista.

Aunque la multinacional cuenta con importantes proyectos e inversiones en renovables en Estados Unidos, las decisiones de Trump en este aspecto no le han afectado.

Recientemente, el presidente del país norteamericano ha vuelto a poner freno a la construcción de un parque eólico marino casi terminado de la danesa Orsted, referente en el sector a nivel europeo y mundial.

Una noticia que añade incertidumbre a las empresas con planes de inversión en este tipo de tecnología, pero que a empresas como Iberdrola no ha afectado, al tener la mayor parte de su negocio en EEUU en las redes eléctricas y haber adoptado un perfil más conservador en los últimos meses en cuanto a inversiones eólicas en el país.

El grupo ha reorganizado su negocio con la venta de los activos de ciclo combinado en México a Cox por 3.700 millones y una ampliación de capital de 5.000 millones para su expansión en Reino Unido y EEUU a través del negocio regulado.

Con estos mimbres, Iberdrola ya se prepara para presentar el próximo 24 de septiembre su Capital Markets Day en Londres donde actualizará la hoja de ruta para los próximos años.

Repsol, disparada en bolsa a pesar del veto

Por su parte, Repsol también está registrando uno de sus mejores años a nivel bursátil con un avance del 19% desde enero. La petrolera que lidera Josu Jon Imaz convence al mercado con su atractivo dividendo que ha prometido aumentar en los próximos dos años y por las perspectivas del mercado del crudo.

JP Morgan dio un impulso este mes a Repsol con un informe favorable en el que señalaba a la española como una de las grandes beneficiadas de los cambios de producción de la OPEP+ (organización de países exportadores de petróleo) y destacaba su combinación de «resiliencia y apalancamiento».

Y es que la energética ha sufrido en el primer semestre un recorte del 63% en su beneficio neto por los menores márgenes del refino y, según la propia empresa, por el impacto del apagón eléctrico del 28 de abril.

El banco de inversión no obstante, destaca que el área de refino de Repsol, impulsada por el diésel, «ofrece una cobertura cada vez más sólida frente a los precios del petróleo”.

La compañía sigue vetada para extraer crudo en Venezuela al igual que otras muchas petroleras no estadounidenses. Trump sólo ha devuelto el permiso para operar en el país que gobierna Nicolás Maduro al gigante estadounidense Chevron, mientras que las últimas filtraciones apuntan a que el resto seguirán sin permiso.

La ofensiva de Trump contra Venezuela se ha intensificado en los últimos días, con un despliegue armamentístico frente a las costas del país caribeño y aumentando la recompensa por quien logre arrestar a Maduro al que acusa de ser uno de los mayores narcotraficantes del mundo.

Cabe destacar que las operaciones de Repsol en el país son para saldar una deuda histórica con la petrolera estatal, PDVSA, cobrando en especie a cambio de la extracción de gas que sirve para abastecer a sus ciclos combinados, que a su vez suministran energía al sistema eléctrico de Venezuela.

Llama la atención igualmente la reducción de su exposición patrimonial en el país de 504 millones con los que cerró en 2024 a 330 millones hasta junio, según consta en la información financiera de la compañía.

En cualquier caso, la compañía espera poder reanudar su actividad en Venezuela y mantiene las conversaciones con la Administración Trump para poder volver a monetizar su negocio.

Más allá del petróleo y de Venezuela, Repsol ha ido reduciendo en los últimos meses su exposición a otro negocio lleno de incertidumbre como el hidrógeno verde, con recortes millonarios a sus planes de inversión para los próximos años.

Además, su irrupción en el negocio de comercialización de luz y gas está siendo un éxito. A través de diferentes firmas, el grupo ya alcanza los 2,8 millones de clientes y mete presión a las grandes eléctricas que concentran el grueso de los contratos en España.

Esta situación, sumada al atractivo dividendo y las recompras de acciones, hacen que el mercado esté dando credibilidad a Repsol e impulse sus acciones por encima de la de sus homólogas europeas en un año complicado a nivel geopolítico.

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