Malas noticias para esta marca de moda: entra en concurso de acreedores tras nueve años de actividad
Hemper entra en concurso de acreedores
La firma española Hemper, conocida por su apuesta por la moda sostenible y regenerativa, ha comunicado su entrada en concurso de acreedores. La decisión llega después de nueve años de trayectoria en los que la compañía se distinguió por su capacidad innovadora en el sector textil y por su firme compromiso con causas sociales y medioambientales.
Este anuncio supone un duro revés para el ecosistema del emprendimiento social en España, y refleja las crecientes dificultades a las que se enfrentan las marcas independientes con valores éticos dentro de una industria textil marcada por la fuerte competencia y las presiones económicas.
Fundada en 2016 por Gloria Gubianas y un grupo de jóvenes emprendedores, Hemper nació con la intención de demostrar que era posible impulsar una moda respetuosa con el medioambiente y con los derechos humanos. Desde entonces, se consolidó como un referente en la moda responsable, hasta que la coyuntura actual la llevó a atravesar esta delicada situación.
Hemper en concurso de acreedores
La marca apostó desde el inicio por el cáñamo como fibra principal, una de las más sostenibles y con menor huella ecológica, y por la producción artesanal en Nepal, colaborando con más de 20 talleres rurales y generando empleo digno para más de 300 personas en comunidades en riesgo de exclusión social.
Hemper no solo buscó reducir el impacto ambiental de la industria textil –la segunda más contaminante del mundo–, sino también empoderar a las familias nepalíes, reinvirtiendo parte de sus beneficios en proyectos sociales y educativos.
Su modelo de comercio justo, economía circular y regeneración ambiental le valió el reconocimiento de la comunidad emprendedora y la obtención de la certificación B Corp en 2019, siendo la segunda marca de moda en España en lograrlo.
Un modelo en entredicho
La entrada en concurso de acreedores de Hemper deriva de un momento complejo para las marcas independientes del sector textil.
La pandemia, la crisis de suministros, la inflación y el cambio de hábitos de consumo han golpeado duramente a la industria de la moda, afectando especialmente a las firmas pequeñas y comprometidas con la sostenibilidad.
En los últimos años, el sector ha visto cómo otras marcas de referencia, como Ternua Group, también han tenido que acogerse a procesos concursales por la caída de ventas y el aumento de la deuda.
Según datos del ecosistema startup español, en 2025 existen 8.599 empresas tecnológicas, de las cuales 4.347 son startups y 485 scaleups, lo que muestra la vitalidad del emprendimiento, pero también la fragilidad de los modelos de negocio en entornos tan cambiantes.
Una reforma que no funciona y que acaba en concurso de acreedores
La reforma de la Ley Concursal, prevista para 2025 con el propósito de agilizar los procesos judiciales y favorecer la viabilidad de las empresas en dificultades, llega en un momento crucial para muchas compañías. Sin embargo, no todas han logrado adaptarse a tiempo a las nuevas exigencias de un mercado cada vez más cambiante y competitivo.
En el ámbito de la moda, es habitual que los concursos de acreedores deriven en la transmisión de la unidad productiva a nuevos inversores. Este mecanismo busca conservar el valor de la marca y mantener parte del empleo, ofreciendo así una segunda oportunidad a proyectos con potencial, aunque bajo una dirección diferente a la original.
Desde Hemper, la dirección ha descrito la entrada en concurso como una medida “dolorosa, pero necesaria”. Aun así, confían en que el proyecto pueda reinventarse, ya sea mediante la adquisición de activos por parte de terceros o a través de un proceso de reestructuración interna. “Seguimos creyendo en el valor de un modelo que combina regeneración, justicia social y diseño contemporáneo. Esta decisión abre la posibilidad de que Hemper encuentre nuevas vías para seguir adelante”, señalaron en un comunicado oficial.
Pese a las dificultades, la compañía deja una huella profunda tanto en las comunidades con las que colaboró en Nepal como en la consolidación de la moda sostenible en España. Su trayectoria refleja los retos a los que se enfrentan las empresas sociales en un mercado globalizado, pero también subraya la necesidad de impulsar modelos de negocio que prioricen el impacto positivo sobre el beneficio inmediato. La entrada en concurso no borra el legado de Hemper, que ha inspirado a consumidores y emprendedores a imaginar una moda más ética y responsable.