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Liberbank pagará los más de 20 millones que debe a su plantilla para cerrar la fusión con Unicaja

A los recortes salariales hay que sumar los intereses de demora establecidos en el estatuto del trabajador, que rondan el 10% anual

Sede de Liberbank. EFE/José Luis Cereijido

Unicaja ha tomado ya las riendas de Liberbank, entidad que está a punto de absorber. El banco malagueño y el asturiano cerrarán su fusión antes de que acabe este mes de julio y formarán el quinto banco más grande del país por volumen de activos. Algo más de 110.000 millones de euros, lo que les situará en la lista por encima de Bankinter, pero detrás de Caixabank, Santander, BBVA y Sabadell. 

El nuevo Unicaja Banco sumará casi 9.000 empleados y concentrará una red de 1.524 sucursales. Hay pocos solapamientos, pero los hay, así que tendrán que negociar un plan de ajuste de plantilla y red de oficinas con los sindicatos. 

Fuentes financieras indican que estás negociaciones empezarán como pronto a finales de septiembre, pues agosto es prácticamente inhábil en el sector bancario y todavía hay muchos cálculos por hacer.  

Principalmente porque Liberbank es la suma de 4 cajas de ahorros y las condiciones económicas de cada trabajador son distintas. Pero este no es el problema, o al menos, el más importante. Lo que trae de cabeza al banco que preside Manuel Azuaga es la cantidad de litigios que Liberbank arrastra con su plantilla.   

La representación laboral de Liberbank ya ha adelantado que el primer punto a tratar cuando se negocien estos ajustes son las 60 demandas pendientes que tiene el banco con ellos desde 2013, además de los más de 20 millones que deben a los trabajadores por el recorte de salario que aplicó el banco entre enero de 2020 y junio de 2021. 

Los problemas de Liberbank con la plantilla 

El banco asturiano, dirigido por Manuel Menéndez, hizo un ERTE en 2013 que terminó por ser anulado por la Audiencia Nacional tras la denuncia de los sindicatos. Una decisión que más tarde respaldó el Tribunal Supremo. 

La sentencia estimó que el banco tenía que devolver a los empleados lo que no les habían pagado durante siete meses. Pero la entidad no pagaba y tuvieron que acudir de nuevo a la justicia. Se decidió que cada afectado interpusiera una demanda de manera individual, así que llegó un momento donde había un 80% de la plantilla reclamando en los juzgados. 

Aun ahora, ocho años después, el banco sigue teniendo 60 casos pendientes de resolver. Las cosas empeoraron el pasado 2020, cuando Liberbank decidió aplicar una reducción de salario desde el 1 de enero sin causa justificada.  

La decisión se adoptó de manera unilateral, así que los trabajadores decidieron ir otra vez a la Audiencia Nacional, que volvió a declarar la nulidad de estos recortes. En concreto, la entidad bajó entre un 5% y un 8,5% el salario a más de 3.000 trabajadores. 

También eliminó algunos beneficios sociales como el 70% de las aportaciones al plan de pensiones. Una cantidad importante que afecta a cada empleado en un 12-13,5% del salario total. Después de que la AN diera la razón a la plantilla, la entidad acudió de nuevo al Supremo pues siempre ha defendido que irían hasta el final, según fuentes financieras. 

Pero en este tiempo, el banco empezó a negociar con Unicaja una fusión, que ya se había visto lastrada antes por los problemas de sillones. Sobre todo, porque Menéndez había pedido estar dentro del consejo de administración del banco resultante.  

Manuel Menéndez, consejero delegado de Liberbank.

Estas fuentes explican que una de las condiciones que le pusieron al CEO para quedarse de número dos en el banco fue que debía solucionar los problemas judiciales que arrastraba con la plantilla antes de que se cerrara la fusión.  

Así que a principio del mes de julio ya informó a los trabajadores de Liberbank que junio había sido el último mes en el que cobraron menos de lo estipulado en sus contratos y a partir de este mes, recibirán su nómina integra, sin recorte. 

Asimismo, informó de que “desistía” de su recurso al Tribunal Supremo. Los sindicatos consultados por Economía Digital cuantifican en más de 20 millones de euros lo que el banco debe abonar a los 3.100 trabajadores que estaban activos en enero del año pasado y que han estado afectados por esta medida durante 18 meses. 

En concreto, serían unos 13 millones de euros correspondientes al año 2020 y otros 7 millones del periodo enero-junio. Tal y como adelantó ED, Liberbank ya provisionó en las cuentas anuales 21 millones de euros para hacer frente a los litigios pendientes con sus trabajadores. 

Los sindicatos recuerdan que a esta partida hay que sumarle los intereses de demora establecidos en el estatuto del trabajador, que rondan el 10% anual y también se debe abonar.  

La presión de Unicaja  

Unicaja está detrás de la decisión adoptada por Liberbank. Necesita que no haya problemas pendientes con los trabajadores para poder sentarse con ellos a negociar un plan de ajuste durante la recta final del año con motivo de la fusión. 

“Liberbank deja de existir en como mucho 7 días y el problema lo hereda Unicaja” recuerdan estas fuentes. “La deuda está reconocida y tienen que cumplir la sentencia”. Así que el banco ha presionado a Menéndez para dejar las tareas hechas cuanto antes.  

Los sindicatos se muestran satisfechos con que, al menos durante dos años, Manuel Azuaga, actual presidente de Unicaja Banco se quedé de número uno del banco como presidente ejecutivo. “El presidente siempre ha tenido buen trato con nosotros y se comprometió a que no haya salidas traumáticas al cerrar la fusión”, comentan desde UGT Unicaja. 

Desde CCOO-Liberbank tienen claro que el anuncio se ha hecho “forzado” por la situación, pues “era lo primero que iba a salir en la mesa de negociación” y deben tenerlo abonado antes de esa fecha .