Las marcas blancas ganan con la inflación: ya superan el 40% de las ventas de los supermercados

Los productos de las distribuidoras han aumentado en tres puntos porcentuales su presencia en las cestas de la compra en un año

Un carro en un supermercado Imagen: seventyfourimages

Desde hace meses, los clientes revisan los tiquetes con especial atención al salir del supermercado. Con un IPC que ya supera el 10%, los compradores tienen que ideárselas para que la inflación no tenga grandes efectos en sus compras habituales. Una de las medidas más comunes es incrementar el consumo de las marcas del distribuidor (MDD), más conocidas como las marcas blancas y por lo general más baratas.

En lo que va de año, la cuota de mercado de este tipo de productos en las diferentes cadenas de supermercados del país ya ha llegado al 40,9%, según datos de la consultora Kantar. Este porcentaje implica un crecimiento de hasta casi tres puntos porcentuales respecto a su mercado en 2021. El año pasado, el 38% de los bienes de gran consumo que se compraron fueron de marca blanca. Si se compara con años anteriores, se aprecia una aceleración del crecimiento en la importancia de las MDD, dado que en 2020 tenían un 37,6% de la cuota.

Las marcas blancas han ido ganando terreno desde el marzo de 2021, solo con una leve caída durante las fiestas navideñas, cuando se tiende a comprar productos selectos, según estos datos. Sin embargo, en las últimas Navidades ya hubo cierto recelo hacia los productos más caros: si desde el 2013 la cuota de mercado de las marcas blancas bajaba unos cuatro puntos entre diciembre y enero, este año solo ha bajado un par.

Tal como expone una encuesta de hábitos de consumo incluida en el último barómetro de la Asociación de Fabricantes y Distribuidores (Acecoc), el 52% de los hogares aseguran haber comprado productos de marcas de distribución en los últimos meses. En 2021, esta cifra se situaba sobre el 30%, mientras que en mayo de 2020 era solo del 23%. Este informe expone que el 35% de los compradores cambia de marca para buscar ofertas.

En este sentido, el 65% de los usuarios prefiere adquirir MDD frente a marcas de fabricante por su relación calidad-precio, según una estudio de la EAE Business School. En el mismo informe, marca en un 53% los consumidores que consideran las marcas blancas únicamente más baratas.

Aun así, hay que tener en cuenta la apuesta de cada empresa sobre su marca de distribuidor. Mientras que algunos supermercados quieren ser conocidos por sus bajos precios, otros destinan sus marcas a gamas premium. Esto provoca que establecimientos como Mercadona tengan un amplio 72% de cuota de mercado de sus productos, que además ha subido casi cuatro puntos en un año, a la vez que los supermercados de el Corte Inglés tienen un mercado solo del 14,4%.

La elección entre marcas de distribuidor y de fabricante también varía dependiendo del producto. Hay alimentos como los lácteos o las conservas que cuentan con un alto grado de implementación y con cuotas de mercado más altas que los fabricantes, mientras que en bienes como el vino apenas tienen relevancia.

Se buscan productos más baratos

Sea como sea, la inflación afecta a la percepción subjetiva de los consumidores y a la hora de tomar decisiones una vez pisan los establecimientos. “El consumidor en España es muy sensible al precio desde hace muchos años. Ahora esa sensibilidad se ha acrecentado”, valoran fuentes de Asedas, la patronal de los supermercados.

Desde la asociación, y teniendo en cuenta la diferencia entre comprar en supermercados de proximidad y en grandes almacenes; ya han detectado un aumento en la frecuencia de las visitas a las tiendas con importes más reducidos. En parte, esto se debe al miedo a desperdiciar alimentos y otros productos si se hacen compras grandes.

Los clientes tienden a dejar de comprar algunos alimentos y a decantarse por sustitutivos más baratos

Desde Asedas, creen que, por ahora, las marcas blancas no han sobrepasado a los fabricantes, pero sí que hay una tendencia hacia la compra de productos más baratos. “Hay un efecto de sustitución por productos de menos valor. Por ejemplo, se compra menos ternera y más pollo”. En este sentido, el barómetro de Acecoc expone que el 65% de los consumidores han prestado más atención a los precios y a las promociones en el último año.

La subida del IPC ya se preveía desde finales de 2021 por el aumento de los precios de los carburantes. Desde enero, a este factor se han sumado los problemas de suministración de las materias primeras y la guerra en Ucrania, que ha reducido la circulación de careles, un elemento base en muchos productos de la dieta mediterránea. En junio el IPC interanual se situaba sobre el 10,2%, y ya acumulaba un 6,1% de incremento en lo que va de año.