Seat prorrogará el ERTE tres meses más por la crisis de los chips

La automovilística no espera que la escasez de semiconductores se normalice hasta el segundo y tercer trimestre de 2023

Cadena de montaje del Cupra Formentor. EFE/Enric Fontcuberta

Los sindicatos de Seat ya lo dan por hecho. La automovilística catalana prorrogará el expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) que afecta a los 10.310 trabajadores de la plantilla destinada a la producción. Dicho expediente tenía que finalizar el 24 de diciembre, pero lo más probable es que se alargue durante el primer trimestre de 2023 para poder flexibilizar los turnos de trabajo, dado que la falta de microchips sigue provocando disrupciones en la producción de vehículos.

Según explican fuentes sindicales a Economía Digital, la semana que viene la dirección de la empresa convocará a la representación de los trabajadores en una reunión para concretar si el expediente sigue adelante o no. Lo más probable es que Seat proponga alargar el ERTE vigente y continuar con las mismas condiciones. De ser así, afectará a las 8.958 personas que operan en la fábrica de Martorell (Barcelona), mientras que los 1.352 restantes trabajan en las instalaciones de Barcelona.

Por su parte, fuentes oficiales de la compañía mantienen que la decisión aún no está tomada y que todo se decidirá en los próximos días en dicho encuentro. La automovilística asegura que aún hay tiempo para valorar la capacidad de producción que tendrá el centro catalán a principios de año en función de la disponibilidad de componentes, dado que la fábrica cerrará el 24 de diciembre por vacaciones de Navidad y no volverá a trabajar a todas sus capacidades hasta el 9 de enero.

La filial española del grupo Volkswagen aprobó la semana pasada el calendario básico de 2023, un pronóstico con “mucha incertidumbre” y “poco detallado”, según fuentes de los trabajadores. Por eso, consideran que los turnos de trabajo del primer semestre del año que viene serán parecidos a los de este 2022, con “muchos cierres”. De hecho, la empresa ha trasladado a la plantilla que retrasa la planificación para el año que viene por las distintas crisis –escasez de semiconductores, guerra en Rusia, inflación y encarecimiento de las materias primas-, que afectan a la cadena de suministros.

En este sentido, la automovilística presidida por Wayne Griffiths no prevé una vuelta a la normalidad que permita una planificación estable de la producción hasta el segundo o el tercer trimestre del año que viene. Llegado el momento, el objetivo es trabajar en la línea 1 a dos turnos, la línea 2 en tres y la línea 3 en uno.

El tercero del año

Los ERTEs son la principal medida que tanto Seat como otras automovilísticas han usado para hacer frente a la falta de semiconductores, un problema de abastecimiento que sufre toda la industria a nivel mundial. A lo largo del año, la marca del consorcio alemán ha tenido que aprobar dos paquetes de despidos temporales, el primero de marzo a junio y el segundo el que, en principio, iba a finalizar este mes. Es un método que permite flexibilizar los turnos de trabajo en función de la disponibilidad de piezas sin que se vean perjudicadas las retribuciones a la plantilla.

Baja la producción en Martorell

La crisis en el sector del automóvil ha obligado a Seat a conformarse con producir en Martorell solo 366.000 vehículos este 2022, lejos de los 400.000 que se había propuesto para este año, según informaron la semana pasada UGT y CCOO en un comunicado conjunto. Esta cifra es un 5% más baja de los 385.200 turismos que ensamblaron en 2021 y un 27% inferior a los fabricados en 2019, antes de la pandemia y de la escasez de semiconductores.

Pese a esta menor producción, la firma española ha salvado los ingresos del año gracias a su mayor apuesta por Cupra. Los sindicatos de la planta de Martorell aseguran que han incrementado la fabricación de los modelos de la marca deportiva, dado que son mucho más rentables y tienen márgenes de beneficio más amplios que, por ejemplo, el tradicional Seat León.